Música

Rebelión en Hamelin de Ismael Serrano

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En Hamelin los ratones
a la nada se lanzaban
tras la música hechizada

de un flautista de renombre.

Se detuvo en el camino
un ratón a preguntarse
por qué seguir tan campantes
aquel son tan asesino.

Reunida en asamblea
la disidencia roedora,
decidieron que era hora
de cambiar de cantinela.

Unos votaron candombe,
uno samba, otro cumbia,
otro el rumor de la lluvia,
uno incluso cantautores.

Rebelión en Hamelin.
No me seas conformista.
Acuérdate de vivir,
que no te engañe el flautista.

Rebelión en Hamelin.
Duda del son de la inercia.
El mundo gira por ti
cuando buscas las respuestas.

Lo tiraron al flautista
desde la orilla hasta el río
y rescatan lo perdido
renovando melodías.

Los ratones desde entonces
deciden juntos la senda.
Sin que nadie los reprenda
bailan sus propias canciones

Entrevista de Pablo Iglesias a Ismael Serrano

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A finals de 2014, a La Tuerka, interessant entrevista de Pablo Iglesias a Ismael Serrano, molt recomanable…

“Para la libertad” de Miguel Hernández

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Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

MIGUEL HERNÁNDEZ

“Al bando vencido” de Ismael Serrano

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Se van llevando la memoria,
queda en la historia una mancha, un borrón.
Mientras el resto sufre amnesia,
un viejo recuerda una canción,

de aquella lejana batalla
donde pudo morir,
en una guerra no ganada,
a veces me pregunta por ti.

Se cree aún en la trinchera,
otra bandera, de otro color,
solemne en su viento ondea,
sobre la cima y en su salón.

A veces habla con fantasmas
de cuyo nombre se olvidó.
Vencidos, nunca regresaron
de su exilio interior.

Ni un momento, ni un recuerdo,
para los que perdieron, los que construyeron
la tumba, el mausoleo,
de la miseria, del carnicero.

¿Cómo esperas ganar sin ellos
las batallas que anteriormente perdieron?
Si han de callar, que callen aquellos,
los que firmaron pactos de silencio.

Tratan de convencerle, abuelo,
las explosiones han terminado.
Pero cuando sale a la calle,
Madrid parece bombardeado.

Y lee escritos en los muros,
gritos contra los que luchó,
y personajes de rostro oscuro
que le inculcaron el terror.

Y un día, sin darnos cuenta,
el viejo, con sus historias, se consumió
Y en la memoria de su nieto
sólo una huella, un leve borrón,

de aquella lejana batalla,
donde pudo morir,
en una guerra no ganada
donde luchó por ti.

Donde luchó por ti.

Bread and Roses (Pa i roses)

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Pan y Rosas.
Poema de James Oppenheim, escrito a principios del siglo XX

Mientras vamos marchando, marchando a través del hermoso día
Un millón de cocinas oscuras y miles de grises hilanderías
Son tocados por un radiante sol que asoma repentinamente
Ya que el pueblo nos oye cantar: ¡Pan y rosas! ¡Pan y rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, luchamos también por los hombres
Ya que ellos son hijos de mujeres, y los protegemos maternalmente otra vez
Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡dennos pan, pero también dennos rosas!

Mientras vamos marchando, marchando, innumerables mujeres muertas
Van gritando a través de nuestro canto su antiguo reclamo de pan
Sus espíritus fatigados conocieron el pequeño arte y el amor y la belleza
¡Sí, es por el pan que peleamos, pero también peleamos por rosas!

A medida que vamos marchando, marchando, traemos con nosotras días mejores
El levantamiento de las mujeres significa el levantamiento de la humanidad
Ya basta del agobio del trabajo y del holgazán: diez que trabajan para que uno repose
¡Queremos compartir las glorias de la vida: pan y rosas, pan y rosas!

Nuestras vidas no serán explotadas desde el nacimiento hasta la muerte
Los corazones padecen hambre, al igual que los cuerpos
¡pan y rosas, pan y rosas!

Aquest poema de l’escriptor nord-americà James Oppenheim, escrit a principis del segle XX, és un homenatge a les dones treballadores que van protagonitzar el moviment de vagues (ocorregut a Lawrence, Massachusetts, USA, entre gener i març de 1912) conegut amb el nom de PA I ROSES (Bread and Roses). James Oppenheim era un activista afiliat al combatiu sindicat IWW (Industrial Workers of the World).

Segons la tradició oral, durant una manifestació de més de 15.000 obreres tèxtils celebrada (i durament reprimida per la policia i pistolers de la patronal) a Nova York al març de 1908, un grup de dones joves portaven una bandera amb la inscripció: “Volem pa i també volem roses “, frase que va inspirar aquest poema (encara que hi ha una altra versió que diu que el poema és anterior a la manifestació) que després s’ha convertit en una cançó popular de la classe obrera nord-americana. En la història del moviment obrer dels EE. UU., El moviment de vagues de PA I ROSES es considera una de les primeres manifestacions organitzades de dones obreres (amb gran participació d’emigrants de tot el món) que reclamaven augment de salaris i millors condicions de treball i de vida. En el moviment feminista, posteriorment, l’expressió PA I ROSES es va utilitzar, metafòricament, per sintetitzar la unitat de les demandes de gènere i de classe.

Papá cuéntame otra vez

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Perquè “Ahora mueren en Siria los que morían en Vietnam…”

Papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con flequillo,
y dulce guerrilla urbana en pantalones de campana,
y canciones de los Rolling, y niñas en minifalda.

Papá cuéntame otra vez todo lo que os divertisteis
estropeando la vejez a oxidados dictadores,
y cómo cantaste Al Vent y ocupasteis la Sorbona
en aquel mayo francés en los días de vino y rosas.

Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita
de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia,
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo,
y como desde aquel día todo parece más feo.

Papá cuéntame otra vez que tras tanta barricada
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada,
al final de la partida no pudisteis hacer nada,
y bajo los adoquines no había arena de playa.

Fue muy dura la derrota: todo lo que se soñaba
se pudrió en los rincones, se cubrió de telarañas,
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos ya no hay parias,
pero tiene que llover aún sigue sucia la plaza.

Queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel París,
sin embargo a veces pienso que al final todo dio igual:
las ostias siguen cayendo sobre quien habla de más.

Y siguen los mismos muertos podridos de crueldad.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.
Ahora mueren en Bosnia los que morían en Vietnam.