Literatura

Cuéntenles a sus hijos quién es Marcos Ana

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Doncs això, avui dia de Reis pot ser un bon dia per trobar un moment descansant de consums, àpats, televisió i tertúlies, per explicar als infants i no tant infants qui era (és i serà en la memòria de desenes de milers de persones) Marcos Ana… per gaudir dels seus mots d’amor i llibertat, per emocionar-se i per recordar… per viure de nou Marcos Ana…

“Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana. Porque de lo contrario, salvo que hayan tenido la suerte de conocerlo en alguna de sus visitas a colegios e institutos, es probable que no sepan quién es. Pese a algunos homenajes y reconocimientos recientes, este jueves (23 de noviembre 2016) eran muchos los que buscaban en Google quién es ese tal Marcos Ana. Y esa ignorancia da la medida de los agujeros que sigue teniendo la memoria colectiva de este país, sobre todo con los antifascistas, y más con los comunistas.

Y si sus hijos no saben quién es Marcos Ana, quizás tampoco sepan que hace ochenta años hubo mujeres y hombres que lucharon contra el fascismo, algunos casi niños, como él. Y que decenas de miles fueron condenados a muerte, fusilados, pasados a garrote. A punto estuvo Ana, condenado a muerte dos veces. Quizás sus hijos han oído algo de la dictadura, pero no conocen cómo eran las durísimas cárceles de la posguerra, donde Marcos Ana se dejó 23 años. Porlier, Ocaña, Burgos. Repítanles la cifra a sus hijos: 23 años. Toda la juventud, entrar adolescente y salir adulto.

 Si tienen edad para ello, cuéntenles también cómo torturaba el franquismo, las palizas que Ana y tantos antifascistas se llevaron en esas cárceles o en la Puerta del Sol madrileña, donde sigue sin haber una placa que los recuerde.

Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana, denles a leer sus memorias, para que conozcan cómo trabajadoras y trabajadores de todo el mundo fueron solidarios con los presos españoles y contra la dictadura. Todos esos países donde acogieron a Ana en los quince años que pasó llevando por el mundo la lucha por la libertad y los derechos humanos en España.

Aunque quizás sus hijas, sus hijos, les sorprenden: claro que saben quién es Marcos Ana. El revolucionario, el comunista, el poeta. Lo conocieron en Sol, cuando el 15M. Lo han visto en manifestaciones, en concentraciones, en huelgas, en actos solidarios. Puede que hasta hayan ido a su casa, su piso en Retiro que siempre ha estado abierto, donde si vas coincides siempre con varias visitas a la vez, jóvenes sobre todo. La casa abierta de quien estuvo 23 años encerrado y decidió que “si salgo un día a la vida / mi casa no tendrá llaves”.

No solo a sus hijos: cuenten a todo el mundo quién es Marcos Ana, porque vamos a necesitar mucha gente para mantener viva toda la memoria que llevaba encima. La suya, la de sus padres, Marcos y Ana. La de sus camaradas caídos. La de tantas mujeres y hombres que conoció en la guerra, en la ratonera trágica del puerto de Alicante, en el terrible Campo de los Almendros, en las cárceles donde había sacas diarias y frío, hambre, enfermedad y palizas; en el exilio del que muchos ya no tuvieron tiempo para volver.

De todos es memoria Marcos Ana, de todos lleva décadas hablando en plural, siendo “nosotros”, leal y generoso. Hoy ha muerto, ya no podrá seguir recuperando los años que le quitó la cárcel. Y vamos a necesitar mucha gente buena para mantener viva su resistencia, que es la de miles de mujeres y hombres desde hace un siglo…”

Article d’Isaac Rosa a eldiario.es

 

2017: Iniciem l’any amb la veu de Marcos Ana

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Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o sólo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.

Entrevista a Guillem Martínez: “La gran ilusión”

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guillem1 Ja fa un temps que segueixo les reflexions del periodista català Guillem Martínez. Habitualment comparteixo força les mateixes i si no és el cas valoro com molt interessants i necesssàries aquelles amb les que discrepo. Aquest novembre ha publicat el llibre “La gran ilusión” que malauradament ha estat silenciat per tot l’entorn mediàtic “oficialista” que acompanya el procés independentista. Us deixo una entrevista que li van fer fa uns dies a El confidencial:

Y Guillem Martínez (Cerdanyola, 1965) volvió a coger su fusil. Tras varios años buscando las cosquillas a la Transición y a la errática cultura generada por la misma, el escritor y periodista (‘El País Cataluña’, ‘CTXT’) ha decidido coger el toro independentista por los cuernos… y que sea lo que dios quiera.

En ‘La gran ilusión (Debate, 2016) vuelve a hacer una demostración de heterodoxia al tratar con escepticismo (y humor) el choque de trenes entre España y Cataluña. Como si lo que se cociera por debajo tuviera poco o nada que ver con lo que leemos habitualmente en los inflamados periódicos a ambos lados de la frontera. O el gran teatro político del tormentoso matrimonio hispano-catalán.

PREGUNTA. Escribe que el ‘Procés’ tiene más de propaganda que de realidad. ¿Cómo le explica esto a alguien que viva alarmado por el quilombo mediático y político que genera el ‘Procés’ desde hace varios años?

RESPUESTA. Que, simplemente, se alarma por otra escuela de propaganda. Los ejes comunicativos del Govern y del Gobierno, durante los últimos años son, respectivamente, que existe un ‘Procés’ imparable hacia la independencia, sabiamente gestionado por un Govern -que, por cierto, al menos esta mañana a primera hora aún no ha legislado nada al respecto-. A su vez, por reacción a ese ‘Procés’, España se resquebrajaría ‘à gogó’, si no fuera porque hay un gobierno fuerte que no sólo practica las reformas que España necesita, sino que, por el mismo precio, defiende la democracia, la soberanía -la que no defiende en Bruselas, se supone-, la Unidad Nacional y bla-bla-bla.

Recordemos que, por ejemplo, uno de los argumentos para hacer puré al PSOE y, en ese trance, que apoyara a Rajoy, era que Cataluña se estaba independizando encima. Recuerden, en fin, que la independencia inapelable de Cataluña estaba prevista, por parte de los grandes ideólogos del ‘Procés’, para 2014. Relativicen siempre, en fin, los discursos gubernamentales, y miren con cara de póquer sus elisiones.

P. Casi todo el mundo interpreta el ‘Procés’ como un objeto desestabilizador, pero usted escribe que “ha servido para controlar la crisis de régimen en Cataluña”. O sea, que más que desestabillizar, estabilizaría. ¿En qué sentido?

R. En su sentido más peronista. El ‘Procés’, antes que un movimiento político -para el que, como su nombre indica, son necesarias políticas-, es un movimiento de fe. Consiste en creer, sin pruebas, que el Govern está haciendo lo que dice. Y en dejar de observar lo que hace. ¿Qué hace? Está haciendo, con menor soberanía y poder, lo que cualquier gobierno en el Sur. Austeridad y postdemocracia. Pero con una cohesión social mayor, y una erosión política menor que la que sufren otros Gobiernos. Sí, en la Península, al parecer, no existe la erosión gubernamental -Madrid, Andalucía, o el Gobierno Central pueden ser la prueba-. Pero yo diría que en Cataluña, gracias al aplique ‘Procés’, aún menos.

Quizás la aportación del ‘Procés’ sea eso. Un peronismo inesperado en Europa. Lo que tiene gracia. Todo el mundo observaba a Errejón a ver si se sacaba de la chistera un Perón y chorrocientos descamisados, y van y se lo saca, zas, el catalanismo conservador -sí, participan en él otros catalanismos, pero la música y la letra son del catalanismo conservador-. La ANC -Assemblea Nacional Catalana- es, en ese sentido, una institución única en Europa. Hay algo parecido en Polonia, pero es abiertamente fascista, algo que, desde luego, la ANC no es. Ni siquiera Trump tiene algo parecido a la ANC, una organización progubernamental, bastante popular, que une a la sociedad en torno a un gobierno. Y que evita su desgaste, le da la razón, le disculpa, le apoya. Fabrica días históricos/domingos peronistas.

Sobre el componente desestabilizador del ‘Procés’. El tema territorial ha sido la única divergencia, el único mal rollo permitido en los últimos 40 años. En detrimento de otros temas, como la propiedad, la calidad democrática, la corrupción. En tanto que tema único, tiene componentes estabilizadores, pero también  desestabilizadores. Verbigracia: la Unidad Nacional esa está representada en el rey. Si se rompe, el rey pasaría a mejor vida -literalmente: tendría que irse a vivir, como un pachá a, pongamos, Barbados, sin el engorro de tener que inaugurar el Año Judicial después del almuerzo, por ejemplo-. Sería desestabilizador, en fin, un proceso efectivo de indepe o, incluso, de mucho menos, un proceso efectivo de reparto de la soberanía del Estado con otras entidades, como el Estado federado, o el Municipio. Por lo que yo sé, no se está produciendo ninguna de esas dos cosas.

lagranilusionP. ¿Qué papel ha jugado la construcción léxica en el ‘Procés’?

R. Ha sido fundamental. Ha creado un nuevo tipo de emisión y recepción de mensajes políticos. No sé. Yo digo buenos días en un mitin de CDC o de ERC, y no pasa nada. Lo dice un cuadro indepe, y todo el mundo entiende que habla de indepe. Los palabros del ‘Procés’, por otra parte, son únicos en el mundo mundial, lo que tendría que ser una orientación de que no son traducibles, por lo que tienden a ser un bien para el exclusivo consumo interno. Palabras sencillas y nítidas como un botijo, tales como “autodeterminación”, han sido sustituidas por alocuciones largas y de significado, por tanto, dudoso y manipulable desde el poder. Como “derecho a decidir”. ¿Qué diablos debe de significar eso? ¿Decidirlo todo? ¿Lo que te digan?

P. ¿Cuáles son sus palabras favoritas del ‘Procés’?

R. “Crear-estructuras-de-Estado” es la monda. ¿Qué significa? Supongo que lo que te digan. En todo caso, la Generalitat está fabricando, desde 2012, estructuras de etc. como si no hubiera un mañana. Por lo que Cataluña, ahora mismo, debería tener más estructuras de Estado que el Valle de los Reyes.

“Referéndum” pasa a ser “consulta”, un palabro que solo existe en España es decir, glups, en su cultura democrática -de todos, snif, conocida-. “Independencia” pasa a ser “Estado propio” -lo que no es mucho; Baviera, Arkansas lo son; y Jalisco; y Jujuy; Cataluña lo ha sido en varias ocasiones, por cierto; Cartagena, o Jerez, o Cádiz, o Alcoi, pues también-.

“Desconexión” es mi favorita, sin duda. Suple a “independencia”. Es decir, la omite. Y no existe en ningún tratado internacional, por lo que vete a saber lo que significa. Ningún territorio, salvo en algún soneto, ha desconectado de un Estado en la historia de la Humanidad ¿Cómo se desconecta un territorio de un Estado? Al parecer, no por las vías tradicionales por las que se independizan Estados menos civilizados, al parecer, que Cataluña, como EE.UU, la India o Irlanda. El Govern, en todo caso, va señalando lo que es o no desconexión. Es decir, va depurando su significado. Periódicamente, va informando que, si no se produce, no es por culpa suya, sino por culpa del Estado. Lo que tiene guasa. No me imagino a Jefferson diciendo al pueblo norteamericano: lo siento, recojan el té del agua, que el rey George no quiere que nos desconectemos.

“Desobediencia” es otra palabra que está subiendo enteros. Ninguna autoridad catalana ha desobedecido. En el trance de ser llevados a juicio por ese delito, por parte de un Estado un tanto gore, han intentado demostrar que la desobediencia jamás ha estado en su ánimo y acción. Lo que, me temo, es cierto. La desobediencia es el sello, diría, del Procés. Si se produjera -si la Gene y la sociedad, verbigracia, optaran por el impago de impuestos al Estado- sería la señal de que el ‘Procés’ existe. Anyway. La gran palabra de ‘Procés’ es, ahora que lo pienso, ‘Procés’. Se ha convertido en un sinónimo de “independentismo”, cuando no está claro -nada claro- que lo sea. De hecho, la tradición independentista catalana tiene poco que ver, culturalmente, con el ‘Procés.’

P. Asegura que CiU hubiera tenido problemas para refundarse/sobrevivir sin el ‘Procés’. ¿Por qué?

R. CiU es un partido que había sido, ojo, ponente constitucional. Su compromiso con el Régimen del 78 ha sido más allá del deber. Posteriormente a 2010, CiU, en el Congreso, votó como una posesa la austeridad y la contrareforma. Paralelamente a ello, los casos de corrupción -si no su tradición corrupta- se fueron desvelando con mayor violencia. En parte -caso Pujol-, por los chivatazos del Estado -si uno lo piensa fríamente, la mayor consecuencia política del Procés es que el Estado ha dado por roto su pacto histórico con CiU, de manera que ha filtrado informaciones sobre CDC que se cuida mucho de filtrar sobre otros partidos-. Por otra parte, CiU, junto con PP y PSOE, está relacionada con el despiece del Estatut de 2006 -la casilla de salida del ‘Procés’-.

De hecho, Mas pactó con ZP en Moncloa pelarse la financiación proto-federal de aquel Estatut y la incorporación del palabro nación, a cambio de que ZP, ese filántropo, le diera una patada a Maragall y asegurara a Mas la presidencia. Cuando por fin accedió a Presi, inició la austeridad antes e, incluso, con mayor violencia social, que el Gobierno. En el momento inicial de los recortes, con la Llei Omnibus -posiblemente inconstitucional, si bien al TC, por lo visto, le ponen otras posibilidades de anticonstitucionalismos-, la sociedad sufrió recortes superiores, en aquel momento, a los de Grecia, que se dice rápido. En 2012, cuando CDC abraza el Procés, era un Gobierno corrupto, quemado y sin futuro. Y mira. Ha tenido tiempo hasta para refundarse precariamente; diría que al cuadro y al votante le va una CDC más católica, dura y liberal que la reformulada; ya llegará, supongo-. Incluso hubiera tenido tiempo de aprender a nadar o sánscrito. El ‘Procés’ le ha quitado presión y responsabilidad.

P. ¿No es Artus Mas un independentista de corazón?

R. De corazón, hasta Miss Alicante está en contra de que los niños lloren de hambre y frío. Por otra parte, la cultura de Mas no encaja con la cosa indepe. Con el conflicto. A menos que la cosa indepe se module para encajar en él. Posiblemente es lo que está pasando. Se ha creado una cultura indepe XS para millones de Mas, que se contentarían con cambio de financiación, con el reconocimiento como nación, y con que las izquierdas tuvieran dolor miserere. Si el Estado no mete la pata -visto lo visto, Cataluña sólo será indepe si el Estado la mete hasta el cuello, algo que está empezado a hacer; se está erosionando al optar por solucionar un problema político por la vía penal, en plan Proceso de Burgos-, me temo que el final del viaje será solucionar ese par de temas. Financiación y ‘nació’. No lo del miserere, que de eso se encarga la Divina Providencia.

No es mucho para un Estado. Pero, por ahora, es un cambio cultural inasumible para este Estado, me parece, obsesionado por conceptos preconstitucionales, que se incorporan a la Consti vía tradición aconstitucional, vía la Ley de Reforma Política. Como es el caso del concepto Soberanía Nacional. O, no viene al tema, o sí, la monarquía.

P. Hace tiempo escribió que la relación de la CUP con la antigua CiU podía acabar en desgracia, a lo novela de Marsé: “Algo pasa entre CUP y Junts pel Sí. Posiblemente, pasa lo que siempre pasa en una novela de Barcelona. Charnego se enrolla con pija y, en el tercer acto, se produce una brutalidad inaudita protagonizada por señores de Barcelona que se han pasado los dos actos anteriores riéndole las gracias al Pijoaparte”. ¿Cuál es la situación ahora del pijoaparte en el Procés?

R. Si esto fuera una novela de Barcelona, a la CUP le rompieron las piernas cuando la investidura de Puigdemont, de manera que ahora camina como un ‘breakdancer’. ¿Cuál es la situación de la CUP? En el trance de permitir gobernar a guién permitió gobernar, perdió -es preciso señalarlo- menos dignidad que el PSOE. No obstante, diría que ahora está de oyente. Endiña algún preciosismo testimonial de izquierdas en el discurso oficial y, parece ser, votará los presupuestos. Y aquí se ha de señalar que no es importante votar los presupuestos en una autonomía, mucho menos si está intervenida. En defensa de la CUP se debe de señalar que tiene el mismo problema que otras izquierdas peninsulares. No le sienta bien la institucionalización. No se orienta. Choca con el tempo institucional. O no lo comprende. No ha encontrado en las instituciones el mojo. Lo que es un asunto que nos debería inquietar a los que esperamos algún cambio político-institucional en nuestra biografía. O, al menos, cada 90 años.

P. Colau y los comunes se han lanzado a disputar el relato del independentismo. ¿Quién va ganando esa batalla?

R. Por ahora, no es una batalla, diría. Es una ‘drôle de guerre’. Nadie se emplea a fondo en ella aún. Quizás un poco más ERC, la sucesora, no se sabe hasta qué punto -deiológico- de CDC. Sería deseable que la batalla no fuera por el Procés. Sino contra él. La situación catalana sólo se soluciona con un referéndum. Y el 80% de la sociedad catalana está, al parecer, por él. Hay más pro-referéndum, se diría, que indepes. El propio hecho del referéndum sería una ruptura política, la jubilación de conceptos como el de Soberanía nacional, que arrastramos desde la I Restauración. Sería deseable que la batalla fuera por ese referéndum. Contra el Estado que lo niega, y contra el Processisme que lo instrumentaliza y lo rentabiliza, que sabe que nunca jamás habrá referéndum bajo sus elementos de presión, que son meramente folclóricos -manis de varios millones un día al año, consumo de productos con estelada-.

Es preciso que los políticos expliquen si ese referéndum es posible, que expliquen cómo acceder a él, y si quieren acceder a él. Que expliquen su precio. Que dejen de decir, cada 18 meses, que eso se soluciona en 18 meses. Que digan, si es el caso, que son 18 años. Que digan, si es el caso, que no pueden, o no quieren. Que dejen de decir que si todos lo deseamos con fuerza, se hará realidad, como en una peli de baseball, que traten a la sociedad como adulta. El Procés es una bicoca para los políticos. Les otorga honor y estabilidad a cambio de nada, de palabras, de una declaración reiterada de intenciones. Sería deseable que lo comunes no se incorporan a esa dinámica, que no asumieran el Procés como política, sino como su aplazamiento. Que renunciaran a esa zona de confort para los políticos, esos mamíferos que buscan, de manera innata, zonas de confort.

Lectures d’estiu (i 6): Ments militaritzades, Com ens eduquen per assumir la guerra i la violència

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2684_Mentes_militarizadasMents militaritzades: Com ens eduquen per assumir la guerra i la violència

Mentes militarizadas muestra con una introducción y nueve capítulos cómo desde diferentes ámbitos se promueve de manera más o menos explícita, pero en todo caso consciente, la militarización de las sociedades y de sus individuos. Sin la militarización de las mentes y sin la naturalización de lo militar, la guerra y las armas serían tan impopulares que antes o después dejarían de existir. Quienes se benefician de la existencia de las estructuras militares y de las propias guerras saben que deben dedicar recursos a mantener un elevado nivel de militarización en las mentes de sus conciudadanos, porque mientras sea así podrán seguir manteniendo su situación de privilegio. Romper con la militarización y optar por vías alternativas desmilitarizadoras requiere en primer lugar la identificación del problema. Con Mentes militarizadas esperamos despertar el interés por esta cuestión y ofrecer algunas alternativas que nos ayuden a desaprender la guerra y a desmilitarizar nuestros valores y nuestra educación.

La presente publicación es una propuesta del Centro Delàs de Estudios por la Paz y de la campaña Desmilitaricemos la educación. La autoría del libro corresponde a un trabajo conjunto de nueve investigadores y activistas por la paz implicados de un modo u otro en ambos grupos.

Autores: Jordi Calvo Rufanges (coord.), Blanca Camps-Febrer, Gemma Amorós Bové, Maria de Lluc Bagur, Marina Perejuan, Ainhoa Ruiz, Olívia Viader, Eduardo Salvador, Pere Brunet
Editorial: Icaria (2016)
Lengua: Castellano

Lectures d’estiu (5): “El lector de Julio Verne” de Almudena Grandes

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¿Qué puede escuchar detrás de la puerta el hijo de un guardia civil en un pueblo de Jaén en 1947?

Nino, hijo de guardia civil, tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués, el forastero misterioso, fascinante, que acaba de instalarse en un molino apartado, se convierte en su amigo y su modelo, el hombre en el que le gustaría convertirse alguna vez. Mientras pasan juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será guardia civil como su padre, y comenzará a recibir clases de mecanografía en el cortijo de las Rubias, donde una familia de mujeres solas, viudas y huérfanas, resiste en la frontera entre el monte y el llano. Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino comprende una verdad que nadie había querido contarle. En la Sierra Sur se está librando una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos. Tras ese verano, empezará a mirar con otros ojos a los guerrilleros liderados por Cencerro, y a entender por qué su padre quiere que aprenda mecanografía.

“El lector de Julio Verne” de Almudena Grandes (Tusquets editores, 2012) va ser considerada la millor novel.la internacional en llengua castellana de l’any 2012. Imprescindible, compromesa i deliciosa !!! I que si us ha agradat “Inés y la alegria” aquesta us encantarà encara més !!!

Lectures d’estiu (3): “Inés y la alegria” de Almudena Grandes

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Inés-y-la-alegríaLa historia comienza en el año 1939, una vez terminada la Guerra Civil española. Algunos republicanos han conseguido huir y se han exiliado en Francia, habiéndose concentrado muchos en la ciudad de Toulouse, verano de 1939.

Carmen de Pedro, responsable en Francia de los diezmados comunistas españoles, se cruza con Jesús Monzón, un cargo menor del partido que, sin ella intuirlo, alberga un ambicioso plan. Unos años después, en 1944, Monzón, convertido en su pareja, ha organizado el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, prepara la plataforma de la Unión Nacional Española y cuenta con un ejército de hombres dispuestos a invadir España. Entre ellos está Galán, que ha combatido en la Agrupación de Guerrilleros Españoles y que cree, como muchos otros en el otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes, es posible establecer un gobierno republicano en Viella.

Por otra parte, en España Inés se encuentra en prisión. Hija de una familia rica y poderosa se enamoró de un comunista y sus ideas; ideas que, finalmente, le llevaron a la cárcel. Pero su familia es poderosa, su hermano Ricardo es delegado provincial de la Falange y consigue sacarla de prisión y llevarla a un convento en el que agoniza durante un tiempo hasta que su cuñada convence a Ricardo para llevársela a su casa. Allí es feliz, con su cuñada que se convertirá en su amiga y su sobrino pero cuando se entera por una emisora prohibida de radio, Radio Pirenaica, que algunos comunistas han cruzado la frontera, roba un caballo y se dirige a Pont de Suert, para unirse a ellos.

Este acontecimiento, real, se conocerá como la invasión del valle de Arán. Su cabecilla es Jesús Monzón quien junto a Carmen de Pedro, líder en Francia de los comunistas españoles, bajo la dirección de Dolores Ibarurri, trama un plan que pudo cambiar la historia. Así con Inés, Galán, Comprendes y otros muchos, asistiremos a la invasión y derrota del valle de Arán y, posteriormente, a la vida de los exiliados comunistas en Toulouse.

Este libro de Almudena Grandes corresponde a la primera novela de sus “Episodios de una Guerra Interminable”, que, según comenta la propia autora, viene a ser como unos Episodios Nacionales de Galdós (salvando las diferencias, como también dice la Grandes).

Una obra totalment recomanable, d’aquelles que tothom hauria de gaudir… 

 

Lectures d’estiu (2): Ocupar Wall Street de Noam Chomsky

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Extracte de la web Libros prohibidos sobre l’interessant  llibre “Occupy Wall Steet” de Noam Chomsky:

Tan solo cuatro meses después del comienzo de las acampadas en Madrid, en toda España, en Europa y en muchas otras partes del mundo, comenzó el movimiento Occupy Wall Street. Es decir, se empezó a extender por Estados Unidos (el epicentro del terremoto financiero de 2008-20¿?…) el virus de la indignación: el 99% empezó a decirle a gritos al 1% que ya estaba bien. Y una de las personalidades públicas estadounidenses que no quiso perderse estos acontecimientos fue Noam Chomsky, quien, con más de 80 años, no es sólo el lingüista más famoso del mundo (y hacerse famoso siendo lingüista ya tiene mucho mérito) sino el pensador y activista político de izquierdas más respetado en su país. Así que allí se plantó, en la acampada de Boston del movimiento Occupy, para dedicarles unas palabras de aliento y apoyo a los allí reunidos y allí indignados (como ya había hecho en Madrid el también carismático, aunque no tan famoso, Agustín García Calvo).

Ése es el origen de este libro, que recoge varias conferencias y entrevistas de Noam Chomsky, procedentes de los primeros meses del movimiento Occupy y centradas en su opinión sobre la relevancia política e histórica del movimiento y sobre los siguientes pasos que éste debería dar. En primer lugar aparece el discurso original que dio enOccupy Boston, junto con las preguntas que le hicieron algunos de los manifestantes y sus respuestas. Después dos entrevistas, una hecha por un estudiante universitario y otra realizada a partir de preguntas que los simpatizantes de Occupy habían planteado previamente por internet. Por último, aparecen las transcripciones de una mesa redonda en la que participó Chomsky centrada en la pregunta “¿cómo ‘ocupar’ la política exterior estadounidense?”, junto a un breve texto final en homenaje a Howard Zinn, a quien Chomsky considera “el gran activista e historiador norteamericano” y que no llegó a ver el movimiento Occupy, aunque fue una de sus grandes influencias.

La naturaleza compiladora de este libro hace que sea, necesariamente, algo repetitivo, pues Chomsky vuelve una y otra vez sobre los mismos argumentos en sus charlas o en sus respuestas a las preguntas (que en algunos casos también son muy similares entre diferentes entrevistas). Las referencias continuas al 99% y al 1% (“precariado” y “plutocracia”, en términos chomskyanos) son inevitables, por ejemplo. También hay una especie de mantra que Chomsky repite muy arcertadamente en casi todas su intervenciones: para llegar a conseguir todo lo que se está planteando “hace falta una base popular masiva”, es decir, “ocupar la corriente principal de opinión”; no basta con ser unos pocos cientos de miles. Y es que uno de los aspectos más interesantes del libro es la voluntad de Chomsky de dar un baño de realidad a los demasiado ilusos, a los que esperaran unos efectos inmediatos del movimiento Occupy. Insiste varias veces el autor en que el éxito de todos los movimientos sociales populares surgidos a raíz de la crisis económica pasa por su continuidad en el tiempo y por su capacidad de crear redes de comunidades cooperativas que sean capaces de subvertir, a largo plazo y desde abajo, las estructuras tradicionales de poder del capitalismo. También resulta muy interesante la visión histórica que Chomsky aporta en varios momentos del libro, poniendo la crisis actual en contexto, enlazándola con la Gran Depresión o con la Guerra Fría y haciendo hincapié en que no se trata de un evento histórico aislado, sino de la  consecuencia de muchas décadas de infames políticas financieras, económicas y sociales.

2Así como uno de los pilares sobre los que se levantó el 15M fue aquél libro de Hessel, este libro de Chomsky parece haber querido actuar en Estados Unidos no como revulsivo previo sino como acicate posterior. Independientemente de que consiguieran realizar ese objetivo o no, estas pocas páginas son, cinco años después de aquella primavera, un buen recordatorio de lo que todavía nos queda por avanzar. Además, también son una buena invitación a reflexionar acerca del papel de los libros (ésos cuya extinción tanto se presagia) como “armas cargadas”…

Lectures d’estiu (1): “¿Y tú qué miras?” de Mariola Cubells

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Portada-Mariola-Cubells-eldiarioes-Libros_EDIIMA20131011_0600_1¿Y tú que miras?, de Mariola Cubells, es un libro sobre la televisión y sus tripas. Sus entresijos. Sus trampas, sus trucos, sus miserias

Escrito en forma de crónica, este libro recoge frescos de la realidad televisiva para contar cómo está ahora mismo el panorama de la tele y, sobre todo, cómo se lleva a cabo, cuáles son sus trucos, sus trampas, sus miserias, y cómo nos influye. Y qué podemos hacer para combatirla cuando sea el caso, o para que nos haga feliz.

El libro pretende dar toda la información necesaria, la que siempre permanece oculta, para que el espectador tenga claves a las que asirse para no embrutecerse, sepa descodificar determinados mensajes subterráneos que le llegan y conozca por dentro las tripas de la tele.

 Un recuento del panorama actual de la televisión (con epígrafes desenfadados dedicados a cada una de las cadenas, explicando brevemente qué son, qué quieren y quién las gobierna), algo así como un viaje por sus entrañas, por los despachos, por los platós y explicar lo que se ve y lo que no se ve.

En el libro se detalla cuánto valen algunos espacios cuánto cobran algunos presentadores, directivos, cómo han llegado a ese estado, cómo se lleva a cabo un fichaje y cómo los grandes poderosos mediáticos, Paolo Vasile (Mediaset) y Maurizio Carlotti (Atresmedia), deciden qué vemos por televisión.

A estos elementos hay que sumar que la disminución de la publicidad y la proliferación de canales a raíz de la TDT han creado un modelo de tele low cost. Los ejemplos y cifras aportados por la autora demuestran que dinero, fama, y poder causan estragos. Y que para conseguir dicha peligrosa combinación, la audiencia es sagrada.

Mariola Cubells es periodista. Trabajó durante años en televisión, dirigiendo diferentes formatos. Es autora de los libros sobre televisión, ¡Mírame, tonto!, Mentiras en directo y ¿Quién cocina la tele que comemos? También ha escrito el libro Mis padres no lo saben. Actualmente trabaja con la cadena Ser, en La Ventana, de Carles Francino y colabora con diversos medios de comunicación,eldiario.es entre ellos.

“Jack London, el olvidado” de Gregorio Morán

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Este 2016 debería ser declarado el año de Jack London. Había nacido en 1876 en San Francisco y se suicidó en 1916. Nació en enero y cerró la tienda en noviembre. Vivió 40 años y escribió 50 libros y dejó una obra fotográfica monumental de 12.000 clichés. Fue el autor más famoso y mejor pagado de su época. Un desastre humano, nacido para matarse y sin embargo lo tenía todo: una pluma fácil y brillante, un físico de atleta, estatura mediana y un cuerpo hecho para la pelea.

Me acerqué a la literatura gracias a Jack London. Las descripciones farragosas de Emilio Salgari me aburrían, a Julio Verne no lo soportaba. La primera novela negra, según se diría ahora, cayó en mis manos con un comienzo que me dejó tan anonadado que aún lo recuerdo. “Se puso el sobretodo y se dirigió al macadam”. Eran traducciones argentinas o chilenas. Pero si uno no alcanza a entender ni la primera frase, lo mejor que puede hacer es esperar a hacerse mayor y ampliar el lenguaje. No tenía ni idea de qué era “un sobretodo” y menos aún “el macadam”. Me limité entonces a las novelas de vaqueros escritas en general por presos políticos del franquismo, recién salidos de la trena que adoptaban un seudónimo gringo, tenían un gran mapa del oeste de Estados Unidos clavado en la pared y a los que explotaba Bruguera.

2A mí me llevó a la literatura Jack London. Empecé con un texto de 1909, Por un bife. El boxeador tronado que debe escoger entre comer el bistec –traducción del argentino bife– antes del combate para coger fuerzas o ahorrar para el transporte y cansarse. No la volví a ver nunca, como las antiguas pasiones.

Jack London fue además de un escritor brillante e irregular, un tipo humano inasumible para nuestra época. Quizá eso explique el silencio. Se acaba de reeditar La llamada de lo salvaje (Nórdica) un texto soberbio de sensibilidad y ritmo, por más que la edición contenga detalles tan incomprensibles como designar a London “como una mezcla de socialista y fascista ingenuo”, lo que demuestra que los tiempos han cambiado y hasta los buenos editores pueden escribir barbaridades. Jack London no tuvo la más mínima veleidad fascista: fue hasta el último año de su vida un militante socialista y un escritor radical, incluso por encima de sus modos de vida absolutamente atrabiliarios. Pero que el currículo del ilustrador, que ni ha entendido el libro ni creo que le inspire nada Jack London, ocupe el mismo espacio del autor, es un signo que te llena de congoja. Un texto en blanco nieve y rojo sangre de perro-lobo se convierte en dibujos negro funeraria. Olvídense de las tonterías editoriales y descubran a un autor en lo mejor de su edad.

La primera década del siglo XX tiene en Jack London a un referente literario y ­humano. Un hombre tan ponderado como Anatole France le llamará “socialista re­volucionario” en el prólogo de uno de los libros que conmocionaran el mundo ra­dical de comienzos del siglo XX, El talón de hierro. Probablemente haya pocos textos tan leídos por la clase obrera que entonces aspiraba a conquistar los cielos. 400.000 ejemplares de salida. Estamos en el mundo gringo, donde los escritores ­ganan cantidades astronómicas gracias a los semanarios que reparten sus libros en capítulos.

3Jack London quiere convertirse en granjero. No le bastan los espacios infinitos del río Yukón, de Alaska, de las nieves vírgenes donde sobreviven lobos y perros, y seres humanos muy poco diferentes. Llegará a decir que prefiere los perros a las damas, lo que no obsta para que llevara una vida amorosa ajetreada. Construye barcos de vela para recorrer los lugares más insólitos hasta que descubre Hawái y sus islas. Serán los momentos más creativos y locos de su vida.

Teñido por el alcohol, sin límites ni paliativos. Quiere granjas en EE.UU. y un barco para surcar el paraíso hawaiano, no hay escritor que aguante todo eso sin ­acabar en ruina. Es un mundo para ­banqueros, no para escritores. Las aven­turas empresariales de London, incluidas las comunas, las fábricas, las grandes extensiones de territorio para sus centenares de cabezas de animales, las plantaciones más exóticas y singulares, todo se va al traste. Pero sigue siendo el gran Jack London y mientras le quede un resquicio de capacidad literaria, entre las nueve de la mañana a las doce del mediodía, seguirá con su propia e inigualable empresa de construir relatos.

Su prestigio recorre el mundo y su de­terioro, entre farras y alegrías que duran semanas, entre amigos, mujeres, nego­ciaciones financieras para las que no está dotado, le va acercando a la quiebra. ­Resulta significativo el interés de grandes escritores norteamericanos por conseguir fondos por los procedimientos más insólitos. La vida entera de Mark Twain está preñada de charlas idiotas, representa­ciones dignas de un payaso prestidigitador, y demás métodos para sacar fondos, lo que llama la atención tratándose de autores que vendían miles y miles de ejemplares, y que quizá explicaría la obsesión de Faulkner por hacerse granjero, muchos años después, como si esa fuera la única garantía frente a la fragilidad del mundo de las ­letras.

No conozco otra biografía de Jack London que la de Richard O’Connor, aparecida en traducción castellana en México, hacia 1967, un documento de 500 páginas que ilumina de manera más que brillante y muy minuciosa la trayectoria de este gran escritor que fue Jack London, que vivió 40 años y publicó 50 libros. Algunos de ellos obras maestras –mis favoritos son La llamada de lo salvaje (recién editada por Nórdica), Martin Eden, aquel libro que recordaba Che Guevara en sus momentos de mayor aprensión. Y la tortuosa belleza de Colmillo blanco, del que no dispongo ejemplar porque lo presté y lo perdí, no sé si se habrá reeditado en castellano: Por un bistec, o Por un filete, que sería lo suyo.

Cuenta Nadia Kruskaia, la mujer de Lenin, que cuando el líder de la revolución de octubre estaba en las últimas y apenas si hablaba, le indicó que le leyera algo de Jack London. Ella, buena lectora, como lo eran los maestros antiguos, escogió Amor a la vida, una narración conmovedora de los años brillantes de London (1905-1907), en el que se cuenta la agonía de un hombre y un lobo. Ella dice que a Vladímir Ilich le gustó y a su muerte quedó depositado para siempre en la mesita de noche. Lo dudo mucho.

Hace ya algunos años compré en París un precioso catálogo fotográfico: Jack London, fotógrafo –París, 2011. Traducción de la norteamericana Universidad de Georgia Press–. Son los viajes de London vistos por la agudeza visual de London, pero no viajes en barco sólo sino a la miseria de la clase obrera de su país, de sus adorados hawaianos, de la revolución mexicana, allí donde se encontrará con otro personaje de leyenda, el periodista y narrador Ambrose Bierce, que desaparecería en el lugar que más odiaba, México, entre Pancho Villa y Emiliano Zapata. Como si uno hubiera escogido el infierno como el lugar más apropiado para morirse.

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El perro y el lobo, sobre los que no hacía demasiadas diferencias en su sensibilidad de hombre que había logrado la gloria pero no la felicidad, tenían para él tanta importancia. Eran tan familiares como su ADN literario. Su exlibris, pintado por él mismo –otra actividad sobre la que insistió, aunque no se le diera bien– consiste en una cabeza de lobo perruno que te mira.

Hizo de la humanización de la natura­leza salvaje la razón de una vida dispara­tada. Pero nunca dejó de ser un radical ­socialista en un mundo que cada vez más se alejaba de aquello que se llamó la clase obrera norteamericana. Murió una noche de noviembre de 1916, después de calcular la dosis de morfina y la atropina que le ­serían letales. Su mujer exigió a los mé­dicos que firmaran que la muerte había ­sido natural. Sólo firmó uno. El propio London lo había dicho: el hombre posee un derecho inalienable, “el de adelantar el día de su muerte”.

Article de Gregorio Moran, publicat al mes de març a La Vanguardia

“Bilderberg. La elite del poder mundial” de Domenico Moro

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4Nova recomenació literària, aquest cop “Bilderberg. La elite del poder mundial” de Domenico Moro, que podeu trobar a les col·leccions de la revista Viejo Topo.

El Club Bilderberg y la Comisión Trilateral son las organizaciones específicas de una nueva clase social, la clase capitalista transnacional. Una clase que es producto del desarrollo capitalista de los últimos cincuenta años, y que representa al capital en su forma más pura: pura acumulación, que aborrece las trabas del poder estatal y los límites geográficos y sectoriales. Una clase que tiene un altísimo nivel de conciencia de sí misma, que se traduce en una potente autonomía ideológica, cuya solidez le ha permitido ejercer una influencia determinante en las políticas públicas en los últimos decenios.

El hecho de que organizaciones formadas por una minoría ínfima, procedente por lo general de unos pocos estados ricos y poderosos, hagan planes que afectan a cientos de millones de personas, discutiendo a puerta cerrada, impidiendo que se divulguen los contenidos de estas discusiones y, sobre todo, que logren influir en las decisiones de muchos países, incluidos los europeos, demuestra el carácter condicionado y en definitiva oligárquico de las llamadas «democracias occidentales».