Capitalisme

Los progresos del desarrollo humano en el mundo se sobreestiman

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Article d’Amanda Mars publicat a El País

La ONU advierte de que la mejora cuantitativa de muchos indicadores en los últimos años oculta problemas de miseria y desigualdad que se cronifican

Hoy en día hay más niños que nunca yendo al colegio, la escolarización de las niñas, en concreto, ha mejorado ostensiblemente en el mundo en los últimos años. Y la esperanza de vida ha aumentado un lustro desde 2000. Pero, ¿qué ocurre si en la mitad de los 53 países en desarrollo (que disponen de datos) la mayoría de las mujeres adultas que cursaron entre cuatro y seis años de educación primaria son analfabetas? ¿Y si una persona vive 80 años pero tiene una enfermedad crónica desde los 30?

El último Informe de Desarrollo Humano correspondiente a 2016, que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó este martes en Estocolmo, aborda este tipo de cuestiones, el lado menos brillante de los datos de mejora del bienestar en el mundo. “Nos hemos preocupado mucho por los logros cuantitativos”, admite Selim Jahan, responsable del estudio, pero advirtió de que no sirve de gran cosa mejorar las cifras de escolarización, si en realidad los niños apenas aprenden, o multiplicar el acceso al agua si esta no está en buenas condiciones.

“Prestamos demasiada atención a los promedios a nivel nacional, que a menudo ocultan enormes desigualdades en las condiciones de vida de las personas”, señala Jahan. Para avanzar, recalca, es necesario examinar más de cerca “no solo lo que se ha logrado, sino también quién ha quedado excluido y por qué”.

Porque entre los países que forman parte del triste grupo de cola en desarrollo humano, unos están muchos peor que otros, y dentro de aquellos países que experimentan llamativas mejoras en algunos índices, hay quien apenas participa de ese progreso. “Hemos visto que muchas barreras que tiene el progreso parten sencillamente de leyes discriminatorias”, lamenta Jahan.

En esta línea, el informe, que lleva por título Desarrollo humano para todas las personas, señala una serie de grupos que son excluidos de forma sistemática por obstáculos “que no son simplemente económicos, sino también políticos, sociales y culturales”. Los descolgados son las mujeres y las niñas, los habitantes de las zonas rurales, los pueblos indígenas, las minorías étnicas, las personas con discapacidad, los migrantes y refugiados y la comunidad gay o transgénero.

Jahan recalcó que algunos programas deben reorientarse, que la voz y la autonomía de los ciudadanos en esos procesos de mejora deben ganar importancia tanto en el análisis del bienestar como en las estrategias de progreso de ese bienestar. “La democracia es un valor en sí mismo, más allá de que ayude a la economía o al desarrollo”, insiste.

La gran estadística no muestra saltos relevantes del índice de 2014 al índice de 2015, ya que un barómetro tan estructural y amplio como el desarrollo humano que mide el PNUD experimenta avances y retrocesos lentos. Así que esos países que parecen arcadias felices donde vivir –Noruega, Australia, Suiza, Alemania, Dinamarca y Singapur, por este orden- son más o menos los mismos, con ligeros sorpassos fruto casi siempre de datos macroeconómicos: Noruega mantiene el trono y a Suiza, que el año pasado ocupaba el segundo puesto, le ha adelantado Australia, dejándole en tercer lugar. España ha bajado de la plaza 26 a las 27 por la subida de Italia.

El otro extremo del ranquin dibuja una realidad antagónica en las que conviven también viejos conocidos: la República Centroafricana sigue siendo sufriendo el índice más bajo de desarrollo humano, en el puesto 188, junto con Níger (187) y Chad (186).

Al riesgo de inmovilismo en las mejoras en el desarrollo de las personas se añade el riesgo incluso de retroceso. En un encuentro previo con periodistas, el director del informe fue preguntado por la ola de nacionalismo que experimentan algunos de los países más ricos del mundo, como Estados Unidos, y los efectos que puede tener en el progreso. La Administración de Donald Trump, por ejemplo, ya ha advertido de que aplicará un duro tijeretazo a las ayudas internacionales o Medio Ambiente. “No podemos predecir lo que va a pasar”, dijo Jahan, y evitó cualquier pronunciamiento político, si bien advirtió del peligro global que supone el cambio climático, un motor de epidemias y pobreza.

“El mundo ha recorrido un largo camino en la reducción de la pobreza extrema, la mejora del acceso a la educación, la salud y el saneamiento, y la ampliación de las posibilidades para las mujeres y las niñas”, señaló Helen Clark, responsable del PNUD, pero advirtió de que estos avances son “el preludio del siguiente desafío, posiblemente más difícil, el de velar por que los beneficios del progreso mundial lleguen a todas las personas”.

 

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Marx llevaba bastante razón

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Articulo de Vicenç Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona, en el diario Público.

Como consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras tienen en los mayores medios de difusión y comunicación, incluso académicos, en España (incluyendo Catalunya), el grado de desconocimiento de las distintas teorías económicas derivadas de los escritos de Karl Marx en estos medios es abrumador. Por ejemplo, si alguien sugiere que para salir de la Gran Recesión se necesita estimular la demanda, inmediatamente le ponen a uno la etiqueta de ser un keynesiano, neo-keynesiano o “lo que fuera” keynesiano. En realidad, tal medida pertenece no tanto a Keynes, sino a las teorías de Kalecki, el gran pensador polaco, claramente enraizado en la tradición marxista, que, según el economista keynesiano más conocido hoy en el mundo, Paul Krugman, es el pensador que ha analizado y predicho mejor el capitalismo, y cuyos trabajos sirven mejor para entender no solo la Gran Depresión, sino también la Gran Recesión. En realidad, según Joan Robinson, profesora de Economía en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y discípula predilecta de Keynes, este conocía y, según Robinson, fue influenciado en gran medida por los trabajos de Kalecki.

Ahora bien, como Keynes es más tolerado que Marx en el mundo académico universitario, a muchos académicos les asusta estar o ser percibidos como marxistas y prefieren camuflarse bajo el término de keynesianos. El camuflaje es una forma de lucha por la supervivencia en ambientes tan profundamente derechistas, como ocurre en España, incluyendo Catalunya, donde cuarenta años de dictadura fascista y otros tantos de democracia supervisada por los poderes fácticos de siempre han dejado su marca. Al lector que se crea que exagero le invito a la siguiente reflexión. Suponga que yo, en una entrevista televisiva (que es más que improbable que ocurra en los medios altamente controlados que nos rodean), dijera que “la lucha de clases, con la victoria de la clase capitalista sobre la clase trabajadora, es esencial para entender la situación social y económica en España y en Catalunya”; es más que probable que el entrevistador y el oyente me mirasen con cara de incredulidad, pensando que lo que estaría diciendo sería tan anticuado que sería penoso que yo todavía estuviera diciendo tales sandeces. Ahora bien, en el lenguaje del establishment español (incluyendo el catalán) se suele confundir antiguo con anticuado, sin darse cuenta de que una idea o un principio pueden ser muy antiguos, pero no necesariamente anticuados. La ley de la gravedad es muy, pero que muy antigua, y sin embargo, no es anticuada. Si no se lo cree, salte de un cuarto piso y lo verá.

La lucha de clases existe

Pues bien, la existencia de clases es un principio muy antiguo en todas las tradiciones analíticas sociológicas. Repito, en todas. Y lo mismo en cuanto al conflicto de clases. Todos, repito, todos los mayores pensadores que han analizado la estructura social de nuestras sociedades –desde Weber a Marx- hablan de lucha de clases. La única diferencia entre Weber y Marx es que, mientras que en Weber el conflicto entre clases es coyuntural, en Marx, en cambio, es estructural, y es intrínseco a la existencia del capitalismo. En otras palabras, mientras Weber habla de dominio de una clase por la otra, Marx habla de explotación. Un agente (sea una clase, una raza, un género o una nación) explota a otro cuando vive mejor a costa de que el otro viva peor. Es todo un reto negar que haya enormes explotaciones en las sociedades en las que vivimos. Pero decir que hay lucha de clases no quiere decir que uno sea o deje de ser marxista. Todas las tradiciones sociológicas sostienen su existencia.

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Las teorías de Kalecki

Kalecki es el que indicó que, como señaló Marx, la propia dinámica del conflicto Capital-Trabajo lleva a la situación que creó la Gran Depresión, pues la victoria del capital lleva a una reducción de las rentas del trabajo que crea graves problemas de demanda. No soy muy favorable a la cultura talmúdica de recurrir a citas de los grandes textos, pero me veo en la necesidad de hacerlo en esta ocasión. Marx escribió en El Capital lo siguiente: “Los trabajadores son importantes para los mercados como compradores de bienes y servicios. Ahora bien, la dinámica del capitalismo lleva a que los salarios –el precio de un trabajo- bajen cada vez más, motivo por el que se crea un problema de falta de demanda de aquellos bienes y servicios producidos por el sistema capitalista, con lo cual hay un problema, no solo en la producción, sino en la realización de los bienes y servicios. Y este es el problema fundamental en la dinámica capitalista que lleva a un empobrecimiento de la población, que obstaculiza a la vez la realización de la producción y su realización”. Más claro, el agua. Esto no es Keynes, es Karl Marx. De ahí la necesidad de trascender el capitalismo estableciendo una dinámica opuesta en la que la producción respondiera a una lógica distinta, en realidad, opuesta, encaminada a satisfacer las necesidades de la población, determinadas no por el mercado y por la acumulación del capital, sino por la voluntad política de los trabajadores.

De ahí se derivan varios principios. Uno de ellos, revertir las políticas derivadas del domino del capital (tema sobre el cual Keynes no habla nada), aumentando los salarios, en lugar de reducirlos, a fin de crear un aumento de la demanda (de lo cual Keynes sí que habla) a través del aumento de las rentas del trabajo, vía crecimiento de los salarios o del gasto público social, que incluye el Estado del bienestar y la protección social que Kalecki define como el salario social.

Mirando los datos se ve claramente que hoy las políticas neoliberales realizadas para el beneficio del capital han sido responsables de que desde los años ochenta las rentas del capital hayan aumentado a costa de disminuir las rentas del trabajo (ver mi artículo “Capital-Trabajo: el origen de la crisis actualen Le Monde Diplomatique, julio 2013), lo cual ha creado un grave problema de demanda, que tardó en expresarse en forma de crisis debido al enorme endeudamiento de la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares (y de las pequeñas y medianas empresas). Tal endeudamiento creó la gran expansión del capital financiero (la banca), la cual invirtió en actividades especulativas, pues sus inversiones financieras en las áreas de la economía productiva (donde se producen los bienes y servicios de consumo) eran de baja rentabilidad precisamente como consecuencia de la escasa demanda. Las inversiones especulativas crearon las burbujas que, al estallar, crearon la crisis actual conocida como la Gran Depresión. Esta es la evidencia de lo que ha estado ocurriendo (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015)

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De ahí que la salida de la Gran Crisis (en la que todavía estamos inmersos) pase por una reversión de tales políticas, empoderando a las rentas del trabajo a costa de las rentas del capital. Esta es la gran contribución de Kalecki, que muestra no solo lo que está pasando, sino por dónde deberían orientar las fuerzas progresistas sus propuestas de salida de esta crisis, y que requieren un gran cambio en las relaciones de fuerza Capital-Trabajo en cada país. El hecho de que no se hable mucho de ello responde a que las fuerzas conservadoras dominan el mundo del pensamiento económico y no permiten la exposición de visiones alternativas. Y así estamos, yendo de mal en peor. Las cifras económicas últimas son las peores que hemos visto últimamente.

Neoliberals inutils (o comprats) pagats amb diners públics

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Ja fa uns anys que Xavier Sala i Martin garantía amb la seva experiència i coneixements que el sistema neoliberal mai podria entrar en crisi – ejem, ejem, un vident, si senyor-  (veure info aquí), i com no tenia prou negava que el canvi climàtic fos responsabilitat de qualsevol mena d’emissió (veure multiples articles en aquest enllaç), i a més el seu caràcter de pijo-xulo ha arribat a l’extrem de fer ús de l’insult per rebatre a qualsevol que assenyalés les seves mancances professionals (exemple aquí).

Ara, la televisió pública catalana (la nostra TV3) a sobra li paga un suculent programa, uffff… el que ens faltava…

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La Federació de Serveis a la Ciutadania de CCOO de Catalunya rebutja de manera “clara i contundent” l’orientació del programa Economia en colors, estrenat a TV3 el passat diumenge. El sindicat critica que el nou espai estigui copresentat per un economista com Xavier Sala i Martín, amb “un marcat signe ideològic clarament neoliberal, que sembla ja de referència” de la cadena pública.

CCOO valora “positivament” que TV3 faci un treball pedagògic sobre temes complexos, i assegura que la voluntat de la direcció de parlar d’economia en clau d’entreteniment és una opció que podria compartir, però no com es fa a Economia en colors, una coproducció de Televisió de Catalunya i El Terrat.

“Catalunya és un país plural, les visions de l’economia no són úniques, hi ha economistes amb posicions contràries al neoliberalisme i les politiques d’austeritat, i una televisió pública ha de ser capaç de divulgar i fer pedagogia de la importància de l’economia, tot respectant de manera escrupolosa aquesta diversitat d’opcions econòmiques i que tenen molta relació directa amb la política dels governs i afectacions al món del treball i la vida quotidiana de les persones”, afirma el sindicat en un comunicat.

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Un programa econòmic i social per a un govern progressista

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9I una lectura per acabar l’any amb reflexions i alternatives:

“Us  aconsello la lectura del document preparat pels Professors Juan Torres, Catedràtic d’Economia Aplicada de la Universitat de Sevilla, i Vicenç Navarro, Catedràtic Emèrit de Polítiques Públiques de la Universitat Pompeu Fabra, desenvolupat a petició de la direcció de Podem, en el qual es proposen les línies generals d’un programa econòmic i social per a un govern progressista a Espanya.

Per llegir el document heu d’accedir a aquest enllaç“.

“¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?” de Zygmunt Bauman

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Bauman-la-riquezaEl pensador polonès Zygmunt Bauman s’ha convertit en una de les veus més critiques contra “el capitalisme salvatge” i la situació de “desigualtat” que ha generat, i la primera víctima d’aquesta situació, en opinió d’aquest professor i sociòleg, “és la democràcia “.

Zygmunt Bauman va estar durant el mes de febrer per Madrid presentant el molt recomenable llibre  “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?” i ara us convido a l’entrevista que li van realitzar a Eldiario.es  aprofitant aquesta presentació:

“El pensador polaco Zygmunt Bauman se ha convertido en una de las voces más criticas contra “el capitalismo salvaje” y la situación de “desigualdad” que ha generado, y la primera víctima de esta situación, en opinión de este profesor y sociólogo, “es la democracia”. Así lo refleja Zygmunt Bauman (Poznan, Polonia, 1925) en su último libro, “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?” (Paidós), que presenta en Madrid.

Bauman, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (ex aequo con Alain Toraine, en 2010), a sus 89 años sigue viajando por todo el mundo con “placer” y paciencia infinita para explicar la situación de desigualdad que vivimos en esta “sociedad de modernidad liquida”, concepto clave con el que define la inestabilidad de la sociedad actual, “consumista y en continuo cambio”.

“El Estado democrático durante años se ajustó a su promesa y a su responsabilidad de proteger y dar bienestar a cualquier colectivo en contra de la desgracia individual. La gente tenía sentido de pertenencia y solidaridad -argumenta el autor-. Hoy todo eso ha cambiado y, cuando llegan los problemas comunales y compartidos, el Estado dice: ‘Es asunto vuestro; resolvedlo vosotros'”.

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“De ahí que la confianza que se tenía en las instituciones esté decayendo. La gente sabe que del Estado no va a obtener nada y sabe que las instituciones democráticas y políticas no llevan a cabo sus promesas”, subraya.

Bauman, que vive desde los setenta en Leeds (Reino Unido), recuerda que en 1900 y hasta 1970 hubo una tendencia en el mundo que marcaba que la desigualdad estaba menguando. “Pero, a partir de 1970, la situación cambió, y la tendencia fue al revés. Hoy las 85 personas más ricas del mundo tienen la misma riqueza que los cuatro billones de los ‘inhabitantes’ más pobres de la tierra, y este es el magma de la situación”, añade.

“Hoy la sociedad está cambiando, y los multimillonarios son un grupo cada vez más pequeño que se beneficia del desarrollo de las rentas ascendente, de la renta nacional. Sin embargo, la clase media está mas cerca de los proletarios y de la gente que vive en la miseria: es lo que yo llamo el ‘precariado'”.

Y para acompañar esta opinión, Bauman, autor de títulos como “Vigilacia líquida”, “Sobre la educación en un mundo líquido” o “Vidas desperdiciadas”, cita al papa Francisco en su exaltación apostólica llamada “Evangelium Gaudium”: “Las ganancias de una minoría están creciendo exponencialmente, al igual que el hueco que separa la mayoría de la prosperidad que unos pocos de seres felices disfrutan”.

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“Los muy ricos, los billonarios, se han puesto una barricada alrededor y han subido los puentes levadizos”, añade Bauman.

Una situación tan desigual que, según el pensador, la sociedad acepta de forma pasiva por varios motivos: el primero, porque en las últimas docenas de años, “cuando hay que enfrentarse a un problema, solo se hace a través de lo que se llama crecimiento económico. Este crecimiento nos dicen que es la solución, piensan que es ilimitado, pero nosotros sabemos que no es así y que los problemas crecen”.

Otro factor que contribuye a esta parálisis en la gente es el consumo: “Nos han hecho esclavos del consumo, las tiendas, las grandes superficies. La búsqueda de la felicidad equivale a ir de compras”, sostiene.

Por último y como consecuencia de la aceptación de todo lo anterior, la nueva organización de la vida es “más individual y desregularizada, y eso hacer crecer la insolidaridad”.

Y añade Bauman, parafraseando a Richard Rorty: “Mientras el proletariado esté distraído en su propia desesperación con acontecimientos ficticios creados por los medios de comunicación, los superricos no tienen nada que temer”.

Con aspecto de sabio, con pelo blanco cubriéndole como un aura la cabeza, con su pipa en la mano, este pensador, hijo de judíos polacos que tuvieron que huir del país tras la invasión de Alemania, reitera que hoy no hay racionalidad ni solidaridad, solo competitividad sin piedad”.

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“Si se tiene riqueza, educación y privilegios, también se tiene un deber moral por los demás”, advierte este profesor, quien dice que no es profeta y que nada hay definitivo en este mundo. “Un mundo que tiene un cementerio lleno de esperanzas y desgracias”, ha concluido Bauman, que esta tarde dará una conferencia en Madrid.

Més informació:

– Entrevista a El Peridico:  Zygmunt Bauman: “El crecimiento del PIB solo hace más ricos a los ricos”

– Article a El Tiempo (Argentina):  “Si los pobres están distraídos, los ricos no tienen nada que temer”

– El bloc “El mundo según Bauman” obra d’un seguidor seu, que recull moltes reflexions d’aquest escriptor i d’altres que fa referència a l’anàlisi socio-polític i econòmic del nostre món.

“Perspectives”, reflexió necessària sobre lluites passades i de futur

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perspectivesAvui us convido a la lectura de l’article de Josep Maria Solé Soldevila publicat en el mes de novembre a l’Accent amb el títol de Reflexió necessària sobre lluites passades i de futur i dedicat al llibre Perspectives:

Al pròleg de Perspectives, l’historiador Josep Fontana ens recorda com justificava en William Morris el fet de celebrar l’aniversari de la Comuna de París (1871): “La Comuna de París no és més que una baula en la lluita que s’ha anat desenvolupant al llarg de la història dels oprimits contra els opressors, però sense totes les derrotes dels temps passats no tindríem cap esperança d’una victòria final”. Modestament, des d’aquest llibre col·lectiu, es pretén justament això: analitzar algunes de les experiències polítiques viscudes els darrers temps, per tal d’extreure’n conclusions i emprendre les lluites futures amb més garanties d’èxit.

 Malauradament, en aquesta ressenya no ens serà possible referir-nos a totes les aportacions però sí que podrem dedicar quatre frases a les que ens han semblat més rellevants, la primera de les quals és, per ordre d’aparició, la del membre del Seminari d’Economia Crítica Taifa Ivan Gordillo, i du per títol “La crisi capitalista com a recomposició del sistema”. En Gordillo ens explica de forma sintètica i senzilla l’origen de l’actual crisi i la seva qualitat d’intrínsec al sistema capitalista. Apunta, en aquest sentit, que “és interessant observar com, en el capitalisme, els elements que ajuden a purgar els efectes de la recessió i a obtenir les condicions per a un nou cicle d’acumulació […] són els mateixos que acaben provocant la crisi següent”. I que de l’actual crisi ens en volen fer sortir gràcies a la imposició d’un seguit de mesures -dèficits, retallades, privatitzacions i reforma laboral- que estan provocant uns “efectes socialment devastadors”.

Volem referir-nos, en segon lloc, a l’article “Marx i la independència dels pobles per a canviar-ho tot”, signat per l’historiador i militant d’Endavant Manel López. En aquest text, partint de les anàlisis que feu Marx sobre la Comuna de París –La guerra civil a França-, i que el dugueren a defensar que “la classe obrera no es pot pas acontentar de prendre tal qual l’aparell de l’estat i fer-lo funcionar per compte propi”, en Manel López defensa que, per analogia, “la independència com a apropiació de sobirania per part del poble és impossible dins les cadenes possible”. Cal doncs, per a fer possible aquesta nova República Catalana, “activació popular al marge i en contra de les estructures de l’estat, […] protagonisme únic i principal del moviment real en la lluita per la independència […], i confrontació en contra del procés de despossessió social i nacional”.

En darrer lloc ens referirem a l’aportació d’en Pau Llonch, portaveu de la Plataforma d’Afectats per la Hipoteca de Sabadell, que a diferència de les altres dues intervencions que hem assenyalat, centra el seu article -“La PAH com a eina contra el capitalisme. Virtuts i riscos”- en l’anàlisi d’una experiència local de lluita que ha anat prenent molt protagonisme. Una de les reflexions més interessant és la que defensa que la PAH elaborés una proposta de mínims -dació en pagament retroactiva, lloguers socials i moratòria en els desnonaments- que fos “clara, entenedora i reformista quant als continguts”. La validesa d’aquest tipus de demandes rau en el fet que si l’Estat és incapaç de satisfer les necessitats socials més bàsiques, com està sent el cas, es posa en “escac el sistema en l’àmbit de la seva legitimació”, obrint les portes a una possible esmena a la totalitat.

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