Antifeixisme

Cuéntenles a sus hijos quién es Marcos Ana

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Doncs això, avui dia de Reis pot ser un bon dia per trobar un moment descansant de consums, àpats, televisió i tertúlies, per explicar als infants i no tant infants qui era (és i serà en la memòria de desenes de milers de persones) Marcos Ana… per gaudir dels seus mots d’amor i llibertat, per emocionar-se i per recordar… per viure de nou Marcos Ana…

“Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana. Porque de lo contrario, salvo que hayan tenido la suerte de conocerlo en alguna de sus visitas a colegios e institutos, es probable que no sepan quién es. Pese a algunos homenajes y reconocimientos recientes, este jueves (23 de noviembre 2016) eran muchos los que buscaban en Google quién es ese tal Marcos Ana. Y esa ignorancia da la medida de los agujeros que sigue teniendo la memoria colectiva de este país, sobre todo con los antifascistas, y más con los comunistas.

Y si sus hijos no saben quién es Marcos Ana, quizás tampoco sepan que hace ochenta años hubo mujeres y hombres que lucharon contra el fascismo, algunos casi niños, como él. Y que decenas de miles fueron condenados a muerte, fusilados, pasados a garrote. A punto estuvo Ana, condenado a muerte dos veces. Quizás sus hijos han oído algo de la dictadura, pero no conocen cómo eran las durísimas cárceles de la posguerra, donde Marcos Ana se dejó 23 años. Porlier, Ocaña, Burgos. Repítanles la cifra a sus hijos: 23 años. Toda la juventud, entrar adolescente y salir adulto.

 Si tienen edad para ello, cuéntenles también cómo torturaba el franquismo, las palizas que Ana y tantos antifascistas se llevaron en esas cárceles o en la Puerta del Sol madrileña, donde sigue sin haber una placa que los recuerde.

Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana, denles a leer sus memorias, para que conozcan cómo trabajadoras y trabajadores de todo el mundo fueron solidarios con los presos españoles y contra la dictadura. Todos esos países donde acogieron a Ana en los quince años que pasó llevando por el mundo la lucha por la libertad y los derechos humanos en España.

Aunque quizás sus hijas, sus hijos, les sorprenden: claro que saben quién es Marcos Ana. El revolucionario, el comunista, el poeta. Lo conocieron en Sol, cuando el 15M. Lo han visto en manifestaciones, en concentraciones, en huelgas, en actos solidarios. Puede que hasta hayan ido a su casa, su piso en Retiro que siempre ha estado abierto, donde si vas coincides siempre con varias visitas a la vez, jóvenes sobre todo. La casa abierta de quien estuvo 23 años encerrado y decidió que “si salgo un día a la vida / mi casa no tendrá llaves”.

No solo a sus hijos: cuenten a todo el mundo quién es Marcos Ana, porque vamos a necesitar mucha gente para mantener viva toda la memoria que llevaba encima. La suya, la de sus padres, Marcos y Ana. La de sus camaradas caídos. La de tantas mujeres y hombres que conoció en la guerra, en la ratonera trágica del puerto de Alicante, en el terrible Campo de los Almendros, en las cárceles donde había sacas diarias y frío, hambre, enfermedad y palizas; en el exilio del que muchos ya no tuvieron tiempo para volver.

De todos es memoria Marcos Ana, de todos lleva décadas hablando en plural, siendo “nosotros”, leal y generoso. Hoy ha muerto, ya no podrá seguir recuperando los años que le quitó la cárcel. Y vamos a necesitar mucha gente buena para mantener viva su resistencia, que es la de miles de mujeres y hombres desde hace un siglo…”

Article d’Isaac Rosa a eldiario.es

 

2017: Iniciem l’any amb la veu de Marcos Ana

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Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o sólo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.

“Para la libertad” de Miguel Hernández

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Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Irmela Mensah-Schramm desde hace tres décadas borra pintadas neonazis de las calles alemanas

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Article publicat al  eldiario.es: “La abuela grafitera que borra pintadas neonazis de las calles alemanas”

Irmela Mensah-Schramm tiene 70 años y desde hace tres décadas recorre las calles alemanas para acabar con los grafitis y pegatinas de la extrema derecha. Mientras recibe premios por su labor, la han atacado varias veces y ha sido denunciada por estropear el mobiliario público. “Siento que el tiempo que estamos viviendo es el más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial”, dice la mujer de 70 años.

El dedo índice apunta a una parada de autobús. “¡Ahí hay otra!”, exclama Irmela Mensah-Schramm. La jubilada alemana, que ya ha cumplido 70 años y tiene algún que otro achaque de la edad, camina imparable por las calles del barrio berlinés de Lichtenberg. Situado en el este de la ciudad, se le considera una de las zonas en las que se encuentra el mayor número de neonazis. Las pegatinas y los grafitis que se encuentran en la calle lo atestiguan. Por eso Irmela nos ha citado aquí.

Abre su bolsa de lona, en la que puede leerse “Contra los nazis”, y saca una espátula. En un abrir y cerrar de ojos el cristal de la parada de autobús está limpio de nuevo. La pegatina que acaba de retirar Irmela era de un grupo claramente anticonstitucional. “Resistencia nacionalsocialista. ¡Formad bandas!”, rezaba el lema. Unos jóvenes con uniforme, muy parecido al de las SS, completaban el cuadro.

 “Esta era una propaganda de los conocidos como nazis autónomos, que son un grupo especialmente peligroso y violento”, explica Irmela, que toma la pegatina y la guarda en un cuaderno. “Es para mi colección”, apunta.

Nada menos que 68 carpetas ha ido llenando a lo largo de tres décadas con adhesivos de este tipo. Una recopilación tan detallada que el Museo Histórico Alemán, que se encuentra en Berlín, le ha dedicado este año una sala a su colección, así como a su historia.

Mensah-Schramm comenzó a limpiar las calles de Berlín después de que un día de camino a su trabajo como pedagoga viese una pegatina racista. En ese momento no hizo nada, pero, según cuenta, no pudo quitárselo de la mente en todo el día. Al salir del trabajo, regresó al mismo punto para arrancarla.

En aquel momento decidió que no saldría de casa sin una espátula, a la que más tarde se sumaría un bote de spray para tachar (o modificar) graffitis y un bote de disolvente.

Cerca de la parada de tren llamada como el barrio, Lichtenberg, las pegatinas aparecen por todas partes: “Barrio nazi”, dice un tipo de adhesivo que tiene especial presencia. En un breve paseo Irmela encuentra al menos una decena de estas. “Llevo treinta años haciendo ésto, pero siento que el tiempo que estamos viviendo es más peligroso que nunca desde la Segunda Guerra Mundial. La propaganda es de una crudeza brutal”, señala preocupada.

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En lo alto de un poste hay una pegatina del llamado “movimiento identitario”. Irmela la fotografía para su colección, pero como está muy arriba, no puede despegarla. Ha aprendido. “Una vez me subí en un carro de un supermercado para quitar una pegartina que estaba colocada muy arriba y me caí, casi me parto la cabeza”, relata.

Nada en ella delata su apasionado hobby. A primera vista, Irmela Mensah-Schramm parece la típica jubilada alemana. Su corte de pelo tradicional, la ropa típica de su edad. Según cuenta, su familia no fue especialmente política. Su padre se vio obligado a luchar con el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial en la antigua Stalingrado, pero resultó herido y pronto fue enviado a casa. Después de la guerra se casaría con una mujer judía. “Mi padre estaría orgulloso de mi trabajo”, asegura.

Por cada pegatina que borra, anota en una libreta una raya. Al final del recorrido abre su cuaderno de nuevo y dice asombrada: “¡Hoy he llegado a las 74.000 pegatinas!”. Una mezcla de sensaciones la asalta en ese momento. Por un lado está feliz de haber limpiado tanta propaganda neonazi. “Y eso solo en la última década, desde que empecé a contarlo, en realidad llevo muchísimas más”. Por otro lado le abruma tanta cantidad de odio desperdigada en sus calles.

Irmela es valiente. Además de haber sido amenazada, ha sido agredida en varias ocasiones. Muchas personas en el país la conocen desde que la Fiscalía alemana la acusase de dañar el mobiliario público el pasado mayo. “Me han denunciado en muchas ocasiones, sobre todo cuando uso spray para tapar un graffiti racista. En varias ocasiones fue la misma policía la que puso la denuncia”, explica. Hasta ahora, todas las denuncias habían sido archivadas.

Sin embargo, en esta ocasión, la denuncia prosperó e Irmela ha sido advertida oficialmente de no volver a pintar sobre otro graffiti bajo. Si repite su conducto, reza la sentencia, deberá pagar una multa de 1.800 euros.

En concreto la pintada rezaba “¡Fuera Merkel!”, una frase repetida hasta la saciedad en las manifestaciones neonazis y del movimiento PEGIDA, en refencia a la política de inmigración y asilo de la gran coalición. Irmela transformó la frasé. El color rosa del spray de la mujer jubilida pesa ahora sobre el negro de la pintada de la extrema derecha: “¡Recuérdalo! ¡Abajo el odio!”, escribió. Desde entonces, la prensa nacional se ha interesado mas que antes por su trabajo.

La semana pasada Irmela estuvo en el pueblo de Bautzen, después de que un grupo de refugiados fuese agredido y, de nuevo, volvió a casa con una multa bajo el brazo. Por borrar consignas racistas. Días antes, se había enfrentado en Dresden a la multitud de manifestantes de PEGIDA con un cartel en el que les tachaba de racistas. Irmela, además, lleva a cabo una labor con jóvenes en diferentes escuelas e institutos.

Por su trabajo como activista antiracista y antifascista fue condecorada en 1996 con la Orden del Mérito de la República Federal y, desde entonces, ha recibido otros cinco premios, entre ellos el Premio de la Paz de la ciudad de Gotinga en 2015.

“Mientras pueda, voy a seguir haciendo lo que creo que es correcto, que es borrar la propaganda neonazi e informar a la juventud”, insiste. Las posibles consecuencias judiciales no le asustan.

“Els que encara podem parlar” per Carles Vallejo

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Imprescindible article publicat a Catalunya Plural (eldiario.es) per Carles Vallejo – Membre de l’Associació d’Expresos Polítics del Franquisme en referència l’exposició del Born tant comentada:

“Una oportunitat per parlar sobre la dictadura, la democràcia i la impunitat ha generat més polèmica que un necessari debat ciutadà, reflexiu i raonat, al voltant d’aquestes qüestions”, lamenta l’expres polític

El passat dilluns, 17 d’octubre, formava part d’un grup d’unes cinc-centes persones que assistíem a la inauguració de l’exposició Franco. Victòria. República. Aleshores em vaig trobar en una situació que, certament, mai m’hauria figurat: una trentena de persones començaren a insultar-nos. Vaig tractar d’explicar-los que no em podien dir feixista fill de puta, donat que no només jo, sinó bona part dels assistents a l’acte havíem estat precisament insultats, maltractats i torturats per oposar-nos a una dictadura feixista encapçalada pel general Franco. Els insults, fins i tot l’amenaça, es van incrementar. Al representant municipal electe Gerardo Pisarello li van dir “marrano, fill de puta, feixista… perquè no marxes al teu país i poses una estàtua a Videla”. Dir això en el context actual no necessita qualificatius; no crec que els qui van dir-ho, siguin o no fills i néts de víctimes del franquisme, tinguin cap dret a llançar aquests insults. La condició de víctima no exonera de les responsabilitats cíviques bàsiques.

Per altra banda, i en sóc bon coneixedor, no vaig trobar entre aquest grup, insisteixo reduït, cap pancarta o identificació amb associacions de memòria del país que porten anys reivindicant el reconeixement de justícia, veritat i reparació. Des del meu punt de vista, aquest acte és totalment rebutjable. El cert és que allò semblava una acció de l’anomenada justícia a l’inrevés de la que va parlar Ramon Serrano Suñer, el “cuñadísimo” del dictador, per qualificar la justícia franquista de guerra i postguerra. Em sembla que va ser un acte molt poc espontani, amb una música ben identificable, per cert, fora de ritme i de context. En definitiva, la meva impressió fou que allò no havia estat el resultat d’una provocació sinó d’una acció orquestrada des de temps enrere, com a mínim des de l’agost. Tant és així que una alta representant institucional, que tal com va actuar sembla no tenir gens clar el que vol dir la representació institucional, atiava i aclamava dies després parlant sobre aquest assumpte de l’exposició com si es tractés d’un directiu de futbol que inflama el hooliganisme.

Tot això ha fet que una oportunitat per parlar sobre la dictadura, la democràcia i la impunitat hagi generat més polèmica que un necessari debat ciutadà, reflexiu i raonat, al voltant d’aquestes qüestions. Les seves conseqüències, en la meva opinió, han estat nefastes, bàsicament perquè des del primer moment s’ha buscat dividir a les víctimes de la dictadura franquista, i això no s’havia produït mai abans. Però a més s’ha introduït una qüestió mai plantejada durant els anys de democràcia com és enfrontar el patrimoni de l’antifranquisme. En aquest sentit, també es pot plantejar que s’obre una nova forma d’impunitat, diferent per suposat a la que tracten les exposicions que acull El Born fins el proper 8 de gener, però que posa el focus en la necessitat d’establir una relació adequada entre ètica i política. Tot no està permès, el fang del que va parlar-nos Umberto Eco, molt poc abans de morir, és un fang que neix precisament d’espais utilitzats de manera impune, moguts per la voluntat de forjar una falsa i única memòria de Catalunya, de vocació unitarista. Aquestes pulsions condueixen a una fe única impartida per una comunitat de creients fora de la qual alguns podem ser considerats fills de puta i feixistes, sense atenir-se a cap conseqüència posterior.

El passat dissabte dia 22 de novembre vaig assistir a la lectura dramatitzada de l’obra d’Ariel Dorfman, La mort i la donzella, una peça més de les activitats del programa Evocacions de la ruïna. La sala estava plena de gom a gom i es van exhaurir les entrades. Paulina Salas, la protagonista, pronuncia unes paraules esfereïdores, també a la llum del cas espanyol, en el sentit de que la reparació de les víctimes afecta tant als morts com als que encara restem vius i podem parlar.

Cal que no perdem, novament, l’oportunitat de parlar sobre la impunitat i sobre la construcció de la democràcia. Enfrontar el nostre passat és un deure ètic i polític.
 

¿Héroe o mito? Un anarquista llamado Durruti

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4Article de Julian Vadillo, professor de la Universidad Complutense de Madrid, publicat a Público el passat 14 de juliol.

Se cumplen 120 años del nacimiento de José Buenaventura Durruti Dumange en las vísperas del 80 aniversario del golpe de Estado contra la Segunda República. Y aunque en muchos medios es recordado por su participación en la Guerra, lo cierto es que la actividad de Durruti en la misma fue más bien escasa, teniendo en cuenta que murió el 20 de noviembre en el transcurso de la Defensa de Madrid.

¿Donde rádica la importancia de Buenaventura Durruti? Básicamente en ser una de las figuras más emblemáticas del movimiento obrero. Nacido en León el 14 de julio de 1896, Durruti desde muy joven participó en las sociedades obreras del ramo de la metalurgia. En este caso en la UGT. Pero pronto el joven Durruti va conociendo las ideas anarquistas hasta acabar afiliado a la poderosa Confederación Nacional del Trabajo. Esto en un periodo complicado, de pistolerismo por parte de la patronal que quería frenar el avance del movimiento obrero, que se veía también espoleado por el triunfo de la Revolución en Rusia.

Durruti fue de esos militantes que en esos momentos se separó de la CNT para crear grupos de acción que respondían con violencia política a la violencia patronal. Nació entonces Los Solidarios junto con Juan García Oliver, Francisco Ascaso, Ricardo Sanz o Rafael Torres Escartín. Sus acciones no pasaron desapercibidas: el atraco al Banco de Gijón en 1922 o el asesinado del Cardenal Soldevila en Zaragoza en 1923. Para “Los Solidarios”, Soldevila había sido uno de los instigadores del asesinato de una de las figuras más representativas del obrerismo libertario de aquel momento: Salvador Seguí.

3La dictadura de Primo de Rivera provocó el exilio de Durruti y el resto de sus compañeros. No sin antes haber pasados largas temporadas en prisión por su implicación en las movilizaciones obreras de la época. Durante su exilio no cejó su actividad. Junto con Ascaso recorrió diversos países latinoamericanos. Argentina, Chile, Cuba, etc. Realizaron algún atraco o “expropiación” como se denominaba entre algunos anarquistas de la época, siempre para financiar las actividades del movimiento libertario y nunca como enriquecimiento personal. De vuelta a Europa fue detenido en París junto a Ascaso y Gregorio Jover acusados de intento de asesinato contra Alfonso XIII lo que les llevó a participar en una huelga de hambre.

Al proclamarse la República, regresó a España. Historiográficamente se ha vinculado siempre a Durruti con el denominado “faismo” que intentó ejercer un control sobre la CNT. Pero esa visión esta muy lejos de la realidad. Durruti y su nuevo grupo anarquista, “Nosotros”, no eran de la FAI, organización nacida en 1927 y que tenía como finalidad la extensión de las ideas anarquistas entre los trabajadores ibéricos de España y Portugal. Y aunque Durruti si tuvo una visión beligerante contra el gobierno republicano-socialista, la posición “insurreccional” de la CNT no se desarrolló hasta 1932. Los intentos de Alto Llobregat-Cardoner en 1932 o Casas Viejas en 1933 fueron ejemplo de ello. Durruti fue detenido y deportado a Guinea Ecuatorial. Para esas fechas era ya un reconocido militante obrero del anarcosindicalismo.

La victoria de la derecha, la represión ejercida contra el movimiento obrero y la victoria del Frente Popular, hizo recomponer las ideas al movimiento libertario. En marzo de 1936, Durruti dejó claro que gracias a los esfuerzos de los anarquistas se había recuperado la República de abril de 1931 y que había que exigir el cumplimiento de determinados compromisos. Igualmente, en fechas previas al golpe de Estado de julio, ante las propuestas de nuevas “expropiaciones” contra bancos, Durruti se opone por no considerar el momento idóneo para ello. Al movimiento libertario le tocaba otro papel de cara a la revolución en marcha. Poco a poco va apareciendo un pragmatismo en Durruti que es reflejo del propio pragmatismo de la CNT.

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Si algo caracterizó al Durruti de aquel momento, fue precisamente su capacidad de reacción y dirección ante el golpe de Estado de julio de 1936. Gracias a personajes como él la sublevación encabezada por Goded en Barcelona fue derrotada. Una victoria que condujo al proletariado español a desarrollar una profunda revolución social con el control de los medios de producción, de consumo y de dirección política.

4Y sin dudarlo un instante, Durruti formó su unidad de milicias que, junto al militar Pérez Farrás, se desplazó hasta el frente de Aragón con la idea de tomar Zaragoza. Objetivo nunca cumplido. Esa frase suya de “hay que renunciar a todo menos a la victoria” le llevó a desplazarse hasta Madrid cuando las tropas de Franco asediaban la capital de la República. Y allí encontró la muerte por una bala en la Ciudad Universitaria siendo todavía un enigma todo lo relaciona con su muerte.

A partir de ese momento surgió el “mito de Durruti”. Su figura se paseó por periódicos, carteles, pancartas. Su propio entierro fue una enorme manifestación. Sin embargo, y tal como el propio Durruti dejó, ni fue un heroe ni fue un mito (y tampoco un sanguinario como le presentó esos cuarenta años de dictadura). Durruti fue uno más de esos miles y miles de militantes obreros que enriquecieron las filas del poderoso anarcosindicalismo.

Que dependiendo de la época histórica leyó su realidad y adoptó determinadas estrategias, correctas o no. Un anarquista que, por testimonio de su compañera sentimental Emilienne Morin, siempre creyó en la igualdad de género. Una víctima más de una Guerra iniciada por un golpe de Estado perpetrado por un grupo de militares contra la República que condujo al país a la larga noche de la dictadura.

Gràcies Delmer Berg !!!!

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Gràcies !!! Delmer Berg el darrer membre de la Brigada Lincoln va deixar-nos el passat febrerç… aquí un article de eldiario.es sobre la seva persona:

“Nadie se lo había pedido, pero en enero de 1938, a los 22 años,  Delmer Berg dejó su casa en California y usó un pasaporte que decía “Not Valid for Travel to Spain” para hacer precisamente lo contrario. Cogió un autobús a Nueva York, un barco a Francia y cruzó los Pirineos a pie para unirse al frente republicano en la Guerra Civil española. Hoy tiene 99 años y es el último brigadista vivo del Batallón Lincoln, la unidad compuesta por combatientes estadounidenses que formó parte de la XV Brigada Internacional, también conocida a veces como Brigada Lincoln.

6“Había un amplio movimiento en el país y en todo el mundo para ayudar a gente española a combatir el fascismo en España. Poco a poco me convertí en parte de él y se convirtió en parte de mi vida”, explica Berg a la Abraham Lincoln Brigade Archives, asociación fundada por los brigadistas a su regreso a EEUU.

Berg había crecido en una “familia de granjeros pobres” y la reforma agraria republicana había despertado simpatías en él. “Era un sentimiento muy humano: la idea de que se estaba quitando tierra a los grandes propietarios para dársela a pequeños granjeros. Me dije: ¡Yo quiero ayudar a hacer eso!”.

Mientras transcurría la guerra, Berg trabajaba fregando platos en un hotel de Hollywood. Cuando vio un cartel de la asociación de los amigos de la Brigada Abraham Lincoln, decidió saltarse la restricción de viajar a España que el Gobierno norteamericano había establecido.

Su unidad estuvo destinada en una batería antiaérea en Barcelona, en la defensa de Teruel y en la batalla del Ebro, donde colaboró en la voladura de uno de los puentes (Berg bromea diciendo que Hemingway no tenía ni idea de lo que estaba hablando cuando describió la explosión de Por quién doblan las campanas). Más tarde fue enviado a Valencia, donde fue herido en un bombardeo de la aviación italiana.

El 4 de febrero de 1939, dos meses antes de la derrota republicana y el final de la guerra, regresó a Estados Unidos. Entre 1936 y 1939, unas 40.000 mujeres y hombres de más de 50 países abandonaron sus hogares para formar parte de las Brigadas Internacionales y luchar en una guerra extranjera. La mayor parte lo hizo por motivos ideológicos: defender el gobierno democrático de la Segunda República y frenar la expansión fascista en Europa. Alrededor de 2.800 eran estadounidenses. Un tercio de ellos perdió la vida en la contienda.

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“Para mí es el ejemplo máximo de responsabilidad y libertad”, dice Marina Garde, actual directora de ALBA, cuya misión es preservar el legado ideológico del Batallón Lincoln. “Son unos individuos que voluntariamente decidieron viajar a otro continente y poner sus vidas en riesgo por sus ideales”.

Precisamente a causa de esas convicciones la vida de los supervivientes no fue sencilla en Estados Unidos. En la década de los 50, la filiación comunista de muchos brigadistas les valió el envite de la caza de brujas macartista. “Para ellos éramos una panda de bastardos”, dice Berg. “Fueron de un lado para el otro hablando con todo el mundo a quien conocía y con quien trabajaba: estaban buscando a ese “hijo de puta”, esa “rata”, “traidor”… y toda esa mierda, ya sabes, elmacartismo.” “Estaban en la lista negra, perseguidos por el FBI y muchos no pudieron ejercer sus profesiones”, añade Garde.
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Pero desde su California natal Berg siguió compaginando su trabajo en la agricultura con la militancia en diversas causas: fue miembro de la Unión de Campesinos, se hizo amigo de la activista agraria Dolores Huerta, se opuso a la Guerra de Vietnam y se convirtió en el único miembro blanco de la delegación local de la la primera asociación en defensa de los derechos civiles de los negros en América, la NAACP.

Berg vive hoy junto a su mujer en la casa que él mismo construyó cerca de Columbia, en Sierra Nevada. Su compromiso político sigue intacto y su estado de salud es estable, aunque tiene dificultades para oír. Tras la muerte el pasado invierno del brigadista John Hovan en Rhode Island, se convirtió en el último veterano americano vivo de la Guerra Civil española (quedan otros cinco brigadistas internacionales, dos combatientes republicanos y tres franquistas).

2 Garde sabe lo que es despedir a un brigadista desde su comienzo en ALBA, que coincidió con la muerte de Matti Mattson, uno de los miembros más longevos del batallón. Era su primer día y la noticia le sirvió para identificar la que sigue siendo la parte más dolorosa de su trabajo: esperar el goteo de llamadas que informan de la desaparición de los supervivientes. Cuando llegue el turno de Berg, será la última vez que suceda.

“Yo lo llevo muy mal”, dice Garde. “Pero también me doy cuenta de que tengo una gran responsabilidad: preservar y mantener vivo este legado que nos han dejado. Las personas se van, los cuerpos ya no están, pero su legado sí nos queda”.

Nota: entrevista a Delmer Berg por Maria Opett y Nelson G. Navarrete

¿Comunistas ? de Jordi Borja

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La Transición truncada les llevó a cierta marginación. No pidieron nada a cambio. Y cuando han nacido nuevas fuerzas políticas y sociales los apoyan sin pretensión dirigente. Ni esperan halagos ni escuchan insultos

No hay comunismo pero renace el anticomunismo. Los líderes de la derecha, el PP y Ciudadanos, y también el PSOE pero más discretamente, se escandalizan ante la hipotética posibilidad que los “comunistas” y otro “extremistas” lleguen al poder. Y anuncian grandes males, no se sabe cuales. ¿De qué y de quienes tienen miedo? El “comunismo”, identificado con el sistema soviético, ha desaparecido, solo pervive su caricatura en Corea del Norte, pues en Cuba está en una transición sin posible vuelta atrás. En Europa occidental, los partidos comunistas hace décadas que se integraron en los sistemas políticos de democracia representativa y los más importantes, en especial el francés y el italiano, formaron parte de gobiernos en todos los niveles del Estado. El PC francés, bajo la presidencia socialista de Mitterrand, y el PC italiano derivó como Partido Democrático, está en la Internacional Socialista, integró a una gran parte de la Democracia Cristiana y gobierna Italia. Los distinguidos personajes que denuncian el peligro comunista en España suponemos que no se refieren al comunismo internacional inexistente sino al español y al catalán. Y utilizan el término comunista no como un concepto que se puede entender con sus virtudes y defectos sino como un insulto. Cuando Rajoy o Rivera se refieren al comunismo parecen inspirados por Carrero Blanco o cualquier ministro del franquismo. Lamentable y, además, inútil.

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¿Hay una fuerza política comunista en nuestro país? ¿Los que son o fueron comunistas son una amenaza para las libertades y el progreso? Las izquierdas nuevas o renovadas pueden considerarse más o menos radicales o moderadas, pero sus programas, declaraciones o formas de hacer política son más propias del liberalismo progresista y de la socialdemocracia clásica. Con algunos rasgos de los movimientos sociales similares a todos los países europeos o americanos. A los que se añaden los herederos del comunismo forjado en el antifranquismo y arraigado en el movimiento obrero y ciudadano y en las universidades y en los sectores culturales y profesionales. Aportan realismo y experiencia y en su pasado, como en el presente, llevan consigo un ADN profundamente democrático. ¿O acaso no fueron los militantes comunistas luchadores por la democracia, las libertades y la reconciliación nacional y su acción, pacífica y muy costosa, aceptada por amplias capas de la población? Más que temor o inseguridad, la cultura política de los comunistas herederos del antifranquismo es una garantía de orden democrático y de cambios para las mayorías sociales.

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Usar el término “comunista” referido al PSUC y al PCE como un insulto es indigno. Se les denominó “el partido” y fue la organización política más presente y con más iniciativa desde finales de los años 40 hasta la muerte del dictador. Miles de militantes y centenares de dirigentes y cuadros pasaron por las cárceles, el maltrato policial, el exilio, la clandestinidad. No fueron los únicos, pero sí los más numerosos. Estuvieron en múltiples frentes y casi siempre liderando la resistencia democrática. Fueron respetados por la Iglesia de base y por intelectuales y profesionales cualificados que no compartían las mismas ideas pero admiraban a los militantes comunistas. Jorge Semprún criticó duramente el comunismo de aquella época, pero también siempre manifestó su identificación con los militantes. Líderes políticos e intelectuales de ideología liberal expresaron el reconocimiento al protagonismo de los comunistas en la lucha por la democracia, en la consecución de las libertades políticas y la defensa de los derechos sociales y culturales. La Transición truncada les llevó a una relativa marginación. No pidieron nada a cambio. Y cuando han nacido y se han desarrollado nuevas fuerzas políticas y sociales los apoyan sin ninguna pretensión dirigente. Su cultura política es muy clara: promover la democracia a todos los niveles de las instituciones, la economía, la cultura y la vida social. Y ni esperan halagos ni escuchan los insultos.

Article de Jordi Borja al País del 17 de maig

Futbol i Revolució: “FC Sankt Pauli, futbol alemany contra el feixisme”

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FC St. Pauli - SV Werder BremenContinuem amb una segona entrada dedicada al llibre ‘Futbol per la llibertat’ de Ramon Usall amb l’objectiu de tornar a evidenciar que el futbol no només ha estat al servei dels totalitarismes sinó que, en més ocasions de les que a priori podríem pensar, s’ha posat al servei de causes justes i nobles com ho són la lluita contra el racisme, contra el colonialisme,  la revolució o per la llibertat dels pobles.

Aquest cop us presento el FC Sankt Pauli l’equip d’Hamburg que s’ha convertit en el símbol de les cultures alternatives i  abandera l’esport compromès a tot el món mitjançat l’article  “FC Sankt Pauli: futbol alemany contra el feixisme” de Francesc Poblet a la Directa:

“Hi ha grans clubs de futbol amb tradició obrera (West Ham United), comunista (Livorno), de suport als pobles sense Estat (Barça, Athletic, Celtic) o amb sectors d’afició antifeixista (Bukaneros del Rayo, Celtarras a Vigo). Però el club de futbol alternatiu per excel·lència és, sens dubte, el del port d’Hamburg. Les més de 500 penyes que té arreu del món –a casa nostra, el St. Pauli Fanclub Catalunya, que afegeix l’independentisme als valors propis del club– són una viva mostra del tarannà i de l’activitat que representa.

FC Sankt Pauli 4El lloc més conegut d’Hamburg és el que s’articula al voltant de la Reeperbahn, l’avinguda que travessa el barri golfo de la ciutat, que també és el bressol de la cultura punk, okupa, verda i anarquista. A cinc minuts passejant, trobem Millerntor, l’estadi d’un club de futbol molt especial.

El FC Sankt Pauli, els pirates, es va fundar a principis del segle xx, però no va arribar a jugar a la primera divisió fins al 1977. A mitjan dels vuitanta, va començar la seva gran transformació. Com que l’Hamburg SV –l’altre equip de la ciutat, que ara té l’estadi fora– era el club preferit dels sectors ultres d’extrema dreta, algunes seguidores que no volien compartir les grades amb nazis i racistes van optar per donar suport al Sankt Pauli. De mica en mica i de manera espontània, s’hi van anar incorporant joves socialistes, comunistes, anarquistes, punks i okupes, que proliferaven al barri. En 10 anys, es va passar de les 1.500 entrades a omplir el camp amb més de 20.000 persones a cada partit.

Valors i identitat

El Sankt Pauli va ser el primer club que va prohibir explícitament la presència de simbologia feixista, racista i sexista, així com el hooliganisme al seu estadi. També és l’únic club que es declara antiracista, antisexista i antihomòfob als seus estatuts. Difusor de valors com la justícia, el respecte i la igualtat, ha estat compromès amb campanyes solidàries, com l’anomenada Wasserinitiative: Viva con agua de Sankt Pauli, destinada a fornir de fonts d’aigua les escoles bressol de Cuba. Les seves seguidores també han promogut el moviment antifeixista mundial d’aficionades al futbol antixenòfobes i antiracistes Alerta Network!

FC Sankt Pauli 2Durant els partits, tots aquests valors es viuen intensament a la graderia, on podem trobar el percentatge més gran de dones que assisteixen a qualsevol camp de futbol. Quan surten els jugadors, sempre sona el “Hell’s Bells” d’AC/DC i el camp s’omple de banderes marrons (el color de la samarreta), pirates i del Che i de tota mena de pancartes reivindicatives. Tot això ha ocasionat alguns incidents amb grups d’extrema dreta i amb l’afició neonazi d’alguns equips, sobretot de l’antiga Alemanya de l’Est i també amb l’altre club metropolità, el HSV. Una altra de les característiques que mostren el tarannà especial d’aquest equip és el fet que, de manera espontània, l’afició va adoptar la bandera pirata com a imatge del club, com a símbol de rebel·lia i per la seva vinculació amb el mar, ja que és una ciutat i un barri portuari. L’anterior president del club, Corny Littman, és un conegut actor de teatre, militant ecologista i homosexual declarat, un cas únic en un món tan masclista com el del futbol. Un dels jugadors més carismàtics, el porter Volker Ipss, ara retirat, vivia en una casa okupada del barri i col·laborava amb projectes a la Nicaragua sandinista. Molts conjunts de música han dedicat temes al club. L’any 1996, es va editar el CD El FC Sankt Pauli és el culpable que sigui com sóc, una recopilació de cançons de bandes de rock i punk.

Moltes decisions del club es prenen de manera assembleària. Per exemple, es va fer retirar la publicitat amb imatges sexistes de dones i es va canviar el nom de l’estadi quan es va descobrir que l’expresident Wilhelm Koch –que li donava nom– havia estat membre del partit nazi.

La temporada passada, el FC Sankt Pauli va baixar a segona divisió. Resulta difícil sobreviure en un món econòmicament tant salvatge, però l’estadi s’ha continuat omplint partit rere partit i, sobretot, l’afició manté aquesta barreja de festa i compromís polític i social que la caracteritza. El FC St. Pauli Fanclub Catalunya, antifeixista i independentista, és el club oficial de l’afició a casa nostra. Denuncien la venda de l’essència dels clubs a les multinacionals.

FC Sankt PauliSt. Pauli Fanclub Catalunya

A Catalunya, també hi ha un club oficial de gent seguidora del Sankt Pauli. Amb gairebé un centenar de socis i sòcies, des de l’any 2010, no ha parat d’organitzar activitats arreu del territori.

Ens trobem amb tres d’elles –Adriana, Judith i Esteve– i de seguida ens transmeten la seva passió pel club i pels seus ideals: “És un no parar. Fem xerrades pertot arreu, a casals independentistes, ateneus llibertaris… Un cop l’any, organitzem una gran trobada i un torneig popular de futbol antifeixista”. Sense anar més lluny, fa pocs dies, a Tarragona, en el marc de les Jornades Antifeixistes organitzades per Arran sota el lema El feixisme avança si no se’l combat, van fer una xerrada sobre antifeixisme i futbol.

“A més dels idearis del club, nosaltres som explícitament independentistes. Cada any, anem a Millerntor almenys una vegada i no perdem ocasió de fer que es vegin bé les nostres estelades!”. “Aquí, donem a conèixer els valors del futbol associats al St. Pauli i, a fora, difonem qui som i tot el que passa a Catalunya”.

El club tampoc és aliè a les reivindicacions de pobles i cultures. El Sankt Pauli està agermanat amb el Celtic de Glasgow i, per exemple, l’any 2006, va ser seu del FIFI World Club, un mundial de nacions no reconegudes per la FIFA. Un dels lemes del Fanclub és Odi al futbol modern, entès com l’abducció del futbol pel capitalisme més salvatge (negocis, societats anònimes, gent multimilionària…), que en despersonalitza la naturalesa i l’esperit. La denúncia de la venda dels clubs als interessos de les televisions, els xeics i els mafiosos russos, els horaris dels partits, el preu de les entrades o el tracte a l’afició popular són alguns dels objectius prioritaris de les seves activitats.

Més informació al llibre Futbol per la llibertat de Ramon Usall (Pagès Editors, 2011) i al web del Fan Club de Catalunya.”