Angela Merkel

Irmela Mensah-Schramm desde hace tres décadas borra pintadas neonazis de las calles alemanas

Posted on Updated on

irmela2

Article publicat al  eldiario.es: “La abuela grafitera que borra pintadas neonazis de las calles alemanas”

Irmela Mensah-Schramm tiene 70 años y desde hace tres décadas recorre las calles alemanas para acabar con los grafitis y pegatinas de la extrema derecha. Mientras recibe premios por su labor, la han atacado varias veces y ha sido denunciada por estropear el mobiliario público. “Siento que el tiempo que estamos viviendo es el más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial”, dice la mujer de 70 años.

El dedo índice apunta a una parada de autobús. “¡Ahí hay otra!”, exclama Irmela Mensah-Schramm. La jubilada alemana, que ya ha cumplido 70 años y tiene algún que otro achaque de la edad, camina imparable por las calles del barrio berlinés de Lichtenberg. Situado en el este de la ciudad, se le considera una de las zonas en las que se encuentra el mayor número de neonazis. Las pegatinas y los grafitis que se encuentran en la calle lo atestiguan. Por eso Irmela nos ha citado aquí.

Abre su bolsa de lona, en la que puede leerse “Contra los nazis”, y saca una espátula. En un abrir y cerrar de ojos el cristal de la parada de autobús está limpio de nuevo. La pegatina que acaba de retirar Irmela era de un grupo claramente anticonstitucional. “Resistencia nacionalsocialista. ¡Formad bandas!”, rezaba el lema. Unos jóvenes con uniforme, muy parecido al de las SS, completaban el cuadro.

 “Esta era una propaganda de los conocidos como nazis autónomos, que son un grupo especialmente peligroso y violento”, explica Irmela, que toma la pegatina y la guarda en un cuaderno. “Es para mi colección”, apunta.

Nada menos que 68 carpetas ha ido llenando a lo largo de tres décadas con adhesivos de este tipo. Una recopilación tan detallada que el Museo Histórico Alemán, que se encuentra en Berlín, le ha dedicado este año una sala a su colección, así como a su historia.

Mensah-Schramm comenzó a limpiar las calles de Berlín después de que un día de camino a su trabajo como pedagoga viese una pegatina racista. En ese momento no hizo nada, pero, según cuenta, no pudo quitárselo de la mente en todo el día. Al salir del trabajo, regresó al mismo punto para arrancarla.

En aquel momento decidió que no saldría de casa sin una espátula, a la que más tarde se sumaría un bote de spray para tachar (o modificar) graffitis y un bote de disolvente.

Cerca de la parada de tren llamada como el barrio, Lichtenberg, las pegatinas aparecen por todas partes: “Barrio nazi”, dice un tipo de adhesivo que tiene especial presencia. En un breve paseo Irmela encuentra al menos una decena de estas. “Llevo treinta años haciendo ésto, pero siento que el tiempo que estamos viviendo es más peligroso que nunca desde la Segunda Guerra Mundial. La propaganda es de una crudeza brutal”, señala preocupada.

irmela_mensah1

En lo alto de un poste hay una pegatina del llamado “movimiento identitario”. Irmela la fotografía para su colección, pero como está muy arriba, no puede despegarla. Ha aprendido. “Una vez me subí en un carro de un supermercado para quitar una pegartina que estaba colocada muy arriba y me caí, casi me parto la cabeza”, relata.

Nada en ella delata su apasionado hobby. A primera vista, Irmela Mensah-Schramm parece la típica jubilada alemana. Su corte de pelo tradicional, la ropa típica de su edad. Según cuenta, su familia no fue especialmente política. Su padre se vio obligado a luchar con el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial en la antigua Stalingrado, pero resultó herido y pronto fue enviado a casa. Después de la guerra se casaría con una mujer judía. “Mi padre estaría orgulloso de mi trabajo”, asegura.

Por cada pegatina que borra, anota en una libreta una raya. Al final del recorrido abre su cuaderno de nuevo y dice asombrada: “¡Hoy he llegado a las 74.000 pegatinas!”. Una mezcla de sensaciones la asalta en ese momento. Por un lado está feliz de haber limpiado tanta propaganda neonazi. “Y eso solo en la última década, desde que empecé a contarlo, en realidad llevo muchísimas más”. Por otro lado le abruma tanta cantidad de odio desperdigada en sus calles.

Irmela es valiente. Además de haber sido amenazada, ha sido agredida en varias ocasiones. Muchas personas en el país la conocen desde que la Fiscalía alemana la acusase de dañar el mobiliario público el pasado mayo. “Me han denunciado en muchas ocasiones, sobre todo cuando uso spray para tapar un graffiti racista. En varias ocasiones fue la misma policía la que puso la denuncia”, explica. Hasta ahora, todas las denuncias habían sido archivadas.

Sin embargo, en esta ocasión, la denuncia prosperó e Irmela ha sido advertida oficialmente de no volver a pintar sobre otro graffiti bajo. Si repite su conducto, reza la sentencia, deberá pagar una multa de 1.800 euros.

En concreto la pintada rezaba “¡Fuera Merkel!”, una frase repetida hasta la saciedad en las manifestaciones neonazis y del movimiento PEGIDA, en refencia a la política de inmigración y asilo de la gran coalición. Irmela transformó la frasé. El color rosa del spray de la mujer jubilida pesa ahora sobre el negro de la pintada de la extrema derecha: “¡Recuérdalo! ¡Abajo el odio!”, escribió. Desde entonces, la prensa nacional se ha interesado mas que antes por su trabajo.

La semana pasada Irmela estuvo en el pueblo de Bautzen, después de que un grupo de refugiados fuese agredido y, de nuevo, volvió a casa con una multa bajo el brazo. Por borrar consignas racistas. Días antes, se había enfrentado en Dresden a la multitud de manifestantes de PEGIDA con un cartel en el que les tachaba de racistas. Irmela, además, lleva a cabo una labor con jóvenes en diferentes escuelas e institutos.

Por su trabajo como activista antiracista y antifascista fue condecorada en 1996 con la Orden del Mérito de la República Federal y, desde entonces, ha recibido otros cinco premios, entre ellos el Premio de la Paz de la ciudad de Gotinga en 2015.

“Mientras pueda, voy a seguir haciendo lo que creo que es correcto, que es borrar la propaganda neonazi e informar a la juventud”, insiste. Las posibles consecuencias judiciales no le asustan.

Anuncis

“Lo que no se dice sobre los refugiados” de Vicenç Navarro

Posted on Updated on

1

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 1 de octubre de 2015.

Este artículo analiza muy críticamente la cobertura mediática que se está dando por parte de los mayores medios de comunicación occidentales (incluyendo los españoles) sobre la situación de los refugiados de los países de Oriente Medio que huyen de los conflictos de guerra que están ocurriendo allí. El artículo también señala que, en contra de lo que se está escribiendo, los países llamados democráticos en Europa nunca acogieron a los refugiados españoles que huían de la dictadura fascista española. Finalmente, el artículo enfatiza que la supuesta generosidad del gobierno alemán responde a otros criterios distintos a los que se están describiendo en aquellos medios.

Europa no dio la bienvenida a los refugiados españoles

Hoy estamos viendo un gran flujo de la población de países de Oriente Medio hacia Europa Occidental que están huyendo de las guerras que están o han estado ocurriendo en esos países. En Europa existe una movilización del establishment europeo (la estructura de gobierno de la Unión Europea) para recibir tales refugiados, apelando al compromiso con los derechos humanos que se asume ha caracterizado históricamente a la Europa nacida después de la II Guerra Mundial. En esta movilización se apela a la memoria histórica, indicando que lo que ocurre ahora con los refugiados de Oriente Medio es idéntico a lo que ocurrió en los años treinta en Europa, cuando los países democráticos europeos acogieron a los refugiados españoles que huían de las tropas fascistas que se habían rebelado frente a un Estado democrático. Así, el Presidente de la Comisión Europea, el Sr. Jean-Claude Juncker, en un discurso que dio recientemente en el Parlamento Europeo, apelaba a la solidaridad que Europa debía mostrar hacia estos nuevos inmigrantes tal y como en los años treinta “se había mostrado hacia los republicanos españoles” que huían del fascismo.

Es sorprendente la ignorancia que de este discurso se desprende (que es representativa, por cierto, del discurso que se está promoviendo por parte de tal establishment europeo), pues ignora que no hubo ninguna (repito ninguna) solidaridad hacia los refugiados españoles por parte de los Estados (llamados democráticos) europeos. Todo lo contrario, hubo una gran hostilidad hacia ellos, siendo tratados de una manera inhumana, violando los principios más elementales de decencia y humanidad. Veamos los datos.

4

Medio millón de españoles huyeron a Francia, donde fueron internados, no en campos de refugiados, sino en campos de concentración, campos que no tenían las más mínimas condiciones de habitabilidad , no conociéndose todavía hoy el número de muertos que el frío, el hambre, y la sed dejaron entre ellos. Y esto ocurría en un país –Francia- bajo un Presidente socialista, el Sr. León Blum, que lideraba un frente de izquierdas llamAado Frente Popular. Blum no apoyó al gobierno de Unidad Popular de la República Española, respetando el Pacto de No Intervención visiblemente ignorado por Hitler y Mussolini, pues ellos sí apoyaron a las tropas fascistas españolas, que estaban generando la masiva huida de republicanos hacia Francia. En realidad, el golpe fascista no hubiera sido exitoso sin tal ayuda.

Gran parte de los refugiados pasaron a campos de prisioneros de guerra cuando la Alemania Nazi invadió y ocupó Francia. Y al negárseles la condición de españoles por parte del gobierno fascista, fueron trasladados (casi 10.000) a campos de concentración Nazis, como Mauthausen, Dachau y Buchenwald, de los cuales solo una minoría sobrevivió. A estos campos también fueron enviados españoles (incluidos catalanes, como una hermana de mi madre) que, habiendo escapado de los campos de concentración franceses, habían iniciado la resistencia contra las tropas nazis en Francia. Poco se ha escrito sobre los miles de republicanos que continuaron, después de exiliarse de España, la lucha contra el fascismo y nazismo en territorio francés. Otros realizaron esta lucha alistándose a la legión extranjera francesa, siendo la división en la que ellos eran la mayoría, la que liberó París, sede del Estado cuyos antecesores les habían maltratado al llegar como refugiados.

Como consecuencia del olvido, deliberadamente impuesto a la población española (incluida la catalana), por el Estado fascista primero y por el Estado llamado democrático post dictatorial después, la juventud no conoce que siempre hubo otra España, la republicana, olvidada hoy en este país, que luchó por los derechos humanos que ellos no tuvieron. En realidad, los países que dieron la bienvenida a los refugiados españoles no fueron los europeos (excepto la Unión Soviética), sino los latinoamericanos, y muy en especial, México. La diáspora republicana –también olvidada en España- tuvo su base en México, no en Europa.

Migrants face Hungarian police in the main Eastern Railway station in Budapest, Hungary, September 1, 2015. Hungary closed Budapest's main Eastern Railway station on Tuesday morning with no trains departing or arriving until further notice, a spokesman for state railway company MAV said. There are hundreds of migrants waiting at the station. People have been told to leave the station and police have lined up at the main entrance, national news agency MTI reported. REUTERS/Laszlo Balogh TPX IMAGES OF THE DAY 4637#Agencia Reuters

Europa creó la crisis que ha generado ahora los refugiados

El otro tema que no aparece en los grandes medios de información cuando se habla de los refugiados es que los causantes de los conflictos en Oriente Medio han sido precisamente los Estados europeos que, bajo el liderazgo de los gobiernos de Francia y del Reino Unido (y del Estado federal de EEUU), son los que han intervenido militarmente en los países de los que huyen los refugiados (ver mi artículo “Las ocultadas causas políticas del naufragio mediterráneo”, Público, 10.08.2015), habiendo sido los Estados de tales países los que han generado aquellos conflictos. Y esto no es una opinión de los “izquierdistas” (término despectivo que las derechas utilizan para definir a las voces críticas), sino la opinión de nada menos que de un editor senior, el Sr Martin Wolf, del periódico del establishment financiero mundial, basado en Europa, el Financial Times, que en su artículo “A refugee crisis that Europe cannot escape”(Financial Times, 22.09.15) escribe lo siguiente: “una responsabilidad moral en el tema de los refugiados recae en los países cuya irresponsabilidad jugó un papel clave en desestabilizar Oriente Medio –y muy en particular, EEUU y el Reino Unido aunque Francia también merece estar en este grupo en el caso de Libia donde, tras causar un desastre, se lavó las manos y se fue-. Al menos estos países deberían ayudar a aquellos que han y están sufriendo como consecuencia de sus acciones”. En realidad, el Sr. Wolf se queda corto, pues otros países, incluyendo Alemania y España, ofrecieron apoyo y continúan ofreciéndolo a aquellas intervenciones militares. Es más, las estrellas mediáticas que apoyaron tales intervenciones militares, como es el caso de Bernard-Henri Lévy (el darling de las fuerzas que presentaron a las fuerzas intervencionistas como liberadoras de aquellos países), ahora llaman a ayudar a los que sufrieron aquellas intervenciones, apelando al supuesto compromiso con la libertad, que asumen, siempre existió en la Unión Europea. Y lo escribe en El País sin ruborizarse, con todo tipo de cajas de resonancia (véase “¿Dónde está Bernard-Henri Lévy?”, Público, 27.11.2013).

3

La supuesta generosidad de la Sra. Merkel

Pero hay otra dimensión de los refugiados que también tiene un elevado nivel de hipocresía. La bienvenida de los refugiados por parte de Alemania se debe en parte a dos hechos. Uno es que la mayoría de refugiados son personas cualificadas, pertenecientes en sus países de origen a las clases medias de renta alta y/o a la clase trabajadora cualificada, con una elevada educación y con formación universitaria y/o profesional. La evolución demográfica de la población alemana ha sido una constante preocupación del establishment alemán, que queda atenuada con la llegada de gente joven, bien formada y con gran motivación. La otra causa de la bienvenida es que una llegada masiva de inmigrantes significa una presión a la baja de los salarios al aumentar la población en búsqueda de trabajo. Esta ha sido siempre la causa de que el mundo empresarial haya dado la bienvenida a la inmigración.

Ni que decir tiene que hay otras motivaciones para explicar tal bienvenida, siendo una de ellas el hecho de que esta campaña de bienvenida haya permitido cambiar la imagen de la canciller alemana, la Sra. Merkel, y de su gobierno, caracterizadas por su rigidez y falta de sensibilidad humana y de solidaridad, generadas a raíz de su comportamiento en sus negociaciones con Grecia para renegociar el rescate de aquel país, al cual impuso condiciones enormemente dañinas. Con la crisis de los refugiados, la Sra. Merkel ha aparecido como su gran benefactora. Así de claro. Como ocurre frecuentemente, la narrativa oficial idealiza la realidad para así encubrir sus motivos, que distan mucho de ser tan nobles de como se presentan.