Ada Colau

Entrevista a Guillem Martínez: “La gran ilusión”

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guillem1 Ja fa un temps que segueixo les reflexions del periodista català Guillem Martínez. Habitualment comparteixo força les mateixes i si no és el cas valoro com molt interessants i necesssàries aquelles amb les que discrepo. Aquest novembre ha publicat el llibre “La gran ilusión” que malauradament ha estat silenciat per tot l’entorn mediàtic “oficialista” que acompanya el procés independentista. Us deixo una entrevista que li van fer fa uns dies a El confidencial:

Y Guillem Martínez (Cerdanyola, 1965) volvió a coger su fusil. Tras varios años buscando las cosquillas a la Transición y a la errática cultura generada por la misma, el escritor y periodista (‘El País Cataluña’, ‘CTXT’) ha decidido coger el toro independentista por los cuernos… y que sea lo que dios quiera.

En ‘La gran ilusión (Debate, 2016) vuelve a hacer una demostración de heterodoxia al tratar con escepticismo (y humor) el choque de trenes entre España y Cataluña. Como si lo que se cociera por debajo tuviera poco o nada que ver con lo que leemos habitualmente en los inflamados periódicos a ambos lados de la frontera. O el gran teatro político del tormentoso matrimonio hispano-catalán.

PREGUNTA. Escribe que el ‘Procés’ tiene más de propaganda que de realidad. ¿Cómo le explica esto a alguien que viva alarmado por el quilombo mediático y político que genera el ‘Procés’ desde hace varios años?

RESPUESTA. Que, simplemente, se alarma por otra escuela de propaganda. Los ejes comunicativos del Govern y del Gobierno, durante los últimos años son, respectivamente, que existe un ‘Procés’ imparable hacia la independencia, sabiamente gestionado por un Govern -que, por cierto, al menos esta mañana a primera hora aún no ha legislado nada al respecto-. A su vez, por reacción a ese ‘Procés’, España se resquebrajaría ‘à gogó’, si no fuera porque hay un gobierno fuerte que no sólo practica las reformas que España necesita, sino que, por el mismo precio, defiende la democracia, la soberanía -la que no defiende en Bruselas, se supone-, la Unidad Nacional y bla-bla-bla.

Recordemos que, por ejemplo, uno de los argumentos para hacer puré al PSOE y, en ese trance, que apoyara a Rajoy, era que Cataluña se estaba independizando encima. Recuerden, en fin, que la independencia inapelable de Cataluña estaba prevista, por parte de los grandes ideólogos del ‘Procés’, para 2014. Relativicen siempre, en fin, los discursos gubernamentales, y miren con cara de póquer sus elisiones.

P. Casi todo el mundo interpreta el ‘Procés’ como un objeto desestabilizador, pero usted escribe que “ha servido para controlar la crisis de régimen en Cataluña”. O sea, que más que desestabillizar, estabilizaría. ¿En qué sentido?

R. En su sentido más peronista. El ‘Procés’, antes que un movimiento político -para el que, como su nombre indica, son necesarias políticas-, es un movimiento de fe. Consiste en creer, sin pruebas, que el Govern está haciendo lo que dice. Y en dejar de observar lo que hace. ¿Qué hace? Está haciendo, con menor soberanía y poder, lo que cualquier gobierno en el Sur. Austeridad y postdemocracia. Pero con una cohesión social mayor, y una erosión política menor que la que sufren otros Gobiernos. Sí, en la Península, al parecer, no existe la erosión gubernamental -Madrid, Andalucía, o el Gobierno Central pueden ser la prueba-. Pero yo diría que en Cataluña, gracias al aplique ‘Procés’, aún menos.

Quizás la aportación del ‘Procés’ sea eso. Un peronismo inesperado en Europa. Lo que tiene gracia. Todo el mundo observaba a Errejón a ver si se sacaba de la chistera un Perón y chorrocientos descamisados, y van y se lo saca, zas, el catalanismo conservador -sí, participan en él otros catalanismos, pero la música y la letra son del catalanismo conservador-. La ANC -Assemblea Nacional Catalana- es, en ese sentido, una institución única en Europa. Hay algo parecido en Polonia, pero es abiertamente fascista, algo que, desde luego, la ANC no es. Ni siquiera Trump tiene algo parecido a la ANC, una organización progubernamental, bastante popular, que une a la sociedad en torno a un gobierno. Y que evita su desgaste, le da la razón, le disculpa, le apoya. Fabrica días históricos/domingos peronistas.

Sobre el componente desestabilizador del ‘Procés’. El tema territorial ha sido la única divergencia, el único mal rollo permitido en los últimos 40 años. En detrimento de otros temas, como la propiedad, la calidad democrática, la corrupción. En tanto que tema único, tiene componentes estabilizadores, pero también  desestabilizadores. Verbigracia: la Unidad Nacional esa está representada en el rey. Si se rompe, el rey pasaría a mejor vida -literalmente: tendría que irse a vivir, como un pachá a, pongamos, Barbados, sin el engorro de tener que inaugurar el Año Judicial después del almuerzo, por ejemplo-. Sería desestabilizador, en fin, un proceso efectivo de indepe o, incluso, de mucho menos, un proceso efectivo de reparto de la soberanía del Estado con otras entidades, como el Estado federado, o el Municipio. Por lo que yo sé, no se está produciendo ninguna de esas dos cosas.

lagranilusionP. ¿Qué papel ha jugado la construcción léxica en el ‘Procés’?

R. Ha sido fundamental. Ha creado un nuevo tipo de emisión y recepción de mensajes políticos. No sé. Yo digo buenos días en un mitin de CDC o de ERC, y no pasa nada. Lo dice un cuadro indepe, y todo el mundo entiende que habla de indepe. Los palabros del ‘Procés’, por otra parte, son únicos en el mundo mundial, lo que tendría que ser una orientación de que no son traducibles, por lo que tienden a ser un bien para el exclusivo consumo interno. Palabras sencillas y nítidas como un botijo, tales como “autodeterminación”, han sido sustituidas por alocuciones largas y de significado, por tanto, dudoso y manipulable desde el poder. Como “derecho a decidir”. ¿Qué diablos debe de significar eso? ¿Decidirlo todo? ¿Lo que te digan?

P. ¿Cuáles son sus palabras favoritas del ‘Procés’?

R. “Crear-estructuras-de-Estado” es la monda. ¿Qué significa? Supongo que lo que te digan. En todo caso, la Generalitat está fabricando, desde 2012, estructuras de etc. como si no hubiera un mañana. Por lo que Cataluña, ahora mismo, debería tener más estructuras de Estado que el Valle de los Reyes.

“Referéndum” pasa a ser “consulta”, un palabro que solo existe en España es decir, glups, en su cultura democrática -de todos, snif, conocida-. “Independencia” pasa a ser “Estado propio” -lo que no es mucho; Baviera, Arkansas lo son; y Jalisco; y Jujuy; Cataluña lo ha sido en varias ocasiones, por cierto; Cartagena, o Jerez, o Cádiz, o Alcoi, pues también-.

“Desconexión” es mi favorita, sin duda. Suple a “independencia”. Es decir, la omite. Y no existe en ningún tratado internacional, por lo que vete a saber lo que significa. Ningún territorio, salvo en algún soneto, ha desconectado de un Estado en la historia de la Humanidad ¿Cómo se desconecta un territorio de un Estado? Al parecer, no por las vías tradicionales por las que se independizan Estados menos civilizados, al parecer, que Cataluña, como EE.UU, la India o Irlanda. El Govern, en todo caso, va señalando lo que es o no desconexión. Es decir, va depurando su significado. Periódicamente, va informando que, si no se produce, no es por culpa suya, sino por culpa del Estado. Lo que tiene guasa. No me imagino a Jefferson diciendo al pueblo norteamericano: lo siento, recojan el té del agua, que el rey George no quiere que nos desconectemos.

“Desobediencia” es otra palabra que está subiendo enteros. Ninguna autoridad catalana ha desobedecido. En el trance de ser llevados a juicio por ese delito, por parte de un Estado un tanto gore, han intentado demostrar que la desobediencia jamás ha estado en su ánimo y acción. Lo que, me temo, es cierto. La desobediencia es el sello, diría, del Procés. Si se produjera -si la Gene y la sociedad, verbigracia, optaran por el impago de impuestos al Estado- sería la señal de que el ‘Procés’ existe. Anyway. La gran palabra de ‘Procés’ es, ahora que lo pienso, ‘Procés’. Se ha convertido en un sinónimo de “independentismo”, cuando no está claro -nada claro- que lo sea. De hecho, la tradición independentista catalana tiene poco que ver, culturalmente, con el ‘Procés.’

P. Asegura que CiU hubiera tenido problemas para refundarse/sobrevivir sin el ‘Procés’. ¿Por qué?

R. CiU es un partido que había sido, ojo, ponente constitucional. Su compromiso con el Régimen del 78 ha sido más allá del deber. Posteriormente a 2010, CiU, en el Congreso, votó como una posesa la austeridad y la contrareforma. Paralelamente a ello, los casos de corrupción -si no su tradición corrupta- se fueron desvelando con mayor violencia. En parte -caso Pujol-, por los chivatazos del Estado -si uno lo piensa fríamente, la mayor consecuencia política del Procés es que el Estado ha dado por roto su pacto histórico con CiU, de manera que ha filtrado informaciones sobre CDC que se cuida mucho de filtrar sobre otros partidos-. Por otra parte, CiU, junto con PP y PSOE, está relacionada con el despiece del Estatut de 2006 -la casilla de salida del ‘Procés’-.

De hecho, Mas pactó con ZP en Moncloa pelarse la financiación proto-federal de aquel Estatut y la incorporación del palabro nación, a cambio de que ZP, ese filántropo, le diera una patada a Maragall y asegurara a Mas la presidencia. Cuando por fin accedió a Presi, inició la austeridad antes e, incluso, con mayor violencia social, que el Gobierno. En el momento inicial de los recortes, con la Llei Omnibus -posiblemente inconstitucional, si bien al TC, por lo visto, le ponen otras posibilidades de anticonstitucionalismos-, la sociedad sufrió recortes superiores, en aquel momento, a los de Grecia, que se dice rápido. En 2012, cuando CDC abraza el Procés, era un Gobierno corrupto, quemado y sin futuro. Y mira. Ha tenido tiempo hasta para refundarse precariamente; diría que al cuadro y al votante le va una CDC más católica, dura y liberal que la reformulada; ya llegará, supongo-. Incluso hubiera tenido tiempo de aprender a nadar o sánscrito. El ‘Procés’ le ha quitado presión y responsabilidad.

P. ¿No es Artus Mas un independentista de corazón?

R. De corazón, hasta Miss Alicante está en contra de que los niños lloren de hambre y frío. Por otra parte, la cultura de Mas no encaja con la cosa indepe. Con el conflicto. A menos que la cosa indepe se module para encajar en él. Posiblemente es lo que está pasando. Se ha creado una cultura indepe XS para millones de Mas, que se contentarían con cambio de financiación, con el reconocimiento como nación, y con que las izquierdas tuvieran dolor miserere. Si el Estado no mete la pata -visto lo visto, Cataluña sólo será indepe si el Estado la mete hasta el cuello, algo que está empezado a hacer; se está erosionando al optar por solucionar un problema político por la vía penal, en plan Proceso de Burgos-, me temo que el final del viaje será solucionar ese par de temas. Financiación y ‘nació’. No lo del miserere, que de eso se encarga la Divina Providencia.

No es mucho para un Estado. Pero, por ahora, es un cambio cultural inasumible para este Estado, me parece, obsesionado por conceptos preconstitucionales, que se incorporan a la Consti vía tradición aconstitucional, vía la Ley de Reforma Política. Como es el caso del concepto Soberanía Nacional. O, no viene al tema, o sí, la monarquía.

P. Hace tiempo escribió que la relación de la CUP con la antigua CiU podía acabar en desgracia, a lo novela de Marsé: “Algo pasa entre CUP y Junts pel Sí. Posiblemente, pasa lo que siempre pasa en una novela de Barcelona. Charnego se enrolla con pija y, en el tercer acto, se produce una brutalidad inaudita protagonizada por señores de Barcelona que se han pasado los dos actos anteriores riéndole las gracias al Pijoaparte”. ¿Cuál es la situación ahora del pijoaparte en el Procés?

R. Si esto fuera una novela de Barcelona, a la CUP le rompieron las piernas cuando la investidura de Puigdemont, de manera que ahora camina como un ‘breakdancer’. ¿Cuál es la situación de la CUP? En el trance de permitir gobernar a guién permitió gobernar, perdió -es preciso señalarlo- menos dignidad que el PSOE. No obstante, diría que ahora está de oyente. Endiña algún preciosismo testimonial de izquierdas en el discurso oficial y, parece ser, votará los presupuestos. Y aquí se ha de señalar que no es importante votar los presupuestos en una autonomía, mucho menos si está intervenida. En defensa de la CUP se debe de señalar que tiene el mismo problema que otras izquierdas peninsulares. No le sienta bien la institucionalización. No se orienta. Choca con el tempo institucional. O no lo comprende. No ha encontrado en las instituciones el mojo. Lo que es un asunto que nos debería inquietar a los que esperamos algún cambio político-institucional en nuestra biografía. O, al menos, cada 90 años.

P. Colau y los comunes se han lanzado a disputar el relato del independentismo. ¿Quién va ganando esa batalla?

R. Por ahora, no es una batalla, diría. Es una ‘drôle de guerre’. Nadie se emplea a fondo en ella aún. Quizás un poco más ERC, la sucesora, no se sabe hasta qué punto -deiológico- de CDC. Sería deseable que la batalla no fuera por el Procés. Sino contra él. La situación catalana sólo se soluciona con un referéndum. Y el 80% de la sociedad catalana está, al parecer, por él. Hay más pro-referéndum, se diría, que indepes. El propio hecho del referéndum sería una ruptura política, la jubilación de conceptos como el de Soberanía nacional, que arrastramos desde la I Restauración. Sería deseable que la batalla fuera por ese referéndum. Contra el Estado que lo niega, y contra el Processisme que lo instrumentaliza y lo rentabiliza, que sabe que nunca jamás habrá referéndum bajo sus elementos de presión, que son meramente folclóricos -manis de varios millones un día al año, consumo de productos con estelada-.

Es preciso que los políticos expliquen si ese referéndum es posible, que expliquen cómo acceder a él, y si quieren acceder a él. Que expliquen su precio. Que dejen de decir, cada 18 meses, que eso se soluciona en 18 meses. Que digan, si es el caso, que son 18 años. Que digan, si es el caso, que no pueden, o no quieren. Que dejen de decir que si todos lo deseamos con fuerza, se hará realidad, como en una peli de baseball, que traten a la sociedad como adulta. El Procés es una bicoca para los políticos. Les otorga honor y estabilidad a cambio de nada, de palabras, de una declaración reiterada de intenciones. Sería deseable que lo comunes no se incorporan a esa dinámica, que no asumieran el Procés como política, sino como su aplazamiento. Que renunciaran a esa zona de confort para los políticos, esos mamíferos que buscan, de manera innata, zonas de confort.

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Trias i Bosch: Junts x tapar la corrupció

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Doncs si, el grup de Junts pel Sí a l’Ajuntament de Barcelona, la dreta d’ERC+CiU(PDEC), s’ha unit a la dreta feixista del PP+C’s tot just tres dies després que l’Oficina Antifrau de Catalunya (OAC) hagi començat a estudiar les presumptes irregularitats en la gestió econòmica i financera de l’Institut Municipal d’Informàtica (IMI) i de l’agència pública Barcelona Regional (BR) els anys 2014 i 2015.

Per qui no coneix el tema, Antoni Vives, exTinent d’Alcalde i home d’absoluta confiança de Xavier Trias, va crear un “cortijo” durant quatre anys a l’IMI i a Barcelona Regional fent i desfent al seu gust, gastant els diners públics en viatges, recepcions i contractes als amics. Res de nou, que no faci trenta anys que Pujol i els Pujol, Mas, Prenafeta, Alavedra, Cullell o companyia no hagin fet mil i una vegades (si us fa mal aquesta veritat podem parlar d’Aznar, Barcenas, Rajoy, o Camps, us sentiu millor?, els corruptes no tenen pàtria, però no em vull desviar del tema).

El problema fou, que esperaven continuar quatre anys més amb aquestes “enriquidores” polítiques i per tant no calia intentar amagar-ho, però va la Colau i guanya per la mínima (i per sorpresa) i es troba uns “marrons de cal Déu”. La tradició política (d’allò que ara anomenem “casta” o vella política) era ben senzilla: si entren uns altres a governar m’ho tapen, que quan jo torni els hi taparé… bé, es fa una mica de paripé però mai, mai, mai, es destapen les corrupteles, que “som l’oasi català”.

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Antoni Vives és d’aquell tipus de perfil que tant agrada a Catalunya: pseudo-independents però fidels al poder, escriptors o periodistes o tertulians”divins”, tant simpàtics i creatius que poden ser racistes, masclistes o explotadors però amb gràcia i com son els “nostres” cal tapar-lis les vergonyes, disposats a fer la feina bruta ja que es creuen guiats per la seva intel·ligència superior, en resum saben de tot i més… com per exemple Vicent Sanchis, Agustí Colomines, Francesc-Marc Àlvaro o la Pilar Rahola. (I no oblido les Espanyes – que funcionen igual: Francisco Marhuenda, Miguel Angel Rodriguez, Eduardo Inda o Garcia Serrano).

Que va fer el nou govern davant aquesta situació, allò que s’hauria de fer sempre si tens valors i dignitat, si creus que la política esta al servei del poble, si creus que els diners públics són per canviar i millorar la vida de la ciutadania, no per pagar les campanyes electorals o comprar la premsa.  En resum, per justícia, honradesa, ètica i deure envers la ciutadania com a governant, es va demanar un informe jurídic que determinés si podien haver irregularitats en la gestió de l’Institut Municipal d’Informàtica (IMI) els anys 2014 i 2015, sota el mandat de CiU.

El dictamen destaca que els antics gestors de l’IMI van cometre irregularitats en la contractació de serveis i de personal. Durant el període 2011-2014, aquesta entitat va realitzar una alta proporció de contractació directa i negociada sense publicitat, que, segons detallen les anàlisis, constitueixen una «mala praxi administrativa».

Una altra anomalia detectada és que determinats proveïdors de l’IMI oferien serveis a l’entitat com personal extern. En concret, 63 empreses van proporcionar 278 treballadors, cosa que comporta, segons l’informe jurídic, «prestamisme laboral». El fet és que la plantilla d’externs, com a mínim, va igualar la de l’IMI i, a més, els forans van ocupar centres de comandament.

També s’ha constatat l’existència de projectes que, en principi, estan fora de l’àmbit contractual habitual de l’IMI, així com factures pendents de pagament amb «contractes verbals» amb una quantitat que arriba als 1,4 milions d’euros. El dictamen jurídic subratlla que la direcció de l’IMI va ser advertida de les males pràctiques contractuals i indicis d’irregularitats. L’operativa podria suposar una «conducta prevaricadora», a la vegada que apunta la malversació si hi ha perjudici per a les arques públiques.

I ara que l’Oficina Antifrau de la Generalitat de Catalunya (organisme independent) ha obert una investigació “casualment” Xavier Trias i Alfred Bosch (Junts x tapar la corrupció) organitzen una alternativa al govern de Colau amb l’objectiu d’evitar que aquesta investigació (i d’altres casos que segurament apareixeran -què penseu que és una excepció a les polítiques “monetàries”d’en Trias o de CiU, ara PDEC ? us sona Banc Expropiat, el viatge pagat del Trias a les noces dela filla d’en Masels informes encarregats a Entorn, una de les empreses dels Pujol Ferrosula, etc. ? ) arribi a esclarir el cas.

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Espero que aquest nou quatripartit de dretes, que amaga la seva veritable voluntat amb grans discursos i invoca a tots els sants del moment, no tingui gaire èxit, però…

Entrevista a Xavier Domènech

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Entrevista de Guillem Martínez pel Diari Público.

Xavier Domènech (Sabadell, 1974) es profesor de Historia en la UAB. Sus investigaciones han girado en torno a la relación entre movimientos sociales y cambio político, la identidad obrera y la memoria de los fenómenos del siglo XX. Su último libro –importante entre el entorno del post15M– es Hegemonías. Crisis, movimientos de resistencia y procesos políticos -2010-2013- (Akal, Madrid, 2014). Es el cabeza de lista de En Comú Podem (ECP) y, durante unas horas, iba a ser el primer presidente de la Mesa del Congreso rupturista y partidario de establecer procesos constituyentes en todo el Estado. Hablamos con este republicano de la posibilidad de esa presidencia, de lo que pueden suponer, en el futuro inmediato, el pacto CDC-PP que surgió para evitarla, de esta legislatura, de la relación entre ECP y Podemos y, una vez terminamos, de la República: “Creo que Podemos no tardará mucho en defender el marco republicano”.

En algún momento previo a la primera sesión de la legislatura, dejó de ser Presidente de la Mesa del Congreso. ¿Qué pasó?

Entre el domingo y el lunes previo estuve a punto de serlo y de no serlo. Fui una especie de gato de Schrödinger, ese principio de la indeterminación, je, je. ¿Qué pasó? Pues que intentamos una cosa difícil, y finalmente no la conseguimos. No era sólo construir una mayoría, la única posible ante el pacto entre PP y C’s para controlar la Mesa, sino la visualización, con ello, de que el sistema político español había estado de espaldas a una realidad durante muchos años, que tenía una avería profunda, y que sería bueno abrir procesos constituyentes. El debate que estamos viviendo ahora, según el cual se debe de encontrar una mayoría de Gobierno, conformada por PP, con el apoyo activo o pasivo del PSOE, pone la gobernabilidad por encima de todo. Incluso, por encima de la voluntad de los votantes. Y eso significa que este sistema político está forzando las cosas para sobrevivir, sin afrontar los problemas de fondo del Estado español. El resultado de lo de la Mesa fue sorprendente. No sólo no generamos ese consenso alternativo, sino que nos encontramos con la escenificación de que hay cosas que nunca cambian: CDC utilizó ese escenario para negociar cosas propias, dándole la mayoría en la Mesa a C’s y PP, rompiendo toda la lógica política que ha legitimado el procesismo en Catalunya. CDC ha apoyado a la derecha española y españolista. En este sentido la propuesta que hicimos para la Mesa tenía una clave también claramente catalana. La candidatura que había ganado por dos veces las elecciones en Catalunya en los últimos meses proponía una configuración para la Mesa que se abriera a la realidad catalana, a partir de una nueva expresión de la plurinacionalidad y del respeto a las diversas soberanías en juego en el debate actual, y ante ello los partidos nacionalistas decidieron priorizar su relato, en el caso de ERC, o sus intereses, en el caso de CDC, por encima de la representación de esa realidad.

Hubo una llamada de Iglesias a Puigdemont y, por lo visto, un acuerdo. CDC iba a votarles a ustedes. ¿Qué sucedió? ¿Puentearon a Puigdemont? ¿Puigdemont no cumplió su palabra?

Hubo varias conversaciones con Puigdemont, durante todo el fin de semana. No sólo habló Pablo (Iglesias). Yo también. Y otras personas. La sensación es que había una CDC que parecía muy predispuesta al voto, y otra que estaba utilizando esto para negociar con el PP. Pero lo que pasó en realidad sólo lo saben los convergentes.

¿Se atreve a suponer que puentearon, por tanto, a Puigdemont?

Es una hipótesis plausible, según los hechos que conozco, pero no la puedo certificar. Más allá de todo esto, la actitud de CDC en el Congreso es la que es. En ocasiones le digo a los de la CUP que verían las cosas más claras si se presentaran a elecciones estatales, porque la visión que tienes en el Congreso de lo que significa la derecha catalana es bastante diferente del relato imperante en Catalunya. Cuando los ves en acción en el Congreso, se te hace difícil ese relato. Será curioso ver ahora qué es y en qué consiste este nuevo pacto CDC-PP, que desconocemos. Lo que se dice en Madrid es que hay varias leyes implicadas, no sólo la garantía de la existencia del Grupo Parlamentario CDC. El PP buscaría la abstención del PSOE en la investidura. Pero después, para buscar estabilidad, intentará un pacto con C’s, PNV y CDC. Sabe que es difícil que CDC se abstenga o le vote en la investidura, pero que no lo es tanto que se entiendan en política económica, laboral, en todas esas políticas que nos han llevado a una desigualdad enorme.

 Entrevista al líder de En Comú Podem, Xavier Domènech

A eso iba, ¿qué poética tiene este pacto de la Mesa? ¿Tiene significantes futuros? ¿Significa pactos puntuales, o significa que ya se está trabajando en una reforma constitucional?

No lo creo. Lo que pasa ya pasó tras el 20D. Hay un subfondo en el PP y, de forma más abierta en el PSOE, para encarar algún tipo de reforma constitucional. Los límites de esa reforma eran muy, muy, tímidos. Es evidente que el sistema político español tiene una crisis de legitimidad enorme. Mira, podemos encontrar una persona que votó PSOE, y que su voto, al final, sirva para investir al PP. Nos podemos encontrar una persona que votó en clave independestista, y que su voto sirva para investir cargos de C’s y PP. Nos podemos encontrar con realidades que tienen ya un punto de estafa electoral. Y eso tiene que ver con no asumir la amplitud de las crisis que estamos viviendo, y en la necesidad de encarar una reforma constitucional muy profunda, o procesos constituyentes. O, planteado de otra manera: si ahora hubieran terceras elecciones, ¿sobre qué serían? ¿Sobre, otra vez, cómo se forma un gobierno? ¿O de aceptación de que hay un problema más amplio? Si no vamos a terceras elecciones, probablemente iríamos a una legislatura de no más de dos años. ¿Alguien cree que en ese tiempo la mayoría parlamentaria que habrá formado el PP habrá solucionado algo? El caso en el que se puede visualizar mejor esta crisis es el PSOE. El Régimen del 78 le está diciendo al PSOE: “Te has de sacrificar para salvarme”, y el PSOE le responde: “Te quiero salvar, pero ¿podría no morir en el intento?”. Después de estas últimas elecciones, el Régimen le está diciendo: “Ahora ya no. Debes morir”. ¿El PSOE podría optar por otras opciones? Sí, pero con su configuración interna, con el tipo de políticas que representa, no tiene otras opciones.

Un dirigente socialista, en off the record, me comentó que cuando hubiera una demanda social consolidada de cambio de Régimen -República, referéndums de autodeterminación-, el PSOE tendría que estar ahí. ¿Cree que eso es posible?

Eso es lo que fue el 15M. Y nada… A ver, estamos hablando de cómo ha quedado la representación del sistema político dentro de la cámara, pero yo creo que hay muchos más elementos que están fuera. Y ya veremos si se activan o no. Hemos vivido una fase de muchas elecciones, y vete a saber qué pasa en términos sociales, de calle, en los próximos años. Creo que aún deben de pasar muchas cosas. Tal y como están las cosas ahora, la alternativa de un Gobierno del PP, pasaría por estas consideraciones: 1) Las nuevas fueras políticas, a pesar de la enorme presión recibida, y a pesar de no haber conseguido sus objetivos en el 26J, han consolidado un espacio. 2) El PSOE, a pesar de sus resultados, que en cada elección son peores, no es el PASOK, al menos por ahora. De esta doble constatación, tendría que emerger la reflexión de que sólo el diálogo entre estos dos espacios, a corto y medio plazo, puede configurar una alternativa de gobierno al PP. Y eso significa un diálogo sobre nuestras diferencias, que son muchas. La pregunta es: ¿es esto posible?

Culturalmente, se diría que es difícil…

Se ha hablado con el PSOE en estos términos y tal y como lo estoy haciendo ahora, y en esos momentos ves que tienen una crisis interna muy potente, que hace muy difícil que encare este diálogo. Y lo que hace imposible ese diálogo es esa crisis que tienen entre salvar una configuración política, una serie de intereses, o caminar hacia otra realidad. Pero insisto: estoy metido en un mundo muy institucional, y sigo pensando que la superación de la situación no tienen sólo que ver con lo que pase en este campo institucional. Ahí ha llegado una nueva realidad con una fuerza impensable hace unos años que debe aprender a ser útil en términos sociales y que debe ser palanca para la configuración de una alternativa que se está configurando en múltiples espacios en los últimos años.

¿Hay un lenguaje común, unos referentes, con el PSOE, o es imposible una comunicación satisfactoria?

Llevo ya un tiempo en lo institucional, y me estoy acostumbrando pero, sobre todo en los primeros meses de la anterior legislatura, mi sensación, que ahora ha cambiado y es más crítica, es que habíamos entrado en un sitio en el que había gente que vivía en una burbuja, que podía utilizar lenguaje de izquierdas o de derechas, pero que hablaban como si no hubieran vivido la gran crisis y el gran cambio social, económico y cultural que el resto de mortales habíamos vivido de una forma acelerada y brutal. Y esto generaba una especie de falta de gramática y de lenguaje común.

¿Se ha solventado eso de alguna manera?

Ahora todo está muy interiorizado. El PP está preocupado por conseguir el Gobierno. El PSOE tiene una crisis interna muy evidente. No sé como saldrán de ella. Necesitarán bastante tiempo. Y a nosotros lo que nos toca es construir una oposición y una alternativa, que salga de este espacio institucional y conecte con el sitio de donde venimos. El sufrimiento social, la crisis económica, cultural.

¿Se puede extraer alguna moraleja de lo ocurrido con la votación de la Mesa?

Hay varias. Lo de CDC ha sido de traca, una demostración de sus pulsiones profundas. El PSOE está muy ensimismado, y eso le da poco margen de actuación. En la campaña defendían que eran el partido central, y lo de la Mesa ha ilustrado que el PSOE, por ejemplo, no ha telefoneado ni a ERC. Estaba a ver qué pasa. Lo que demuestra cierto noqueo político. Una parte del independentismo, cuya postura era ir a la cámara de espectador, es bastante insostenible. La pasividad le hace copartícipe. Su necesidad de mostrar constantemente que no hay cambio posible en España le lleva en estos momentos a la paradoja de que cuando hay una oportunidad de que esto no sea así gracias a sus votos, prefieren mantenerse en el relato que transformar la realidad. Puede parecer con ello que ganan, pero pierden y mucho en los términos de su propio proyecto político. Para nosotros, la moraleja es que es evidente que debemos continuar reforzando nuestros espacios, y construir alternativas. Con la mano extendida por si hay posibilidades de construir consensos más amplios, que produzcan cambios reales, pero sabiendo que la pulsión principal debe de ser nuestra conexión, constante y renovada, con la realidad social, política y cultural que está fuera de las instituciones.

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 ¿Cómo ve la legislatura? ¿Se ha catalanizado España, en el sentido de que ahora viene una remesa de legislaturas cortas e improvisadas?

En el sentido de que hay una crisis del sistema político, sí. Si hubiera una inteligencia política de fondo, se formaría una mayoría para intentar una reforma constitucional potente, en la medida que están creciendo las opciones del cambio, que provienen de fuera de las instituciones. En la medida en que esas opciones ya lideran las grandes capitales del Estado, si este sistema político quisiera sobrevivir, la opción inteligente sería coger la bandera de la reforma profunda, antes de que venga la bandera de la ruptura. Lo que pasa es que, de momento, están probando simplemente a sobrevivir, más que a ser atrevidos. En el caso de Catalunya hay en juego por parte de los partidos que gobiernan un horizonte de transformación profunda, pero su correlato de momento es que se sigue en las mismas políticas que habían marcado el inicio del mandato convergente en 2011. Hay otras diferencias con Catalunya. En España sí, ha ganado el PP, con una erosión enorme, pero el cambio político, social y económico que viene de las afueras del sistema político anterior tiene un grupo mayor y consolidado en el Congreso, más que en Catalunya. En Catalunya, la transformación, no concretada, está siendo liderada por una derecha transformada, pero derecha al fin y al cabo. Por más que se transformen, siempre hay un President de CDC en la Generalitat, que ya no está ahí por su potencia electoral (en las últimas elecciones han quedado como cuarta opción en número de votos), como sucedía antes. El Procés, en su concreción en procesismo, está dominado políticamente por el partido de la derecha de toda la vida, y se nota.

No estaba prevista esta pregunta pero, ya puestos, ¿cree que el Procés, desde que lo cogió el Govern, existe?

Tengo mis dudas. Es algo que intenta superar etapas con una fuerza dramática brutal, pero esas etapas se llaman elección a la presidencia, Presupuestos, cuestión de confianza. Cada etapa se vive como una tragedia nacional, con épica, pero ninguna de esas etapas parecen apuntar a una ruptura. Son acrónimos y hojas de ruta que no se concretan en nada y que se sostienen políticamente por la reacción del Estado central ante cada una de ellas. Cuando Companys salió al balcón, en abril del 31, o en octubre del 34, no sabía lo que era una RUI, una DUI… Y ese desconocimiento no le privó de la capacidad de actuar. Se crean acrónimos y hojas de ruta que no entiende ni quién las hace, hay grandes debates nacionales sobre todo ello, que se concretan en declaraciones, que después un Tribunal Constitucional suspende, y el Govern presenta recursos a ese TC al que, en las declaraciones, se aseguraba que nunca más se le haría caso. Es evidente que uno de los grandes problemas que tiene Catalunya es este Estado, que se ha comportado con ella de manera demofóbica. Pero también es verdad que llevamos desde 2012 –con una cosa que me parece muy potente: la voluntad de una parte de la población de controlar sus vidas, de recuperar sus soberanías; algo que me parece no sólo respetable, sino un impuso enorme–, con resultados extremadamente pobres y difícilmente comprensibles. En septiembre lo volveremos a vivir, con lo de la cuestión de confianza.

Volvamos al tema Mesa. Podemos y Confluencias parecen el PCI en el 48. ¿Hay un aislamiento por parte de las otras fuerzas?

En el tema del grupo propio de En Comú Podem se nota mucho. Nos lo han dicho muy claro. No es un tema jurídico, lo es político. En cambio con quién representa que son sus grandes adversarios, CDC, mantenerlo es un tradición, dicen. Perciben quién es de los suyos y quién no. También es evidente que esta actitud política de aislamiento tiene un peligro para ellos. Primero, les trae muchos problemas para configurar mayorías de Gobierno. Y, segundo, si dura mucho tiempo, tiene el peligro de que los aisladores acaben aislados.

Los marcos que se utilizan en el Congreso hacen muy libres a PP, CDC, o C’s. Son los únicos que pueden pactar con quien quieran, sin repercusiones. En cambio, el PSOE puede hacerlo menos, y Podemos y sus confluencias, pues poco o nada.

Esto es cierto. Pero en la medida en que las nuevas fuerzas están creciendo, indica que esas formas de aislamiento político no están funcionando. A la vez, su forma de actuar, que les hace libres, les está provocando una erosión electoral. No todo sale tan gratis. CDC, ahora mismo, tiene serios problemas para explicar lo que ha hecho. Pero bueno, nosotros sabíamos todo esto. Nuestra fuerza era, precisamente, haberlo sufrido antes. Se nos quiso imponer un marco según el cual no teníamos alternativa salvo ir a un Gobierno con PSOE y C’s. Dijimos que había más alternativas que dar el voto de 5 millones de personas al IBEX35. Y recuerdo que había periodistas en el Congreso que no se lo creían, como no se lo creían dirigentes del PSOE, pensaban que la presión mediática y política funcionaría para “obligarnos” a dar los votos al pacto entre C’s y el PSOE. Recuerdo, en ese sentido, una conversación en la que una periodista, cuando se dio cuenta de que lo que decíamos era, en efecto, serio, exclamó: “Entonces, era verdad”. Le pregunté si creía que con 40 editoriales y presión de todo tipo íbamos a cambiar de opinión. Y me dijo que sí, que lo creía. Nosotros ya vivimos todas esas presiones y editoriales cuando estábamos en la calle. Y es bueno que estemos vacunados contra todo eso.

No obstante, disfrutaban de un marco estupendo, valorado por más del 85% de la población, que era el 15M. ¿Se está perdiendo o diluyendo en política ese marco?

El 15M expresa varias cosas. Expresa el cambio de la percepción política y cultural. Tiene un apoyo brutal de la sociedad, que dice que quiere una democracia real, que no somos mercancías en manos de políticos y banqueros, y que dice, también, no nos representan. Pero también es cierto que en ese mismo contexto se produjo en 2011 la victoria del PP. Era necesario transmutar todo esto, además de en certezas, amplísimamente compartidas gracias a la acción del 15M, en alternativas. Creo que los ayuntamientos del cambio tienen un papel central, pero es necesario caminar más. El problema no es sólo la crisis de legitimidad, sino cómo construyes alternativas concretas y globales, como hacer visible que es posible. Y todo ello, no sólo desde el campo institucional.

No sé si estará de acuerdo, pero la última campaña electoral de Podemos y sus confluencias, en comparación con la del 20D, fue menos beligerante.

La campaña el 20D es una campaña con varias características. La primera es que es la campaña de la indignación, una campaña muy de las periferias. La campaña del 26J venía de donde venía. De todo el debate de legislatura. Era una campaña de alternativa de gobierno. Es un salto, en 6 meses, muy potente. De querer impactar en el sistema político, para que le llegue una nueva realidad, pasamos a una campaña de alternativa de gobierno, porque el debate había sido ese. Habíamos llegado a las elecciones, precisamente, porque no había habido capacidad de alternativa de gobierno. Una campaña de alternativa de poder tiene colores y matices que no estaban en la anterior. ¿Se podría haber hecho de otra manera? Yo lo veo complicado.

En ese sentido, ¿puede estar de acuerdo en que esa campaña, menos 15M, más marco político, no fue muy sexy?

Era una campaña de alternativa de poder, queríamos construir una alternativa al PP. Pera el resto de actores lo que juzgaron no fue al PP, sino a nosotros. La alternativa de poder, que no existía, fue la más puesta en cuestión por el resto de actores. En Catalunya fue evidente. A diferencia del 20D, campaña en la que no se nos hizo mucho caso, en esta campaña nos convertimos en el principal adversario. ERC lo declaró públicamente. Y eso pasó en todas partes. Fue una campaña, si quieres, más defensiva por parte nuestra, y en la que nos concentramos en hablar de esa alternativa de gobierno. Los otros, en vez de hablar de su alternativa, hablaron de nosotros. Pero sí, fue menos sexy. Creo que debemos de volver a dos cosas. La construcción de una alternativa, no de gobierno, sino de construcción de una sociedad más justa, equitativa, sostenible, para representar los intereses de las clases populares y medias en el Congreso. O mira, no sé si para representar, para que tengan voz. Y para hacer cada vez más factible, no una alternativa de gobierno, sino una alternativa de proyecto social, cultural y económico.

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¿Cómo van las relaciones En Comú Podem-Podemos? ¿Son ya grupos estables y definitivos, o el proceso admite cambios?

Son relaciones muy buenas. El espacio que construimos con ECP en Catalunya es una herramienta clave para metabolizar las diversas realidades sociales, y retornar a esas realidades propuestas políticas. Las futuras formaciones post15M deben de coger del 15M el retorno a lo esencial. El queremos democracia. En el Congreso se nos acusa de adanistas, el PSOE está muy obsesionado con eso. Esa idea de que “vosotros os pensabais que, antes de existir vosotros, no existía nada”. Lo que significa que ellos creen que existimos en la medida en que estamos en el Congreso. Lo cierto es que, cuando aparece el 15M, esa superación entre izquierda y derecha, hay un punto que parece de renuncia del pasado reciente. Y es verdad, porque es una impugnación de ese pasado. El 15M es el retorno a los orígenes más primigenios de la democracia. La democracia entendido no sólo como institucional, sino democracia como justicia social. La frase “no somos ni de derechas ni de izquierda, somos los de abajo que van contra los de arriba”, retoma la idea originaria del conflicto social, una de las grandes pulsiones que había dado origen a la izquierda. Con esto quiero decir que estos nuevos espacios políticos deben de apostar claramente por la democracia entendida como democracia política, económica, social y cultural, deben de tener otro eje: la justicia social. Y otro: su reivindicación de las soberanías. Económicas, nacionales, sociales, culturales. En el caso de Podemos, creo que también tendrá una mutación. Se constituyó como un arma electoral, para romper el bipartidismo, para abrir este sistema político cerrado. Los dirigentes de Podemos, con visiones diversas, coinciden en que es necesaria la construcción del espacio político como una realidad menos ligada a la pulsión electoral. Es difícil construir un espacio político efectivo sin construir sociedad civil, eso que algunos dirigentes han llamado “pueblo”. En ese sentido, creo que Podemos no tardará mucho en integrar el republicanismo, como espacio cultural y político, no como espacio identitario, como uno de los ejes de la construcción de un nuevo horizonte de esperanza.

ECP, o su evolución en el tiempo, ¿puede aportar líderes, en un momento importantes, a España?

Ada [Colau] está liderando un proyecto importante en Barcelona. Y no creo que sea de corto plazo. Además, desde una ciudad como Barcelona, se pueden explorar cambios potentes y de futuro. Lo que representa ECP, es una alianza de fondo. Nos implicamos de una forma profunda en la idea de que la construcción del cambio en Catalunya se debe de hacer a partir de muchos cambios con nuestros hermanos y hermanas de la Península, que la libertad de cada pueblo es posible en el combate por la libertad de todos y que nos hacemos más fuertes cuando luchamos juntos que cuando lo hacemos por separado. Por eso es tan importante, dentro de la triada republicana, la Fraternidad. No somos sólo una configuración con aspiraciones sólo catalanas. Queremos participar del cambio y de su construcción con nuestros compañeros y compañeras. De la misma manera que nos reivindicamos como candidatura plenamente catalana, que quiere construir las soberanías de Catalunya, creemos que eso sólo se puede conseguir a partir de un amplio concurso de alianzas fraternas y de participación en los procesos de cambio del resto del Estado. La propuesta de ECP se integra en este sentido en el marco del catalanismo popular de siempre. Con el 26J nada terminó, sólo estamos ante nuevas batallas en mejores condiciones, el ciclo político electoral tendrá nuevos momentos importantes en Euskadi y Galicia en breve, donde se dirime también la suerte de todos, y más allá de él debe dar paso a nuevos ciclos que nos permitan construir mejor el futuro desde un nuevo presente.

Ara és el moment: Votem En Comú Podem !!!

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Fa un parell de dies us deia que tenia molts motius per demanar el vot a En Comú Podem i avui volia donar-vos uns quants més…

Podria dir-vos que el marit de la Noemí (indepe de socarrel), no es vol resignar,  ja fa un any i mig que espera per fer-se una prova a la Vall d’Hebron (gràcies a les retallades d’en Boi Ruiz – no oblidem) i que no hi ha dia que no hagi de prendre calmants i al final l’han fet fora de la feina ja que no “complia”…  o que la Marta, sense feina i amb la seva filla a Londres, creu que ara sí, ara sí podem canviar alguna cosa… Totes dues votaran En Comú Podem per primer cop…

Podria dir-vos que és insultant i una vergonya que la Sra. Pepita, amiga de la meva mare, hagi rebut un augment de 1,57 € en la seva minsa pensió i que hagi de sentir el Rajoy en els debats que ell és la “garantia” del sistema de pensions… ella s’ho està rumiant, tota la vida fent confiança als mateixos i ara dubte… meravellosos dubtes, voti el que voti…

Per no parlar, dels seus consogres de Jaén, que després d’anys de votar el PSOE ara votaran a Diego Cañamero, “jornalero”, digne sindicalista i lluitador per les llibertats dels pobles, ara candidat de Unidos Podemos.

Podria dir-vos que la dignitat torna a la política i que si assolir 69 diputats “diferents” ja va ser un èxit, ara podem arribar més lluny a la recerca d’un model honrat, progressista, del bé comú, feminista, igualitari, solidari, just, sostenible, lliure…

I crec que més enllà dels meus mots, val la pena sentir  les paraules d’una companya i d’un company amb els que aconseguirem canviar les coses: Ada Colau i Iñigo Errejón.

En comú podem!!! El Canvi ja és aquí!

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elcanvijaesaqui

Dimecres 22, 19h. Plaça Can Fabra de Barcelona

Arriba l’acte final de campanya, on comptarem amb alguns convidats especials. El 26J tenim una oportunitat històrica per fer fora el PP i les seves polítiques del Govern!

No et perdis les intervencions de: Owen Jones, Ada Colau, Xavier Domènech, Íñigo Errejón, Lucía Martín, Gerardo Pisarello, Laia Ortiz, i la música de Nacho Vegas…

Colau y los estereotipos

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Encara que ja fa dies d’aquest debat, crec que cal anar recordant que “El classisme considera que els que no pertanyen a la casta no són dignes d’ocupar el lloc reservat a ella…” tal com ens il·lustra aquest article de Milagros Pérez Oliva a El País del dia 3 d’abril:

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En La opinión pública, un clásico del periodismo y la política en muchos aspectos superado pero en otros aún vigente, el periodista y filósofo norteamericano Walter Lippmann se refería en 1922 a los estereotipos como “una imagen ordenada y más o menos coherente del mundo, a la que se han adaptado nuestros hábitos, gustos, capacidades, consuelos y esperanzas. (…) En ese mundo las personas y las cosas ocupan un lugar inequívoco y su comportamiento responde a lo que esperamos de ellos. (…) Ningún estereotipo es neutral. Son la garantía de nuestro amor propio y la proyección del sentido del mundo que cada uno tiene. Por tanto, los estereotipos arrastran la carga de los sentimientos que llevan asociados”.

Cuando Félix de Azúa, un intelectual que acaba de ingresar en la Real Academia Española, se refiere a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como una ignorante que debería estar vendiendo en una pescadería, no solo está catalogando a la persona a la que se refiere. También se cataloga a sí mismo. En esa valoración está implícita toda una exhibición de sus referentes mentales, de su personal sentido del orden de las cosas. El mismo orden que unos días antes había expresado un concejal del PP de Palafolls al afirmar que “en una sociedad seria y sana” Ada Colau no sería alcaldesa sino que “estaría fregando suelos”.

Los estereotipos implícitos en estas frases expresan la concepción del mundo que esas personas tienen. Una visión que parece muy antigua, pero ya sabemos que todo vuelve. Podría pensarse que, en la persistente campaña de acoso y derribo que sufre la alcaldesa, estas manifestaciones no pasan de ser anécdotas estrafalarias. Pero no es así. Tanto el concejal como el académico expresan en realidad algo que muchos de los adversarios políticos de Colau piensan pero esconden porque saben que eso les define y definirse en términos tan clasistas tiene hoy consecuencias. Afortunadamente, las tiene.

El clasismo entraña un sentimiento de superioridad de casta. Los que no pertenecen a la casta no son dignos de ocupar el lugar reservado a ella. Las que friegan suelos o venden en una pescadería, no son casta, ergo no merecen ocupar las posiciones que “en una sociedad seria y sana” corresponden a ciertas élites y que en el espacio público, es el poder, concebido como un instrumento para perpetuar la estratificación social.

En la visión clasista del mundo, nadie que no pertenezca a la casta o esté bendecido por ella, merece ejercer el poder. En ese orden mental, ejercer la alcaldía exige una dignidad de clase de la que carecen las limpiadoras y las vendedoras. Se establece así una jerarquía de personas y de dignidades. Hay una jerarquía de dignidad vinculada a la jerarquía de clase. Cualquiera que se salte el orden natural de esa jerarquía, es un usurpador. Y si es una mujer, doblemente usurpadora. Porque también hay una jerarquía de géneros. Colau, evidentemente, no es hombre y no imagino a ninguno de quienes le han faltado al respeto diciendo algo similar del alcalde de Valencia, de Cádiz o de Santiago, aun cuando por posición e ideología, representen lo mismo que Colau.

Pero en esta lógica, aún hay más: las que friegan suelos o venden pescado en el mercado están donde tienen que estar y no en las alcaldías porque carecen de cultura para comprender la complejidad del mundo. Una vendedora de pescado no puede ser alcaldesa. Y si una mujer que debería vender pescado a pesar de todo consigue ser alcaldesa, es porque la gente que la ha votado se ha equivocado. Un error de la democracia. De ahí a decir que la democracia es un error porque no garantiza la buena elección de quienes han de ocupar el poder, hay un paso muy corto. Peligrosamente corto.

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El propio Lippmann, que profundizó en el papel de los estereotipos y la conformación de la opinión pública, pensó que podía ser mejor dejar el poder en manos de élites bien formadas y preparadas para ejercerlo. En la misma entrevista en la que menosprecia a Colau, el académico y fundador de Ciudadanos muestra su contrariedad con los resultados del 20-D y afirma que la gente que apoyó a ciertos partidos debía “votar borracha”. Que es lo mismo que decir que no sabían lo que votaban. Tampoco debían saberlo, cabe deducir, los que con su voto hicieron posible que Ada Colau, que debía estar vendiendo pescado, gobierne “una ciudad como Barcelona”.

La visión clasista del mundo es posible que considere preferible que las alcaldías se adjudiquen por el mismo procedimiento que los sillones de la Real Academia, por cooptación y con discurso de bienvenida. Pero los tiempos, como decía la canción, están cambiando. Si Ada Colau y otras como ella que deberían estar fregando suelos o vendiendo pescado están hoy gobernando las instituciones es porque, en democracia, cada persona vale exactamente lo mismo, un voto. Y aunque la opinión pública puede manipularse, hoy ya no es tan fácil construir estereotipos de base clasista. Al contrario. Ada Colau, que puede fregar suelos, vender pescado y ejercer como alcaldesa con la misma dignidad, ha sabido darle la vuelta al discurso. Se ha ido al mercado y se ha hecho una foto con las vendedoras de pescado: “Orgullo de ser mujeres trabajadoras”, ha tuiteado. Harán bien, las élites con clase, de no despreciar a ciertas alcaldesas.

Iannis Varufakis: “Barcelona està liderant un canvi a nivell europeu”

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Iannis Varufakis, economista grec i exministre del govern d’Alexis Tsipras, és una de les cares visibles de la lluita contra l’austeritat. El convenciment que cal confrontar les imposicions de la Troica i reformar Europa l’han portat a no deixar la política. Posa Barcelona com a exemple que el canvi és possible i, segons arribar a dir, el govern espanyol que surti de les eleccions el 26-J tindrà a les mans l’oportunitat de “salvar Europa”. Aquests dies trepitja la capital catalana per fer costat a Ada Colau i presentar el llibre ‘Un Plan para Europa’ (Icària Editorial), una conversa amb Gerardo Pisarello. En aquesta entrevista de CRÍTIC i ‘Público’ (en castellà), es mostra optimista davant una Europa que reconeix “horrible” però que vol reformar.

Berlín, Londres, Barcelona…Quin és el propòsit polític de tant viatge?

Després que la rebel·lió de la primavera atenesa contra la Troica fes fallida un grup de nosaltres va decidir que era essencial recollir aquest esperit de rebel·lió que havia començat a Atenes per reiniciar la Unió Europea, recrear les circumstàncies d’esperança compartida i portar aquesta campanya a la resta d’Europa. Per una simple raó: si no ho fem, l’Eurogrup, el Consell Europeu, l’Ecofin,… continuaran imposant les mateixes polítiques i la Unió Europea acabarà per desintegrar-se, no sobreviurà.

D’aquí poc farà un any del famós ‘oxi’ del poble grec a la Troica. Després vostè va decidir dimitir. Com veu aquest moment i aquesta decisió ara?

Vaig dimitir -això és el que vaig dir en aquell moment- com a gest de solidaritat amb Alexis Tsipras. Bé, de fet, la raó per la qual vaig dimitir va ser perquè la nit del referèndum l’increïblement valent poble grec ens va donar un 62% de mandat per dir ‘no’ a la Troica i el primer ministre va decidir dir ‘sí’. Per això vaig dimitir, perquè no volia seguir endavant amb aquest ‘sí’. Des d’aleshores em temo que la meva valoració i la de la majoria dels que vam dir no es va confirmar: pensàvem que dir sí suposaria perpetuar la crisi i convertir Grècia en un país cada vegada menys sostenible.

Quin paper per al canvi a Europa pot jugar Espanya després de les eleccions del 26 de juny?

El poble espanyol té una oportunitat el 26 de juny de triar un govern que salvi Europa i això és en el que hauríem de centrar-nos. No tant en què podem demanar-li a Europa per Espanya, quants diners podem rebre o quin tipus de concessions podem aconseguir de Brussel·les. Espanya és una economia significativa, molt més gran que Grècia, i té un pes suficient per imposar-se a Frankfurt o a Berlín. Cal un canvi de mentalitat. Mariano Rajoy i Matteo Renzi han usat el pes dels seus països per ser autoritzats a trencar les regles. Això no canviarà Europa ni ajudarà a Espanya o Itàlia. Necessitem noves regles, rediscutir i redissenyar la manera en què estem fent les coses i és aquí on el nou president d’Espanya, sigui qui sigui, té una oportunitat que no pot deixar escapar.

Té Podem el pla contra l’austeritat que no va tenir Syriza per plantar cara a la Troica?

No es tracta de tenir o no tenir un pla contra l’austeritat, nosaltres el tenim, en teníem un a Grècia. És molt més senzill: es tracta d’aturar l’austeritat, deixar de retallar, deixar de pensar que retallant aconseguiràs alguna cosa, no cal ser un geni. La qüestió clau és: tenim un pla per fer front a les amenaces que vindran des de Brussel·les? Hi ha una intenció real de confrontar-les en lloc de ser condicionat?

Es poden confrontar aquestes amenaces?

Absolutament. No només tenim la possibilitat sinó que tenim eines potents per fer-ho. El que necessitem és en primer lloc un pla detallat sobre què fer, en segon lloc necessitem avisar d’això abans, i en tercer lloc hem de rebutjar qualsevol intent per part de la Troica de condicionar el nou govern. Hem de fer públiques aquestes intencions perquè el senyor Dijsselbloem, el BCE… sàpiguen quines són.

Però Podem té aquest pla per fer front a les amenaces? Vostè el coneix?

No és el meu paper interferir en els assumptes de Podem o de qualsevol altre partit. Jo crec molt en la sobirania de les nostres nacions i els nostres partits polítics. Des de DIEM25, el Moviment per la Democràcia a Europa, el que estem fent en anar d’un país a un altre és crear una agenda europea en què els partits i els governs progressistes puguin operar d’una manera que sigui beneficiosa, en aquest cas, tant per als catalans com els espanyols o els europeus.

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Considera que Podem ha suavitzat el seu discurs després de l’experiència grega?

No hi ha res de dolent en un discurs tou, no hem de confondre’ns: no cal un discurs revolucionari per dur a terme accions revolucionàries. Per dur a terme el canvi que necessita Espanya i també Europa hem de participar de la diplomàcia però al mateix temps ser ferms amb els principis importants. Per exemple: no acceptar les regles tal com són, que no hi hagi un compromís amb les polítiques anteriors que Rajoy ha estat seguint. No hi ha cap mena de dubte que el Banc Central Europeu o l’Eurogrup intentaran imposar al nou govern les polítiques del govern anterior. És aquí on no podem ser tous. Hem de ser molt durs en això.

Avui mateix [ahir pel lector] participa en un acte amb l’alcaldessa de Barcelona, Ada Colau. Fa molt pocs dies feia un any de la seva elecció com a alcaldessa. Des del govern municipal s’han trobat amb certes dificultats.

Com a progressistes europeus tots estem mirant cap a Barcelona i estem molt orgullosos del que està fent Ada Colau des de l’administració. Per descomptat que et trobaràs amb limitacions o dificultats, no vivim en el món ideal en el qual ens agradaria viure. Però el que ha fet Ada Colau a Barcelona és un miracle; un moviment que va començar com a moviment de protesta contra les mendicitats del neoliberalisme a nivell local ha entrat a l’ajuntament i l’ha canviat. Tenint en compte les limitacions amb què es troben, els nostres companys Barcelona han transformat la forma de governar la ciutat i s’elabora el pressupost. La ciutat de Barcelona pot no estar sent innovadora respecte al finançament de negocis o cooperatives. La innovació està en com fer això amb el progrés que requereix: des de les institucions però al mateix temps contra l’establishment. Això és el que necessitem portar a altres nivells: regional, estatal i europeu. Quan la gent em diu: ‘La Unió Europea és una institució horrible, per què dius que hauríem de mirar de democratitzar-la?’ Els dic: ‘Bé, la ciutat de Barcelona solia ser també una institució horrible…’.

Pot Barcelona liderar un canvi a nivell europeu?

Ja ho està fent. Cadascun dels ajuntaments que conec, des de Leeds -on vaig estar fa un parell de dies, al nord d’Anglaterra- fins a Grècia, estan mirant què està passant a Barcelona, agafant idees i pensant maneres en què iniciatives a Barcelona poden ser transformades en experiències locals.

Com és percebuda Ada Colau a Europa? Considera, tal com es preguntava Dan Hancox en un article a ‘The Guardian’ fa uns dies, que és l’alcaldessa més radical del món?

Bé, no estic molt segur de si és l’alcaldessa més radical perquè tampoc sé molt bé què entendre per radical, el que sí que sé és que és una alcaldessa que està canviant d’una manera radical la seva ciutat i canviant la perspectiva que tenen els europeus sobre de què són capaces les seves ciutats. Estic convençut que Ada Colau és una figura influent en la política europea i no em preocuparia massa si als grans buròcrates europeus no els agrada, això seria de fet una medalla d’honor per Ada Colau.

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