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“Mis padres de la Constitución” por Pablo Iglesias

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Article aparegut avui al eldiario.es.

“Difícilmente los padres del 135 y los recortes van a poder asumir el desafío histórico que reclaman las gentes de nuestro país más allá de lo que voten”, afirma el autor

“Debemos también sacar el debate a la sociedad para empezar a construir un espíritu constituyente que ya se intuye en los reclamos populares”, escribre Iglesias

“Los avances sociales que recogen las constituciones no son el resultado del trabajo de especialistas y parlamentarios, sino del empuje democrático de los pueblos”, defiende

“La democracia es el resultado del avance los pueblos sobre las élites, del avance de los derechos sobre los privilegios”, explica el secretario general de Podemos.

La primera vez que me fijé en la palabra Constitución fue escuchando cantar a mi padre. Haciendo sonar una vieja guitarra que le regaló Paco Luque, un compañero de la tercera galería de Carabanchel donde estaban los presos políticos de base (los jefes estaban en la sexta) entonaba mi padre una poco conocida estrofa del himno de Riego que dice: “Si Riego murió en el cadalso no murió como infame traidor, que murió con la espada en la mano, defendiendo la Constitución”. No sabía nada yo entonces del heroísmo de nuestros militares liberales del XIX ni de la agitada historia de nuestro constitucionalismo.

Años después, estudiando segundo de BUP, empuñé por primera vez la Constitución del 78 como arma política. Acababa de ser elegido representante estudiantil en el Instituto Juana de Castilla de Moratalaz, y la dirección del centro nos impedía colocar carteles políticos aduciendo nuestra minoría de edad. Reuní a mis compañeros en casa y con mi madre, abogada en ejercicio, asesorándonos, estudiamos los artículos de la Constitución relativos a la libertad de expresión, reunión y asociación. Y allá que nos fuimos a la reunión del consejo escolar a decir que la Constitución estaba por encima de cualquier decisión de la dirección de nuestro instituto. Ganamos el derecho a pegar carteles pero no tanto por la Constitución y por nuestra oratoria persuasiva de entonces, sino por unos profesores y padres que valoraron nuestro esfuerzo y tenacidad contra una directora, a la sazón profesora de alemán, doña Rosa Recuenco, que defendió hasta el final que se restringieran nuestros derechos al tiempo que favorecía actos extra escolares del profesor de religión católica.

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Poco después, ya siendo un adolescente enormemente politizado, conocí a Rafa Mayoral, quizá el mayor responsable de que me decidiera a estudiar la carrera de Derecho. El que fuera abogado de la PAH y hoy nuestro diputado, tenía a los 19 años aún más vehemencia que ahora y le recuerdo, con las pupilas encendidas, repitiéndome la clase de Derecho Constitucional que le habían dado, explicándome que el Derecho es fundamental para entender cómo funciona el sistema y que la Constitución es la expresión jurídica de la correlación de fuerzas.

Mi primer profesor en la facultad de Derecho de la Complutense fue el gran Pablo Santolaya Machetti. Recuerdo los maravillosos debates que favorecía en clase. Santolaya me dio mi primera matrícula de honor; decía que por mi madurez aunque hoy pienso que respondía más a mi pesadez. Me fascinaba el Derecho Constitucional entre otras cosas porque ofrecía enormes ventajas para entender muchas claves de la política que después explicábamos a los compañeros militantes que estudiaban otras carreras. De la profesora García Escudero, letrada de la Cortes, adquirí mis primeras nociones de Derecho parlamentario (esto no me entusiasmó ya tanto).

Un año de Erasmus en Bolonia me permitió conocer la constitución antifascista italiana, esa que como dice Enric Juliana [periodista de La Vanguardia] pactaron el partido del Papa (la DC) y el partido de Stalin (el PCI) y que los italianos acaban de defender frente al intento de Matteo Renzi de devenir en nuevo César todopoderoso desatado del parlamento.

Más tarde gané una beca de colaboración en el Departamento de Derecho Constitucional. Aunque ya entonces tenía claro que tras acabar la carrera me matricularía en Ciencias Políticas, allí conocí a algunos de los grandes nombres del Derecho Constitucional español.

Admiré a Jorge de Esteban, un gentleman de otra época, a pesar de nuestras diferencias políticas. Conocí al ya desparecido Pablo Lucas Verdú, anciano entrañable y muy conservador, que siempre me recordaba que fue profesor de Xabier Arzalluz –ex presidente del PNV– y que me conducía por las estanterías traduciéndome títulos del alemán, bajo la atenta mirada de Rocío, mi jefa, desesperada ante la posibilidad de que yo no fuera capaz de ordenar los títulos alemanes que desordenaba el profesor Lucas Verdú (pero quien ha sido becario de biblioteca sabe que las signaturas libran al peor de los políglotas de cualquier problema). Recuerdo que ante mi fascinación por Italia, Lucas Verdú me decía: “Hay que ver con los italianos; eran fascistas y luego se hicieron todos comunistas”. Yo pensaba para mis adentros: “Pues como tantos profesores españoles: eran franquistas y luego se hicieron demócratas”.

Conocí allí también al gran Raúl Morodo, a Carlos de Cabo, uno de los grandes constitucionalistas marxistas, a su hijo Antonio, que además de ser un excelente constitucionalista es un tipo extraordinariamente culto con el que he compartido militancias después. Conocí también a un profesor, a medio camino entre el fascismo y lo estrafalario, Hillers de Luque, que a pesar de todo era cualquier cosa menos un cobarde.

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Gracias al que quizá sea el mejor profesor de Derecho que tuve, Enrique Olivas, supe de una apisonadora mental llamada Ordóñez. Ya en Políticas, recuerdo que entre algunos profesores se recordaba un mítico tête à tête en el que un jovencísimo Juan Carlos Monedero (aunque parezca imposible Juan Carlos Monedero fue joven) desafió al viejo león Ordóñez. Aunque el viejo león prevaleciera entonces, entre los honores intelectuales de Juan Carlos, está haber podido tener aquel debate.

Después, en la Fundación CEPS, conocí a los maestros que me enseñaron cómo el Derecho Constitucional puede servir para transformar la sociedad, prestando sus servicios en los procesos constituyentes. De Roberto Viciano, Rubén Martínez Dalmau, Albert Noguera o Marcos Criado no sólo aprendí constitucionalismo latinoamericano, sino la importancia política de las Constituciones para consolidar y proteger los avances sociales. También conocí por aquella época de la mano de Jaume Asens a Gerardo Pisarello. Ellos y Amaya Olivas me enseñaron del uso alternativo del Derecho.

Hoy, a 38 años de la promulgación de una Constitución que plasmó una dificilísima correlación de fuerzas en la que la oposición democrática tuvo que ceder más de lo que pudo arrancar a las élites de la dictadura, quiero homenajear a esos maestros que me enseñaron a entender la situación actual.

Hoy, los autoproclamados constitucionalistas (la triple alianza PP-PSOE-Ciudadanos) pretenden usar la Constitución del 78 para bunkerizarse y frenar los avances sociales que reclama nuestra sociedad. Si la reforma del artículo 135 fue una deshonrosa claudicación ante poderes exteriores, como reconocería incluso el destituido secretario general del PSOE, el atrincheramiento de la triple alianza para negar la necesidad de dar encaje constitucional a la plurinacionalidad y de avanzar en las cuestiones fundamentales que demanda la sociedad, revela que sólo entienden la Constitución como candado y no un texto resultado de una coyuntura histórica difícil (la metamorfosis de una dictadura) y de reformas discutibles, que es manifiestamente mejorable.

Hace exactamente un año propusimos cinco mejoras a la Constitución que seguimos defendiendo. Es necesario blindar en ella los derechos sociales, garantizar la independencia judicial, prohibir las puertas giratorias, cambiar el sistema electoral y dar encaje constitucional a la plurinacional constitutiva de nuestra patria. Frente a los que se atrincheran y se bunkerizan es necesario avanzar y modernizarse.

En esta legislatura es posible que los partidos del búnker busquen algún tipo de reforma. Estaremos como es lógico abiertos al debate pero no somos ingenuos. difícilmente los padres del 135 y los recortes van a poder asumir el desafío histórico que reclaman las gentes de nuestro país más allá de lo que voten. Por eso nuestro papel no debe limitarse a asegurar con nuestra fuerza en el Parlamento que cualquier reforma de la Constitución deberá ser sometida mediante referéndum a la voluntad del pueblo español, sino que debemos también sacar el debate a la sociedad para empezar a construir un espíritu constituyente que ya se intuye en los reclamos populares.

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La indignación frente a los abusos de las eléctricas que cortan suministros a compatriotas; las luchas de la clase trabajadora por sus derechos (telemarketing, Coca-Cola); la defensa de las pensiones; la histórica reclamación del 15M del fin de las puertas giratorias y de un sistema electoral más proporcional; la justa reclamación del pueblo catalán de su derecho a votar y decidir; las reclamaciones de sectores populares con identidades que han padecido durante décadas la subalternización de un centralismo miope y antiguo; y la reivindicación de una justicia libre de amenazas e intromisiones del poder político y económico son temas que difícilmente van a asumir los partidos de la triple alianza parlamentaria si en España y sus pueblos no se construyen contrapoderes que den vida a un nuevo espíritu constituyente modernizador, tolerante y avanzado.

De mis padres de la Constitución aprendí muchas cosas, pero quizá la fundamental es que los avances sociales que recogen las constituciones no son el resultado del trabajo de especialistas y parlamentarios, sino del empuje democrático de los pueblos. Todo lo bueno de la Constitución del 78 tiene que ver con ese empuje, mientras que la mayor parte de sus deficiencias tiene que ver con la resistencia de las élites al cambio. Y si algo nos ha enseñado la Historia es que la democracia es el resultado del avance los pueblos sobre las élites, del avance de los derechos sobre los privilegios.

Irmela Mensah-Schramm desde hace tres décadas borra pintadas neonazis de las calles alemanas

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Article publicat al  eldiario.es: “La abuela grafitera que borra pintadas neonazis de las calles alemanas”

Irmela Mensah-Schramm tiene 70 años y desde hace tres décadas recorre las calles alemanas para acabar con los grafitis y pegatinas de la extrema derecha. Mientras recibe premios por su labor, la han atacado varias veces y ha sido denunciada por estropear el mobiliario público. “Siento que el tiempo que estamos viviendo es el más peligroso desde la Segunda Guerra Mundial”, dice la mujer de 70 años.

El dedo índice apunta a una parada de autobús. “¡Ahí hay otra!”, exclama Irmela Mensah-Schramm. La jubilada alemana, que ya ha cumplido 70 años y tiene algún que otro achaque de la edad, camina imparable por las calles del barrio berlinés de Lichtenberg. Situado en el este de la ciudad, se le considera una de las zonas en las que se encuentra el mayor número de neonazis. Las pegatinas y los grafitis que se encuentran en la calle lo atestiguan. Por eso Irmela nos ha citado aquí.

Abre su bolsa de lona, en la que puede leerse “Contra los nazis”, y saca una espátula. En un abrir y cerrar de ojos el cristal de la parada de autobús está limpio de nuevo. La pegatina que acaba de retirar Irmela era de un grupo claramente anticonstitucional. “Resistencia nacionalsocialista. ¡Formad bandas!”, rezaba el lema. Unos jóvenes con uniforme, muy parecido al de las SS, completaban el cuadro.

 “Esta era una propaganda de los conocidos como nazis autónomos, que son un grupo especialmente peligroso y violento”, explica Irmela, que toma la pegatina y la guarda en un cuaderno. “Es para mi colección”, apunta.

Nada menos que 68 carpetas ha ido llenando a lo largo de tres décadas con adhesivos de este tipo. Una recopilación tan detallada que el Museo Histórico Alemán, que se encuentra en Berlín, le ha dedicado este año una sala a su colección, así como a su historia.

Mensah-Schramm comenzó a limpiar las calles de Berlín después de que un día de camino a su trabajo como pedagoga viese una pegatina racista. En ese momento no hizo nada, pero, según cuenta, no pudo quitárselo de la mente en todo el día. Al salir del trabajo, regresó al mismo punto para arrancarla.

En aquel momento decidió que no saldría de casa sin una espátula, a la que más tarde se sumaría un bote de spray para tachar (o modificar) graffitis y un bote de disolvente.

Cerca de la parada de tren llamada como el barrio, Lichtenberg, las pegatinas aparecen por todas partes: “Barrio nazi”, dice un tipo de adhesivo que tiene especial presencia. En un breve paseo Irmela encuentra al menos una decena de estas. “Llevo treinta años haciendo ésto, pero siento que el tiempo que estamos viviendo es más peligroso que nunca desde la Segunda Guerra Mundial. La propaganda es de una crudeza brutal”, señala preocupada.

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En lo alto de un poste hay una pegatina del llamado “movimiento identitario”. Irmela la fotografía para su colección, pero como está muy arriba, no puede despegarla. Ha aprendido. “Una vez me subí en un carro de un supermercado para quitar una pegartina que estaba colocada muy arriba y me caí, casi me parto la cabeza”, relata.

Nada en ella delata su apasionado hobby. A primera vista, Irmela Mensah-Schramm parece la típica jubilada alemana. Su corte de pelo tradicional, la ropa típica de su edad. Según cuenta, su familia no fue especialmente política. Su padre se vio obligado a luchar con el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial en la antigua Stalingrado, pero resultó herido y pronto fue enviado a casa. Después de la guerra se casaría con una mujer judía. “Mi padre estaría orgulloso de mi trabajo”, asegura.

Por cada pegatina que borra, anota en una libreta una raya. Al final del recorrido abre su cuaderno de nuevo y dice asombrada: “¡Hoy he llegado a las 74.000 pegatinas!”. Una mezcla de sensaciones la asalta en ese momento. Por un lado está feliz de haber limpiado tanta propaganda neonazi. “Y eso solo en la última década, desde que empecé a contarlo, en realidad llevo muchísimas más”. Por otro lado le abruma tanta cantidad de odio desperdigada en sus calles.

Irmela es valiente. Además de haber sido amenazada, ha sido agredida en varias ocasiones. Muchas personas en el país la conocen desde que la Fiscalía alemana la acusase de dañar el mobiliario público el pasado mayo. “Me han denunciado en muchas ocasiones, sobre todo cuando uso spray para tapar un graffiti racista. En varias ocasiones fue la misma policía la que puso la denuncia”, explica. Hasta ahora, todas las denuncias habían sido archivadas.

Sin embargo, en esta ocasión, la denuncia prosperó e Irmela ha sido advertida oficialmente de no volver a pintar sobre otro graffiti bajo. Si repite su conducto, reza la sentencia, deberá pagar una multa de 1.800 euros.

En concreto la pintada rezaba “¡Fuera Merkel!”, una frase repetida hasta la saciedad en las manifestaciones neonazis y del movimiento PEGIDA, en refencia a la política de inmigración y asilo de la gran coalición. Irmela transformó la frasé. El color rosa del spray de la mujer jubilida pesa ahora sobre el negro de la pintada de la extrema derecha: “¡Recuérdalo! ¡Abajo el odio!”, escribió. Desde entonces, la prensa nacional se ha interesado mas que antes por su trabajo.

La semana pasada Irmela estuvo en el pueblo de Bautzen, después de que un grupo de refugiados fuese agredido y, de nuevo, volvió a casa con una multa bajo el brazo. Por borrar consignas racistas. Días antes, se había enfrentado en Dresden a la multitud de manifestantes de PEGIDA con un cartel en el que les tachaba de racistas. Irmela, además, lleva a cabo una labor con jóvenes en diferentes escuelas e institutos.

Por su trabajo como activista antiracista y antifascista fue condecorada en 1996 con la Orden del Mérito de la República Federal y, desde entonces, ha recibido otros cinco premios, entre ellos el Premio de la Paz de la ciudad de Gotinga en 2015.

“Mientras pueda, voy a seguir haciendo lo que creo que es correcto, que es borrar la propaganda neonazi e informar a la juventud”, insiste. Las posibles consecuencias judiciales no le asustan.

“Els que encara podem parlar” per Carles Vallejo

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Imprescindible article publicat a Catalunya Plural (eldiario.es) per Carles Vallejo – Membre de l’Associació d’Expresos Polítics del Franquisme en referència l’exposició del Born tant comentada:

“Una oportunitat per parlar sobre la dictadura, la democràcia i la impunitat ha generat més polèmica que un necessari debat ciutadà, reflexiu i raonat, al voltant d’aquestes qüestions”, lamenta l’expres polític

El passat dilluns, 17 d’octubre, formava part d’un grup d’unes cinc-centes persones que assistíem a la inauguració de l’exposició Franco. Victòria. República. Aleshores em vaig trobar en una situació que, certament, mai m’hauria figurat: una trentena de persones començaren a insultar-nos. Vaig tractar d’explicar-los que no em podien dir feixista fill de puta, donat que no només jo, sinó bona part dels assistents a l’acte havíem estat precisament insultats, maltractats i torturats per oposar-nos a una dictadura feixista encapçalada pel general Franco. Els insults, fins i tot l’amenaça, es van incrementar. Al representant municipal electe Gerardo Pisarello li van dir “marrano, fill de puta, feixista… perquè no marxes al teu país i poses una estàtua a Videla”. Dir això en el context actual no necessita qualificatius; no crec que els qui van dir-ho, siguin o no fills i néts de víctimes del franquisme, tinguin cap dret a llançar aquests insults. La condició de víctima no exonera de les responsabilitats cíviques bàsiques.

Per altra banda, i en sóc bon coneixedor, no vaig trobar entre aquest grup, insisteixo reduït, cap pancarta o identificació amb associacions de memòria del país que porten anys reivindicant el reconeixement de justícia, veritat i reparació. Des del meu punt de vista, aquest acte és totalment rebutjable. El cert és que allò semblava una acció de l’anomenada justícia a l’inrevés de la que va parlar Ramon Serrano Suñer, el “cuñadísimo” del dictador, per qualificar la justícia franquista de guerra i postguerra. Em sembla que va ser un acte molt poc espontani, amb una música ben identificable, per cert, fora de ritme i de context. En definitiva, la meva impressió fou que allò no havia estat el resultat d’una provocació sinó d’una acció orquestrada des de temps enrere, com a mínim des de l’agost. Tant és així que una alta representant institucional, que tal com va actuar sembla no tenir gens clar el que vol dir la representació institucional, atiava i aclamava dies després parlant sobre aquest assumpte de l’exposició com si es tractés d’un directiu de futbol que inflama el hooliganisme.

Tot això ha fet que una oportunitat per parlar sobre la dictadura, la democràcia i la impunitat hagi generat més polèmica que un necessari debat ciutadà, reflexiu i raonat, al voltant d’aquestes qüestions. Les seves conseqüències, en la meva opinió, han estat nefastes, bàsicament perquè des del primer moment s’ha buscat dividir a les víctimes de la dictadura franquista, i això no s’havia produït mai abans. Però a més s’ha introduït una qüestió mai plantejada durant els anys de democràcia com és enfrontar el patrimoni de l’antifranquisme. En aquest sentit, també es pot plantejar que s’obre una nova forma d’impunitat, diferent per suposat a la que tracten les exposicions que acull El Born fins el proper 8 de gener, però que posa el focus en la necessitat d’establir una relació adequada entre ètica i política. Tot no està permès, el fang del que va parlar-nos Umberto Eco, molt poc abans de morir, és un fang que neix precisament d’espais utilitzats de manera impune, moguts per la voluntat de forjar una falsa i única memòria de Catalunya, de vocació unitarista. Aquestes pulsions condueixen a una fe única impartida per una comunitat de creients fora de la qual alguns podem ser considerats fills de puta i feixistes, sense atenir-se a cap conseqüència posterior.

El passat dissabte dia 22 de novembre vaig assistir a la lectura dramatitzada de l’obra d’Ariel Dorfman, La mort i la donzella, una peça més de les activitats del programa Evocacions de la ruïna. La sala estava plena de gom a gom i es van exhaurir les entrades. Paulina Salas, la protagonista, pronuncia unes paraules esfereïdores, també a la llum del cas espanyol, en el sentit de que la reparació de les víctimes afecta tant als morts com als que encara restem vius i podem parlar.

Cal que no perdem, novament, l’oportunitat de parlar sobre la impunitat i sobre la construcció de la democràcia. Enfrontar el nostre passat és un deure ètic i polític.
 

Trias i Bosch: Junts x tapar la corrupció

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Doncs si, el grup de Junts pel Sí a l’Ajuntament de Barcelona, la dreta d’ERC+CiU(PDEC), s’ha unit a la dreta feixista del PP+C’s tot just tres dies després que l’Oficina Antifrau de Catalunya (OAC) hagi començat a estudiar les presumptes irregularitats en la gestió econòmica i financera de l’Institut Municipal d’Informàtica (IMI) i de l’agència pública Barcelona Regional (BR) els anys 2014 i 2015.

Per qui no coneix el tema, Antoni Vives, exTinent d’Alcalde i home d’absoluta confiança de Xavier Trias, va crear un “cortijo” durant quatre anys a l’IMI i a Barcelona Regional fent i desfent al seu gust, gastant els diners públics en viatges, recepcions i contractes als amics. Res de nou, que no faci trenta anys que Pujol i els Pujol, Mas, Prenafeta, Alavedra, Cullell o companyia no hagin fet mil i una vegades (si us fa mal aquesta veritat podem parlar d’Aznar, Barcenas, Rajoy, o Camps, us sentiu millor?, els corruptes no tenen pàtria, però no em vull desviar del tema).

El problema fou, que esperaven continuar quatre anys més amb aquestes “enriquidores” polítiques i per tant no calia intentar amagar-ho, però va la Colau i guanya per la mínima (i per sorpresa) i es troba uns “marrons de cal Déu”. La tradició política (d’allò que ara anomenem “casta” o vella política) era ben senzilla: si entren uns altres a governar m’ho tapen, que quan jo torni els hi taparé… bé, es fa una mica de paripé però mai, mai, mai, es destapen les corrupteles, que “som l’oasi català”.

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Antoni Vives és d’aquell tipus de perfil que tant agrada a Catalunya: pseudo-independents però fidels al poder, escriptors o periodistes o tertulians”divins”, tant simpàtics i creatius que poden ser racistes, masclistes o explotadors però amb gràcia i com son els “nostres” cal tapar-lis les vergonyes, disposats a fer la feina bruta ja que es creuen guiats per la seva intel·ligència superior, en resum saben de tot i més… com per exemple Vicent Sanchis, Agustí Colomines, Francesc-Marc Àlvaro o la Pilar Rahola. (I no oblido les Espanyes – que funcionen igual: Francisco Marhuenda, Miguel Angel Rodriguez, Eduardo Inda o Garcia Serrano).

Que va fer el nou govern davant aquesta situació, allò que s’hauria de fer sempre si tens valors i dignitat, si creus que la política esta al servei del poble, si creus que els diners públics són per canviar i millorar la vida de la ciutadania, no per pagar les campanyes electorals o comprar la premsa.  En resum, per justícia, honradesa, ètica i deure envers la ciutadania com a governant, es va demanar un informe jurídic que determinés si podien haver irregularitats en la gestió de l’Institut Municipal d’Informàtica (IMI) els anys 2014 i 2015, sota el mandat de CiU.

El dictamen destaca que els antics gestors de l’IMI van cometre irregularitats en la contractació de serveis i de personal. Durant el període 2011-2014, aquesta entitat va realitzar una alta proporció de contractació directa i negociada sense publicitat, que, segons detallen les anàlisis, constitueixen una «mala praxi administrativa».

Una altra anomalia detectada és que determinats proveïdors de l’IMI oferien serveis a l’entitat com personal extern. En concret, 63 empreses van proporcionar 278 treballadors, cosa que comporta, segons l’informe jurídic, «prestamisme laboral». El fet és que la plantilla d’externs, com a mínim, va igualar la de l’IMI i, a més, els forans van ocupar centres de comandament.

També s’ha constatat l’existència de projectes que, en principi, estan fora de l’àmbit contractual habitual de l’IMI, així com factures pendents de pagament amb «contractes verbals» amb una quantitat que arriba als 1,4 milions d’euros. El dictamen jurídic subratlla que la direcció de l’IMI va ser advertida de les males pràctiques contractuals i indicis d’irregularitats. L’operativa podria suposar una «conducta prevaricadora», a la vegada que apunta la malversació si hi ha perjudici per a les arques públiques.

I ara que l’Oficina Antifrau de la Generalitat de Catalunya (organisme independent) ha obert una investigació “casualment” Xavier Trias i Alfred Bosch (Junts x tapar la corrupció) organitzen una alternativa al govern de Colau amb l’objectiu d’evitar que aquesta investigació (i d’altres casos que segurament apareixeran -què penseu que és una excepció a les polítiques “monetàries”d’en Trias o de CiU, ara PDEC ? us sona Banc Expropiat, el viatge pagat del Trias a les noces dela filla d’en Masels informes encarregats a Entorn, una de les empreses dels Pujol Ferrosula, etc. ? ) arribi a esclarir el cas.

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Espero que aquest nou quatripartit de dretes, que amaga la seva veritable voluntat amb grans discursos i invoca a tots els sants del moment, no tingui gaire èxit, però…

Santiago Alba: “Los paises árabes son menos radicales que los europeos”

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Santiago Alba Rico, filósofo; 18 años viviendo en el mundo árabe; estudia la islamofobia.

Soy de la generación que huyó de la movida. Y yo, de Madrid al mundo árabe, aunque he venido a hacer campaña con Podemos: creímos demasiado en las encuestas y demasiado poco en la capacidad movilizadora de la derecha y del miedo. He disertado en Palau Macaya-La Caixa

Desde Túnez, Alba Rico es un referente intelectual de los podemitas madrileños. Así que nuestra conversación parte de su desencanto. Aprender del pasado consiste precisamente en no repetirlo, por eso tomo tres notas a vuelapluma para las próximas elecciones: 1. créete sólo las encuestas desfavorables, porque las favorables desmovilizan a los tuyos y movilizan al contrario; 2. el miedo arrastra a más humanos hasta las urnas que el amor, así que si no puedes conseguir que te amen, consigue al menos que no te teman tanto como para ir a votar en vez de quedarse un ratito más en la playa, y 3. el votante cada vez es más volátil, así que reza para que no haya un referéndum de resultado sorprendente y atemorizador el día antes.

El mundo árabe se está radicalizando porque no le dejan democratizarse?

Para empezar, los países de la UE son políticamente mucho más radicales que los del mundo árabe. Y no es una impresión personal: el último sondeo de la Fundación Adenauer demuestra que en Austria el 50% de la población apoya a la extrema derecha…

La clase media de la UE en el norte protesta por la derecha y en el sur por la izquierda.

…Y un 40% de los húngaros también apoya a la extrema derecha; en Holanda son el 33% y en Francia el 31%.

¿Y el Estado Islámico es la ultraderecha del mundo árabe?

Es la opción más radical, pero con muchas menos adhesiones que las europeas. En el norte de África el apoyo al Estado Islámico fluctúa entre el 1,5% de Túnez y el 2,7% de Libia.

¿Pero esa minoría no es la que se va a Siria a pegar tiros y la que apoya a los yihadistas?

El fascismo siempre surge de una revolución derrotada. Y el advenimiento del Estado Islámico es, en efecto, la consecuencia del fracaso de la revolución democrática árabe. Pero, aun así, fíjese qué poco apoyo tiene.

No será que el islam es violento: ¿acaso el Corán no exige a sus fieles la guerra santa?

Esa es la falacia propagada por los medios de comunicación.

¿Llama el Corán a la guerra santa o no?

El Corán dice eso y cualquier cosa: millones de musulmanes encuentran en él la justicia social, la democracia y la igualdad. El islam no es un sujeto, sino muchos. Hay cuatro escuelas coránicas y un mundo de diferencia entre el islam que se practica en Mauritania y el de Pakistán.

Pero hay uno que llama a todos a la yihad.

En el mundo hay 1.500 millones de musulmanes y usted habla de ese Corán del wahabismo como si fuera el único.

¿Es esa la raíz del terror islamista?

Y de la intolerancia y el integrismo que llevan al terrorismo. Lo paradójico es que, cuando surgió en el siglo XVIII, era una corriente minúscula e irrelevante. Su crecimiento fue fruto del pacto entre Arabia Saudí y EE.UU. en 1945.

¿Por qué se transformó en amenaza?

Porque, entonces, Abdelaziz, primer rey de Arabia Saudí, firmó un acuerdo con Roosevelt, que daba el control de su petróleo a EE.UU. y, a cambio, las ingentes rentas petroleras a Riad para difundir el wahabismo en el mundo árabe contra el panarabismo y la izquierda.

Esas izquierdas árabes se hicieron aliadas de Moscú en plena guerra fría.

Y 70 años después, el Estado Islámico es el residuo de aquel acuerdo entre la mayor democracia y la mayor teocracia del mundo.

¿Veremos democracias árabes algún día?

Mientras vendamos armas a Arabia Saudí va a ser complicado acabar con el totalitarismo integrista wahabí y sus derivados salafistas y yihadistas, que llaman a la guerra y al terror y frenan cualquier tentativa democratizadora .

¿Por qué España es poco islamófoba?

Lo es menos que Francia o Alemania, por ejemplo, y estamos a tiempo de evitar que lo sea más.

¿Somos aquí menos islamófobos porque tenemos menos inmigración musulmana?

De momento, en España sólo hay algún político islamófobo, como García Albiol, pero no un partido entero ni una política institucional, ni toda una clase intelectual como en Francia.

¿A qué intelectuales franceses se refiere?

A Michel Houellebecq, Alain Finkielkraut o Caroline Fourest, por citar los más populares.

Houellebecq a veces es misógino y reaccionario, y otras un escritor genial.

El problema es que la tele da al premio Nobel Modiano tres minutos para defender la tolerancia y a Houellebecq nueve para que se declare islamófobo. Si ponen su prestigio al servicio del Frente Nacional, tienen un problema grave y seguro que va a empeorar.

Aquí el descontento se vehiculaba por la izquierda, pero parece que se ha frenado.

Podemos ha retrocedido estas elecciones por una combinación de factores cristalizadospor el miedo y precipitados por el Brexit.

¿Miedo generalizado a perder la pensión?

Me temo que esa es una explicación tan simplista como acertada.

Si sólo tienes la pensión, vas a votar lo que creas que la amenace menos.

Por eso, Podemos debería haberle dado la vuelta a ese miedo y explicar al pensionista que el verdadero peligro de rescate de Bruselas, quiebras bancarias, preferentes, desahucios, recortes y miseria para las clases medias era Rajoy.

Pero la seguridad se la dio el PP.

Y de un modo muy transversal, es cierto. Tanto que hablábamos de transversalidad en Podemos y al final ha sido Rajoy el más transversal al captar votos: desde los de quienes nos saludaban en los pueblos castellanos brazo en alto en campaña hasta los de centroderecha catalán.

Habrá más elecciones para todos.

Y, pese a todo, Rajoy ha perdido 4 millones de votos en cuatro años. Debemos tener en cuenta que el votante no ha sido nunca tan volátil como ahora y aún lo será más.

¿Cuál ha sido su peor error?

El de Podemos ha sido creerse las encuestas y dejar de movilizar a su gente, cuando quien de verdad estaba movilizando a la suya sin que nos percatáramos era Rajoy, aferrado a su arrecife mientras a su alrededor las olas del temor a lo desconocido batían toda España.

“Mañana (Demain)”, el documental que incita a cambiar el mundo hoy

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Los directores, Cyril Dion y Mélanie Laurent, proponen una ‘road movie’ por los cinco continentes buscando ideas y personas innovadoras que luchan contra el cambio climático

El día del estreno de Demain (Mañana, en español) el 2 de diciembre pasado sólo había nueve espectadores en la sala en París. Un inicio poco halagüeño. Unos cinco meses más tarde, casi un millón de personas han visto la película y se exhibe aún en 130 cines por toda Francia. Se ha vendido en 30 países, entre ellos España, donde se estrena el 29 de abril. ¿Cómo explicar que un documental ecologista se convierta en tiempo récord en un fenómeno social?

En la película aparecen algunos de los movimientos más novedosos del panorama alternativo como los británicos Transition Towns (ciudades en transición) e Incredible Edible (increíbles y comestibles). También se oyen voces proféticas como Pierre Rahbi, el padre de la agroecología en Francia y promotor del movimiento de los Colibrís; y Vandana Shiva, líder ecologista y feminista india. Comparten protagonismo otros actores del cambio global menos mediáticos, como unos pequeños grandes agricultores del norte de Francia. Pequeños porque su huerto es modesto en cuanto a sus dimensiones. Grandes porque gracias a las técnicas de la permacultura y al cuidado manual están demostrando que son más rentables en términos relativos que las grandes explotaciones que echan mano de tractores y fumigadoras.

Road movie global

La película parte de un supuesto alarmista con sólida base científica: un estudio interdisciplinario publicado en 2012 por la revista Nature que vaticina una catástrofe planetaria, la desaparición de parte de la humanidad hacia el 2100 como resultado del combinado de la crisis económica, la ecológica y la social. Los dos co-directores, Cyril Dion y Mélanie Laurent, ambos provinientes del mundo audiovisual y con una vena ecologista, inician entonces una road movie global para ir a la búsqueda, por los cinco continentes, de las nuevas ideas y personas innovadoras que están cambiando la manera de hacer las cosas —en la agricultura, la economía, la energía, la política y la educación— y que pueden, por lo tanto, impedir la profecía apocalíptica.

Vale la pena detenerse, además de en el contenido, en el efecto secundario e inesperado que está produciendo su visionado e incluso su mera existencia. Antes de su estreno pasado por agua, ya contaba de hecho con numerosos seguidores, fans anónimos de todas estas novísimas ideas y de los gurús que nutren la cinta. Muchos fueron los que pusieron de su bolsillo para que esta película, el sueño de dos jóvenes franceses, pasara de la categoría de utopía a la de realidad. Y a la postre resultó ser el sueño de muchos, de miles de personas. En concreto, de 10.266, que son quienes la financiaron a través de una campaña en la plataforma de micromecenazgo Kisskissbank. Se recaudaron 444.390 euros, cantidad que hasta la fecha es récord mundial de captación colaborativa para un documental.
Economía circular

Aquellos nueve primeros espectadores aplaudieron al final cuando aparecieron en la pantalla los créditos. Y sucede lo mismo en cada pase. Y del aplauso a la acción consecuente. En el documental se cuenta el caso de una empresa fabricante de sobres, Pochéco, instalada en el norte de Francia. Desde que se estrenó Mañana, sus pedidos se han doblado, lo que ha permitido ya crear tres nuevos empleos. Pochéco fabrica sobres desde hace 20 años y lo hace reduciendo cada vez más su impacto medioambiental, garantizando los puestos de trabajo y a la vez aumentando su rentabilidad. ¿La cuadratura del círculo? No: la economía circular. En vez de buscar la satisfacción del accionista Pochéco prioriza contentar al cliente, al trabajador y al medio ambiente. Su propietario, Emmanuel Druon, acaba de publicar un libro donde expone sus tesis ecolonomistas. Para él ecología y economía pueden y deber ir de la mano.

La historia de Mañana se inicia en un tono más que trágico que no presagia nada bueno. Y, con todo, a medida que avanza la acción el ambiente va haciéndose más respirable. Dion y Laurent se encuentran y dialogan con los protagonistas, unos precursores, otros visionarios, en escenarios tan dispares y distantes como Estados Unidos, la India o Gran Bretaña. Y, al final, deja un regusto agridulce: la amenaza de futuro sigue ahí, en pie, después de las dos horas de película. Pero con un punto optimista, el de los actores del cambio, con su buen rollo, y sus ganas locas de cambiar el mundo, no mañana, sino hoy mismo.

La película se exhibió en la pasada COP21 de París, ha sido galardonada con el César al mejor documental del 2016 y más recientemente ha sido aclamada por un público menos profesional, pero muy deseoso de cambios. Se proyectó hace una semana en la plaza de la República, donde acampan desde hace un tiempo los autodenominados Nuit débout (indignados franceses). Ellos, como tantos otros, quieren cambiar el mundo. Pero, ¿qué hacer? La película, según Dion, responde precisamente a esta pregunta y tiene este objetivo de fondo: movilizar a los ciudadanos para que se conviertan en agentes del cambio. Y parece que lo están consiguiendo.

¿Héroe o mito? Un anarquista llamado Durruti

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4Article de Julian Vadillo, professor de la Universidad Complutense de Madrid, publicat a Público el passat 14 de juliol.

Se cumplen 120 años del nacimiento de José Buenaventura Durruti Dumange en las vísperas del 80 aniversario del golpe de Estado contra la Segunda República. Y aunque en muchos medios es recordado por su participación en la Guerra, lo cierto es que la actividad de Durruti en la misma fue más bien escasa, teniendo en cuenta que murió el 20 de noviembre en el transcurso de la Defensa de Madrid.

¿Donde rádica la importancia de Buenaventura Durruti? Básicamente en ser una de las figuras más emblemáticas del movimiento obrero. Nacido en León el 14 de julio de 1896, Durruti desde muy joven participó en las sociedades obreras del ramo de la metalurgia. En este caso en la UGT. Pero pronto el joven Durruti va conociendo las ideas anarquistas hasta acabar afiliado a la poderosa Confederación Nacional del Trabajo. Esto en un periodo complicado, de pistolerismo por parte de la patronal que quería frenar el avance del movimiento obrero, que se veía también espoleado por el triunfo de la Revolución en Rusia.

Durruti fue de esos militantes que en esos momentos se separó de la CNT para crear grupos de acción que respondían con violencia política a la violencia patronal. Nació entonces Los Solidarios junto con Juan García Oliver, Francisco Ascaso, Ricardo Sanz o Rafael Torres Escartín. Sus acciones no pasaron desapercibidas: el atraco al Banco de Gijón en 1922 o el asesinado del Cardenal Soldevila en Zaragoza en 1923. Para “Los Solidarios”, Soldevila había sido uno de los instigadores del asesinato de una de las figuras más representativas del obrerismo libertario de aquel momento: Salvador Seguí.

3La dictadura de Primo de Rivera provocó el exilio de Durruti y el resto de sus compañeros. No sin antes haber pasados largas temporadas en prisión por su implicación en las movilizaciones obreras de la época. Durante su exilio no cejó su actividad. Junto con Ascaso recorrió diversos países latinoamericanos. Argentina, Chile, Cuba, etc. Realizaron algún atraco o “expropiación” como se denominaba entre algunos anarquistas de la época, siempre para financiar las actividades del movimiento libertario y nunca como enriquecimiento personal. De vuelta a Europa fue detenido en París junto a Ascaso y Gregorio Jover acusados de intento de asesinato contra Alfonso XIII lo que les llevó a participar en una huelga de hambre.

Al proclamarse la República, regresó a España. Historiográficamente se ha vinculado siempre a Durruti con el denominado “faismo” que intentó ejercer un control sobre la CNT. Pero esa visión esta muy lejos de la realidad. Durruti y su nuevo grupo anarquista, “Nosotros”, no eran de la FAI, organización nacida en 1927 y que tenía como finalidad la extensión de las ideas anarquistas entre los trabajadores ibéricos de España y Portugal. Y aunque Durruti si tuvo una visión beligerante contra el gobierno republicano-socialista, la posición “insurreccional” de la CNT no se desarrolló hasta 1932. Los intentos de Alto Llobregat-Cardoner en 1932 o Casas Viejas en 1933 fueron ejemplo de ello. Durruti fue detenido y deportado a Guinea Ecuatorial. Para esas fechas era ya un reconocido militante obrero del anarcosindicalismo.

La victoria de la derecha, la represión ejercida contra el movimiento obrero y la victoria del Frente Popular, hizo recomponer las ideas al movimiento libertario. En marzo de 1936, Durruti dejó claro que gracias a los esfuerzos de los anarquistas se había recuperado la República de abril de 1931 y que había que exigir el cumplimiento de determinados compromisos. Igualmente, en fechas previas al golpe de Estado de julio, ante las propuestas de nuevas “expropiaciones” contra bancos, Durruti se opone por no considerar el momento idóneo para ello. Al movimiento libertario le tocaba otro papel de cara a la revolución en marcha. Poco a poco va apareciendo un pragmatismo en Durruti que es reflejo del propio pragmatismo de la CNT.

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Si algo caracterizó al Durruti de aquel momento, fue precisamente su capacidad de reacción y dirección ante el golpe de Estado de julio de 1936. Gracias a personajes como él la sublevación encabezada por Goded en Barcelona fue derrotada. Una victoria que condujo al proletariado español a desarrollar una profunda revolución social con el control de los medios de producción, de consumo y de dirección política.

4Y sin dudarlo un instante, Durruti formó su unidad de milicias que, junto al militar Pérez Farrás, se desplazó hasta el frente de Aragón con la idea de tomar Zaragoza. Objetivo nunca cumplido. Esa frase suya de “hay que renunciar a todo menos a la victoria” le llevó a desplazarse hasta Madrid cuando las tropas de Franco asediaban la capital de la República. Y allí encontró la muerte por una bala en la Ciudad Universitaria siendo todavía un enigma todo lo relaciona con su muerte.

A partir de ese momento surgió el “mito de Durruti”. Su figura se paseó por periódicos, carteles, pancartas. Su propio entierro fue una enorme manifestación. Sin embargo, y tal como el propio Durruti dejó, ni fue un heroe ni fue un mito (y tampoco un sanguinario como le presentó esos cuarenta años de dictadura). Durruti fue uno más de esos miles y miles de militantes obreros que enriquecieron las filas del poderoso anarcosindicalismo.

Que dependiendo de la época histórica leyó su realidad y adoptó determinadas estrategias, correctas o no. Un anarquista que, por testimonio de su compañera sentimental Emilienne Morin, siempre creyó en la igualdad de género. Una víctima más de una Guerra iniciada por un golpe de Estado perpetrado por un grupo de militares contra la República que condujo al país a la larga noche de la dictadura.