Antimilitarisme

Entrevista de Pablo Iglesias a Ismael Serrano

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A finals de 2014, a La Tuerka, interessant entrevista de Pablo Iglesias a Ismael Serrano, molt recomanable…

Cuéntenles a sus hijos quién es Marcos Ana

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Doncs això, avui dia de Reis pot ser un bon dia per trobar un moment descansant de consums, àpats, televisió i tertúlies, per explicar als infants i no tant infants qui era (és i serà en la memòria de desenes de milers de persones) Marcos Ana… per gaudir dels seus mots d’amor i llibertat, per emocionar-se i per recordar… per viure de nou Marcos Ana…

“Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana. Porque de lo contrario, salvo que hayan tenido la suerte de conocerlo en alguna de sus visitas a colegios e institutos, es probable que no sepan quién es. Pese a algunos homenajes y reconocimientos recientes, este jueves (23 de noviembre 2016) eran muchos los que buscaban en Google quién es ese tal Marcos Ana. Y esa ignorancia da la medida de los agujeros que sigue teniendo la memoria colectiva de este país, sobre todo con los antifascistas, y más con los comunistas.

Y si sus hijos no saben quién es Marcos Ana, quizás tampoco sepan que hace ochenta años hubo mujeres y hombres que lucharon contra el fascismo, algunos casi niños, como él. Y que decenas de miles fueron condenados a muerte, fusilados, pasados a garrote. A punto estuvo Ana, condenado a muerte dos veces. Quizás sus hijos han oído algo de la dictadura, pero no conocen cómo eran las durísimas cárceles de la posguerra, donde Marcos Ana se dejó 23 años. Porlier, Ocaña, Burgos. Repítanles la cifra a sus hijos: 23 años. Toda la juventud, entrar adolescente y salir adulto.

 Si tienen edad para ello, cuéntenles también cómo torturaba el franquismo, las palizas que Ana y tantos antifascistas se llevaron en esas cárceles o en la Puerta del Sol madrileña, donde sigue sin haber una placa que los recuerde.

Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana, denles a leer sus memorias, para que conozcan cómo trabajadoras y trabajadores de todo el mundo fueron solidarios con los presos españoles y contra la dictadura. Todos esos países donde acogieron a Ana en los quince años que pasó llevando por el mundo la lucha por la libertad y los derechos humanos en España.

Aunque quizás sus hijas, sus hijos, les sorprenden: claro que saben quién es Marcos Ana. El revolucionario, el comunista, el poeta. Lo conocieron en Sol, cuando el 15M. Lo han visto en manifestaciones, en concentraciones, en huelgas, en actos solidarios. Puede que hasta hayan ido a su casa, su piso en Retiro que siempre ha estado abierto, donde si vas coincides siempre con varias visitas a la vez, jóvenes sobre todo. La casa abierta de quien estuvo 23 años encerrado y decidió que “si salgo un día a la vida / mi casa no tendrá llaves”.

No solo a sus hijos: cuenten a todo el mundo quién es Marcos Ana, porque vamos a necesitar mucha gente para mantener viva toda la memoria que llevaba encima. La suya, la de sus padres, Marcos y Ana. La de sus camaradas caídos. La de tantas mujeres y hombres que conoció en la guerra, en la ratonera trágica del puerto de Alicante, en el terrible Campo de los Almendros, en las cárceles donde había sacas diarias y frío, hambre, enfermedad y palizas; en el exilio del que muchos ya no tuvieron tiempo para volver.

De todos es memoria Marcos Ana, de todos lleva décadas hablando en plural, siendo “nosotros”, leal y generoso. Hoy ha muerto, ya no podrá seguir recuperando los años que le quitó la cárcel. Y vamos a necesitar mucha gente buena para mantener viva su resistencia, que es la de miles de mujeres y hombres desde hace un siglo…”

Article d’Isaac Rosa a eldiario.es

 

“Para la libertad” de Miguel Hernández

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Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

MIGUEL HERNÁNDEZ

“Revolución es”

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“Revolución es sentido del momento histórico;
es cambiar todo lo que debe ser cambiado;
es igualdad y libertad plenas;
es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos;
es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos;
es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;
es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;
es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo;
es no mentir jamás ni violar principios éticos;
es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”

Fidel Castro

Del banc a les trinxeres

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Article de la Directa publicat el passat mes de juliol. Interessant…

El març de 2005, el BBVA concedia un préstec de 25 milions d’euros a Raytheon, productora de munició de dispersió. Aquest és un dels molts exemples que il·lustren les diverses maneres com la banca convencional finança la fabricació d’armes.

“En referència a la seva consulta, l’informem que Catalunya Caixa, en els informes anuals publicats, facilita la informació detallada de les inversions realitzades”. Aquesta és la resposta que ofereix el Departament de Comunicació de Catalunya Caixa, per correu electrònic quan se li pregunta pels projectes que financen. Però, segons el coordinador i investigador del Centre J M Delàs d’Estudis per la Pau Jordi Calvo, cal arribar a pagar entre 2.000 i 3.000 euros per obtenir tan sols una part de les dades sobre els projectes que financen els grans bancs. La imatge que transmeten les entitats a través de la publicitat fa referència tan sols als projectes amb impacte positiu, malgrat que aquests representin una petita part del total de les inversions. La realitat és que la majoria de clientes no tenen coneixement dels sectors en què s’inverteix el seu capital. “Sense que tu ho sàpigues, s’estan invertint els teus diners en empreses d’armes”, afirma Calvo. De manera indirecta, quan es diposita el capital en un banc convencional, només un 7% o un 8% està disponible; la resta ha estat invertit. Una part d’aquesta quantitat és probable que s’hagi destinat al sector armamentístic.

Catalunya Caixa (marca avui adquirida pel BBVA) ocupava el setè lloc en el rànquing dels bancs que, d’una manera o una altra, financen la indústria de les armes l’any 2014, segons un informe que va publicar el Centre Delàs. Aquell any, la inversió d’aquesta entitat en aquest sector fou de 31.960.000 euros, segons la campanya Banca Armada. Avui, el setè lloc del panell l’ocupa el Banc Sabadell, segons l’estudi més recent de l’entitat, publicat el 29 de juny passat, que recull l’activitat bancària i financera en relació amb la indústria armamentística durant el període 2011-2016.

Quan una particular vol obtenir aquest tipus d’informació, es troba amb tota mena d’impediments. Mentre a través del contacte per correu electrònic conviden a fer una consulta a qualsevol oficina, en aquestes seus, les treballadores es limiten a redirigir la qüestió de nou al departament de comunicació. “Tenim la informació, però no podem oferir-la des de l’oficina”, afirma un treballador de la sucursal de Catalunya Caixa de la Universitat Autònoma de Barcelona.

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Lectures d’estiu (i 6): Ments militaritzades, Com ens eduquen per assumir la guerra i la violència

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2684_Mentes_militarizadasMents militaritzades: Com ens eduquen per assumir la guerra i la violència

Mentes militarizadas muestra con una introducción y nueve capítulos cómo desde diferentes ámbitos se promueve de manera más o menos explícita, pero en todo caso consciente, la militarización de las sociedades y de sus individuos. Sin la militarización de las mentes y sin la naturalización de lo militar, la guerra y las armas serían tan impopulares que antes o después dejarían de existir. Quienes se benefician de la existencia de las estructuras militares y de las propias guerras saben que deben dedicar recursos a mantener un elevado nivel de militarización en las mentes de sus conciudadanos, porque mientras sea así podrán seguir manteniendo su situación de privilegio. Romper con la militarización y optar por vías alternativas desmilitarizadoras requiere en primer lugar la identificación del problema. Con Mentes militarizadas esperamos despertar el interés por esta cuestión y ofrecer algunas alternativas que nos ayuden a desaprender la guerra y a desmilitarizar nuestros valores y nuestra educación.

La presente publicación es una propuesta del Centro Delàs de Estudios por la Paz y de la campaña Desmilitaricemos la educación. La autoría del libro corresponde a un trabajo conjunto de nueve investigadores y activistas por la paz implicados de un modo u otro en ambos grupos.

Autores: Jordi Calvo Rufanges (coord.), Blanca Camps-Febrer, Gemma Amorós Bové, Maria de Lluc Bagur, Marina Perejuan, Ainhoa Ruiz, Olívia Viader, Eduardo Salvador, Pere Brunet
Editorial: Icaria (2016)
Lengua: Castellano

Entrevista a Xavier Domènech

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Entrevista de Guillem Martínez pel Diari Público.

Xavier Domènech (Sabadell, 1974) es profesor de Historia en la UAB. Sus investigaciones han girado en torno a la relación entre movimientos sociales y cambio político, la identidad obrera y la memoria de los fenómenos del siglo XX. Su último libro –importante entre el entorno del post15M– es Hegemonías. Crisis, movimientos de resistencia y procesos políticos -2010-2013- (Akal, Madrid, 2014). Es el cabeza de lista de En Comú Podem (ECP) y, durante unas horas, iba a ser el primer presidente de la Mesa del Congreso rupturista y partidario de establecer procesos constituyentes en todo el Estado. Hablamos con este republicano de la posibilidad de esa presidencia, de lo que pueden suponer, en el futuro inmediato, el pacto CDC-PP que surgió para evitarla, de esta legislatura, de la relación entre ECP y Podemos y, una vez terminamos, de la República: “Creo que Podemos no tardará mucho en defender el marco republicano”.

En algún momento previo a la primera sesión de la legislatura, dejó de ser Presidente de la Mesa del Congreso. ¿Qué pasó?

Entre el domingo y el lunes previo estuve a punto de serlo y de no serlo. Fui una especie de gato de Schrödinger, ese principio de la indeterminación, je, je. ¿Qué pasó? Pues que intentamos una cosa difícil, y finalmente no la conseguimos. No era sólo construir una mayoría, la única posible ante el pacto entre PP y C’s para controlar la Mesa, sino la visualización, con ello, de que el sistema político español había estado de espaldas a una realidad durante muchos años, que tenía una avería profunda, y que sería bueno abrir procesos constituyentes. El debate que estamos viviendo ahora, según el cual se debe de encontrar una mayoría de Gobierno, conformada por PP, con el apoyo activo o pasivo del PSOE, pone la gobernabilidad por encima de todo. Incluso, por encima de la voluntad de los votantes. Y eso significa que este sistema político está forzando las cosas para sobrevivir, sin afrontar los problemas de fondo del Estado español. El resultado de lo de la Mesa fue sorprendente. No sólo no generamos ese consenso alternativo, sino que nos encontramos con la escenificación de que hay cosas que nunca cambian: CDC utilizó ese escenario para negociar cosas propias, dándole la mayoría en la Mesa a C’s y PP, rompiendo toda la lógica política que ha legitimado el procesismo en Catalunya. CDC ha apoyado a la derecha española y españolista. En este sentido la propuesta que hicimos para la Mesa tenía una clave también claramente catalana. La candidatura que había ganado por dos veces las elecciones en Catalunya en los últimos meses proponía una configuración para la Mesa que se abriera a la realidad catalana, a partir de una nueva expresión de la plurinacionalidad y del respeto a las diversas soberanías en juego en el debate actual, y ante ello los partidos nacionalistas decidieron priorizar su relato, en el caso de ERC, o sus intereses, en el caso de CDC, por encima de la representación de esa realidad.

Hubo una llamada de Iglesias a Puigdemont y, por lo visto, un acuerdo. CDC iba a votarles a ustedes. ¿Qué sucedió? ¿Puentearon a Puigdemont? ¿Puigdemont no cumplió su palabra?

Hubo varias conversaciones con Puigdemont, durante todo el fin de semana. No sólo habló Pablo (Iglesias). Yo también. Y otras personas. La sensación es que había una CDC que parecía muy predispuesta al voto, y otra que estaba utilizando esto para negociar con el PP. Pero lo que pasó en realidad sólo lo saben los convergentes.

¿Se atreve a suponer que puentearon, por tanto, a Puigdemont?

Es una hipótesis plausible, según los hechos que conozco, pero no la puedo certificar. Más allá de todo esto, la actitud de CDC en el Congreso es la que es. En ocasiones le digo a los de la CUP que verían las cosas más claras si se presentaran a elecciones estatales, porque la visión que tienes en el Congreso de lo que significa la derecha catalana es bastante diferente del relato imperante en Catalunya. Cuando los ves en acción en el Congreso, se te hace difícil ese relato. Será curioso ver ahora qué es y en qué consiste este nuevo pacto CDC-PP, que desconocemos. Lo que se dice en Madrid es que hay varias leyes implicadas, no sólo la garantía de la existencia del Grupo Parlamentario CDC. El PP buscaría la abstención del PSOE en la investidura. Pero después, para buscar estabilidad, intentará un pacto con C’s, PNV y CDC. Sabe que es difícil que CDC se abstenga o le vote en la investidura, pero que no lo es tanto que se entiendan en política económica, laboral, en todas esas políticas que nos han llevado a una desigualdad enorme.

 Entrevista al líder de En Comú Podem, Xavier Domènech

A eso iba, ¿qué poética tiene este pacto de la Mesa? ¿Tiene significantes futuros? ¿Significa pactos puntuales, o significa que ya se está trabajando en una reforma constitucional?

No lo creo. Lo que pasa ya pasó tras el 20D. Hay un subfondo en el PP y, de forma más abierta en el PSOE, para encarar algún tipo de reforma constitucional. Los límites de esa reforma eran muy, muy, tímidos. Es evidente que el sistema político español tiene una crisis de legitimidad enorme. Mira, podemos encontrar una persona que votó PSOE, y que su voto, al final, sirva para investir al PP. Nos podemos encontrar una persona que votó en clave independestista, y que su voto sirva para investir cargos de C’s y PP. Nos podemos encontrar con realidades que tienen ya un punto de estafa electoral. Y eso tiene que ver con no asumir la amplitud de las crisis que estamos viviendo, y en la necesidad de encarar una reforma constitucional muy profunda, o procesos constituyentes. O, planteado de otra manera: si ahora hubieran terceras elecciones, ¿sobre qué serían? ¿Sobre, otra vez, cómo se forma un gobierno? ¿O de aceptación de que hay un problema más amplio? Si no vamos a terceras elecciones, probablemente iríamos a una legislatura de no más de dos años. ¿Alguien cree que en ese tiempo la mayoría parlamentaria que habrá formado el PP habrá solucionado algo? El caso en el que se puede visualizar mejor esta crisis es el PSOE. El Régimen del 78 le está diciendo al PSOE: “Te has de sacrificar para salvarme”, y el PSOE le responde: “Te quiero salvar, pero ¿podría no morir en el intento?”. Después de estas últimas elecciones, el Régimen le está diciendo: “Ahora ya no. Debes morir”. ¿El PSOE podría optar por otras opciones? Sí, pero con su configuración interna, con el tipo de políticas que representa, no tiene otras opciones.

Un dirigente socialista, en off the record, me comentó que cuando hubiera una demanda social consolidada de cambio de Régimen -República, referéndums de autodeterminación-, el PSOE tendría que estar ahí. ¿Cree que eso es posible?

Eso es lo que fue el 15M. Y nada… A ver, estamos hablando de cómo ha quedado la representación del sistema político dentro de la cámara, pero yo creo que hay muchos más elementos que están fuera. Y ya veremos si se activan o no. Hemos vivido una fase de muchas elecciones, y vete a saber qué pasa en términos sociales, de calle, en los próximos años. Creo que aún deben de pasar muchas cosas. Tal y como están las cosas ahora, la alternativa de un Gobierno del PP, pasaría por estas consideraciones: 1) Las nuevas fueras políticas, a pesar de la enorme presión recibida, y a pesar de no haber conseguido sus objetivos en el 26J, han consolidado un espacio. 2) El PSOE, a pesar de sus resultados, que en cada elección son peores, no es el PASOK, al menos por ahora. De esta doble constatación, tendría que emerger la reflexión de que sólo el diálogo entre estos dos espacios, a corto y medio plazo, puede configurar una alternativa de gobierno al PP. Y eso significa un diálogo sobre nuestras diferencias, que son muchas. La pregunta es: ¿es esto posible?

Culturalmente, se diría que es difícil…

Se ha hablado con el PSOE en estos términos y tal y como lo estoy haciendo ahora, y en esos momentos ves que tienen una crisis interna muy potente, que hace muy difícil que encare este diálogo. Y lo que hace imposible ese diálogo es esa crisis que tienen entre salvar una configuración política, una serie de intereses, o caminar hacia otra realidad. Pero insisto: estoy metido en un mundo muy institucional, y sigo pensando que la superación de la situación no tienen sólo que ver con lo que pase en este campo institucional. Ahí ha llegado una nueva realidad con una fuerza impensable hace unos años que debe aprender a ser útil en términos sociales y que debe ser palanca para la configuración de una alternativa que se está configurando en múltiples espacios en los últimos años.

¿Hay un lenguaje común, unos referentes, con el PSOE, o es imposible una comunicación satisfactoria?

Llevo ya un tiempo en lo institucional, y me estoy acostumbrando pero, sobre todo en los primeros meses de la anterior legislatura, mi sensación, que ahora ha cambiado y es más crítica, es que habíamos entrado en un sitio en el que había gente que vivía en una burbuja, que podía utilizar lenguaje de izquierdas o de derechas, pero que hablaban como si no hubieran vivido la gran crisis y el gran cambio social, económico y cultural que el resto de mortales habíamos vivido de una forma acelerada y brutal. Y esto generaba una especie de falta de gramática y de lenguaje común.

¿Se ha solventado eso de alguna manera?

Ahora todo está muy interiorizado. El PP está preocupado por conseguir el Gobierno. El PSOE tiene una crisis interna muy evidente. No sé como saldrán de ella. Necesitarán bastante tiempo. Y a nosotros lo que nos toca es construir una oposición y una alternativa, que salga de este espacio institucional y conecte con el sitio de donde venimos. El sufrimiento social, la crisis económica, cultural.

¿Se puede extraer alguna moraleja de lo ocurrido con la votación de la Mesa?

Hay varias. Lo de CDC ha sido de traca, una demostración de sus pulsiones profundas. El PSOE está muy ensimismado, y eso le da poco margen de actuación. En la campaña defendían que eran el partido central, y lo de la Mesa ha ilustrado que el PSOE, por ejemplo, no ha telefoneado ni a ERC. Estaba a ver qué pasa. Lo que demuestra cierto noqueo político. Una parte del independentismo, cuya postura era ir a la cámara de espectador, es bastante insostenible. La pasividad le hace copartícipe. Su necesidad de mostrar constantemente que no hay cambio posible en España le lleva en estos momentos a la paradoja de que cuando hay una oportunidad de que esto no sea así gracias a sus votos, prefieren mantenerse en el relato que transformar la realidad. Puede parecer con ello que ganan, pero pierden y mucho en los términos de su propio proyecto político. Para nosotros, la moraleja es que es evidente que debemos continuar reforzando nuestros espacios, y construir alternativas. Con la mano extendida por si hay posibilidades de construir consensos más amplios, que produzcan cambios reales, pero sabiendo que la pulsión principal debe de ser nuestra conexión, constante y renovada, con la realidad social, política y cultural que está fuera de las instituciones.

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 ¿Cómo ve la legislatura? ¿Se ha catalanizado España, en el sentido de que ahora viene una remesa de legislaturas cortas e improvisadas?

En el sentido de que hay una crisis del sistema político, sí. Si hubiera una inteligencia política de fondo, se formaría una mayoría para intentar una reforma constitucional potente, en la medida que están creciendo las opciones del cambio, que provienen de fuera de las instituciones. En la medida en que esas opciones ya lideran las grandes capitales del Estado, si este sistema político quisiera sobrevivir, la opción inteligente sería coger la bandera de la reforma profunda, antes de que venga la bandera de la ruptura. Lo que pasa es que, de momento, están probando simplemente a sobrevivir, más que a ser atrevidos. En el caso de Catalunya hay en juego por parte de los partidos que gobiernan un horizonte de transformación profunda, pero su correlato de momento es que se sigue en las mismas políticas que habían marcado el inicio del mandato convergente en 2011. Hay otras diferencias con Catalunya. En España sí, ha ganado el PP, con una erosión enorme, pero el cambio político, social y económico que viene de las afueras del sistema político anterior tiene un grupo mayor y consolidado en el Congreso, más que en Catalunya. En Catalunya, la transformación, no concretada, está siendo liderada por una derecha transformada, pero derecha al fin y al cabo. Por más que se transformen, siempre hay un President de CDC en la Generalitat, que ya no está ahí por su potencia electoral (en las últimas elecciones han quedado como cuarta opción en número de votos), como sucedía antes. El Procés, en su concreción en procesismo, está dominado políticamente por el partido de la derecha de toda la vida, y se nota.

No estaba prevista esta pregunta pero, ya puestos, ¿cree que el Procés, desde que lo cogió el Govern, existe?

Tengo mis dudas. Es algo que intenta superar etapas con una fuerza dramática brutal, pero esas etapas se llaman elección a la presidencia, Presupuestos, cuestión de confianza. Cada etapa se vive como una tragedia nacional, con épica, pero ninguna de esas etapas parecen apuntar a una ruptura. Son acrónimos y hojas de ruta que no se concretan en nada y que se sostienen políticamente por la reacción del Estado central ante cada una de ellas. Cuando Companys salió al balcón, en abril del 31, o en octubre del 34, no sabía lo que era una RUI, una DUI… Y ese desconocimiento no le privó de la capacidad de actuar. Se crean acrónimos y hojas de ruta que no entiende ni quién las hace, hay grandes debates nacionales sobre todo ello, que se concretan en declaraciones, que después un Tribunal Constitucional suspende, y el Govern presenta recursos a ese TC al que, en las declaraciones, se aseguraba que nunca más se le haría caso. Es evidente que uno de los grandes problemas que tiene Catalunya es este Estado, que se ha comportado con ella de manera demofóbica. Pero también es verdad que llevamos desde 2012 –con una cosa que me parece muy potente: la voluntad de una parte de la población de controlar sus vidas, de recuperar sus soberanías; algo que me parece no sólo respetable, sino un impuso enorme–, con resultados extremadamente pobres y difícilmente comprensibles. En septiembre lo volveremos a vivir, con lo de la cuestión de confianza.

Volvamos al tema Mesa. Podemos y Confluencias parecen el PCI en el 48. ¿Hay un aislamiento por parte de las otras fuerzas?

En el tema del grupo propio de En Comú Podem se nota mucho. Nos lo han dicho muy claro. No es un tema jurídico, lo es político. En cambio con quién representa que son sus grandes adversarios, CDC, mantenerlo es un tradición, dicen. Perciben quién es de los suyos y quién no. También es evidente que esta actitud política de aislamiento tiene un peligro para ellos. Primero, les trae muchos problemas para configurar mayorías de Gobierno. Y, segundo, si dura mucho tiempo, tiene el peligro de que los aisladores acaben aislados.

Los marcos que se utilizan en el Congreso hacen muy libres a PP, CDC, o C’s. Son los únicos que pueden pactar con quien quieran, sin repercusiones. En cambio, el PSOE puede hacerlo menos, y Podemos y sus confluencias, pues poco o nada.

Esto es cierto. Pero en la medida en que las nuevas fuerzas están creciendo, indica que esas formas de aislamiento político no están funcionando. A la vez, su forma de actuar, que les hace libres, les está provocando una erosión electoral. No todo sale tan gratis. CDC, ahora mismo, tiene serios problemas para explicar lo que ha hecho. Pero bueno, nosotros sabíamos todo esto. Nuestra fuerza era, precisamente, haberlo sufrido antes. Se nos quiso imponer un marco según el cual no teníamos alternativa salvo ir a un Gobierno con PSOE y C’s. Dijimos que había más alternativas que dar el voto de 5 millones de personas al IBEX35. Y recuerdo que había periodistas en el Congreso que no se lo creían, como no se lo creían dirigentes del PSOE, pensaban que la presión mediática y política funcionaría para “obligarnos” a dar los votos al pacto entre C’s y el PSOE. Recuerdo, en ese sentido, una conversación en la que una periodista, cuando se dio cuenta de que lo que decíamos era, en efecto, serio, exclamó: “Entonces, era verdad”. Le pregunté si creía que con 40 editoriales y presión de todo tipo íbamos a cambiar de opinión. Y me dijo que sí, que lo creía. Nosotros ya vivimos todas esas presiones y editoriales cuando estábamos en la calle. Y es bueno que estemos vacunados contra todo eso.

No obstante, disfrutaban de un marco estupendo, valorado por más del 85% de la población, que era el 15M. ¿Se está perdiendo o diluyendo en política ese marco?

El 15M expresa varias cosas. Expresa el cambio de la percepción política y cultural. Tiene un apoyo brutal de la sociedad, que dice que quiere una democracia real, que no somos mercancías en manos de políticos y banqueros, y que dice, también, no nos representan. Pero también es cierto que en ese mismo contexto se produjo en 2011 la victoria del PP. Era necesario transmutar todo esto, además de en certezas, amplísimamente compartidas gracias a la acción del 15M, en alternativas. Creo que los ayuntamientos del cambio tienen un papel central, pero es necesario caminar más. El problema no es sólo la crisis de legitimidad, sino cómo construyes alternativas concretas y globales, como hacer visible que es posible. Y todo ello, no sólo desde el campo institucional.

No sé si estará de acuerdo, pero la última campaña electoral de Podemos y sus confluencias, en comparación con la del 20D, fue menos beligerante.

La campaña el 20D es una campaña con varias características. La primera es que es la campaña de la indignación, una campaña muy de las periferias. La campaña del 26J venía de donde venía. De todo el debate de legislatura. Era una campaña de alternativa de gobierno. Es un salto, en 6 meses, muy potente. De querer impactar en el sistema político, para que le llegue una nueva realidad, pasamos a una campaña de alternativa de gobierno, porque el debate había sido ese. Habíamos llegado a las elecciones, precisamente, porque no había habido capacidad de alternativa de gobierno. Una campaña de alternativa de poder tiene colores y matices que no estaban en la anterior. ¿Se podría haber hecho de otra manera? Yo lo veo complicado.

En ese sentido, ¿puede estar de acuerdo en que esa campaña, menos 15M, más marco político, no fue muy sexy?

Era una campaña de alternativa de poder, queríamos construir una alternativa al PP. Pera el resto de actores lo que juzgaron no fue al PP, sino a nosotros. La alternativa de poder, que no existía, fue la más puesta en cuestión por el resto de actores. En Catalunya fue evidente. A diferencia del 20D, campaña en la que no se nos hizo mucho caso, en esta campaña nos convertimos en el principal adversario. ERC lo declaró públicamente. Y eso pasó en todas partes. Fue una campaña, si quieres, más defensiva por parte nuestra, y en la que nos concentramos en hablar de esa alternativa de gobierno. Los otros, en vez de hablar de su alternativa, hablaron de nosotros. Pero sí, fue menos sexy. Creo que debemos de volver a dos cosas. La construcción de una alternativa, no de gobierno, sino de construcción de una sociedad más justa, equitativa, sostenible, para representar los intereses de las clases populares y medias en el Congreso. O mira, no sé si para representar, para que tengan voz. Y para hacer cada vez más factible, no una alternativa de gobierno, sino una alternativa de proyecto social, cultural y económico.

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¿Cómo van las relaciones En Comú Podem-Podemos? ¿Son ya grupos estables y definitivos, o el proceso admite cambios?

Son relaciones muy buenas. El espacio que construimos con ECP en Catalunya es una herramienta clave para metabolizar las diversas realidades sociales, y retornar a esas realidades propuestas políticas. Las futuras formaciones post15M deben de coger del 15M el retorno a lo esencial. El queremos democracia. En el Congreso se nos acusa de adanistas, el PSOE está muy obsesionado con eso. Esa idea de que “vosotros os pensabais que, antes de existir vosotros, no existía nada”. Lo que significa que ellos creen que existimos en la medida en que estamos en el Congreso. Lo cierto es que, cuando aparece el 15M, esa superación entre izquierda y derecha, hay un punto que parece de renuncia del pasado reciente. Y es verdad, porque es una impugnación de ese pasado. El 15M es el retorno a los orígenes más primigenios de la democracia. La democracia entendido no sólo como institucional, sino democracia como justicia social. La frase “no somos ni de derechas ni de izquierda, somos los de abajo que van contra los de arriba”, retoma la idea originaria del conflicto social, una de las grandes pulsiones que había dado origen a la izquierda. Con esto quiero decir que estos nuevos espacios políticos deben de apostar claramente por la democracia entendida como democracia política, económica, social y cultural, deben de tener otro eje: la justicia social. Y otro: su reivindicación de las soberanías. Económicas, nacionales, sociales, culturales. En el caso de Podemos, creo que también tendrá una mutación. Se constituyó como un arma electoral, para romper el bipartidismo, para abrir este sistema político cerrado. Los dirigentes de Podemos, con visiones diversas, coinciden en que es necesaria la construcción del espacio político como una realidad menos ligada a la pulsión electoral. Es difícil construir un espacio político efectivo sin construir sociedad civil, eso que algunos dirigentes han llamado “pueblo”. En ese sentido, creo que Podemos no tardará mucho en integrar el republicanismo, como espacio cultural y político, no como espacio identitario, como uno de los ejes de la construcción de un nuevo horizonte de esperanza.

ECP, o su evolución en el tiempo, ¿puede aportar líderes, en un momento importantes, a España?

Ada [Colau] está liderando un proyecto importante en Barcelona. Y no creo que sea de corto plazo. Además, desde una ciudad como Barcelona, se pueden explorar cambios potentes y de futuro. Lo que representa ECP, es una alianza de fondo. Nos implicamos de una forma profunda en la idea de que la construcción del cambio en Catalunya se debe de hacer a partir de muchos cambios con nuestros hermanos y hermanas de la Península, que la libertad de cada pueblo es posible en el combate por la libertad de todos y que nos hacemos más fuertes cuando luchamos juntos que cuando lo hacemos por separado. Por eso es tan importante, dentro de la triada republicana, la Fraternidad. No somos sólo una configuración con aspiraciones sólo catalanas. Queremos participar del cambio y de su construcción con nuestros compañeros y compañeras. De la misma manera que nos reivindicamos como candidatura plenamente catalana, que quiere construir las soberanías de Catalunya, creemos que eso sólo se puede conseguir a partir de un amplio concurso de alianzas fraternas y de participación en los procesos de cambio del resto del Estado. La propuesta de ECP se integra en este sentido en el marco del catalanismo popular de siempre. Con el 26J nada terminó, sólo estamos ante nuevas batallas en mejores condiciones, el ciclo político electoral tendrá nuevos momentos importantes en Euskadi y Galicia en breve, donde se dirime también la suerte de todos, y más allá de él debe dar paso a nuevos ciclos que nos permitan construir mejor el futuro desde un nuevo presente.

Lectures d’estiu (2): Ocupar Wall Street de Noam Chomsky

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Extracte de la web Libros prohibidos sobre l’interessant  llibre “Occupy Wall Steet” de Noam Chomsky:

Tan solo cuatro meses después del comienzo de las acampadas en Madrid, en toda España, en Europa y en muchas otras partes del mundo, comenzó el movimiento Occupy Wall Street. Es decir, se empezó a extender por Estados Unidos (el epicentro del terremoto financiero de 2008-20¿?…) el virus de la indignación: el 99% empezó a decirle a gritos al 1% que ya estaba bien. Y una de las personalidades públicas estadounidenses que no quiso perderse estos acontecimientos fue Noam Chomsky, quien, con más de 80 años, no es sólo el lingüista más famoso del mundo (y hacerse famoso siendo lingüista ya tiene mucho mérito) sino el pensador y activista político de izquierdas más respetado en su país. Así que allí se plantó, en la acampada de Boston del movimiento Occupy, para dedicarles unas palabras de aliento y apoyo a los allí reunidos y allí indignados (como ya había hecho en Madrid el también carismático, aunque no tan famoso, Agustín García Calvo).

Ése es el origen de este libro, que recoge varias conferencias y entrevistas de Noam Chomsky, procedentes de los primeros meses del movimiento Occupy y centradas en su opinión sobre la relevancia política e histórica del movimiento y sobre los siguientes pasos que éste debería dar. En primer lugar aparece el discurso original que dio enOccupy Boston, junto con las preguntas que le hicieron algunos de los manifestantes y sus respuestas. Después dos entrevistas, una hecha por un estudiante universitario y otra realizada a partir de preguntas que los simpatizantes de Occupy habían planteado previamente por internet. Por último, aparecen las transcripciones de una mesa redonda en la que participó Chomsky centrada en la pregunta “¿cómo ‘ocupar’ la política exterior estadounidense?”, junto a un breve texto final en homenaje a Howard Zinn, a quien Chomsky considera “el gran activista e historiador norteamericano” y que no llegó a ver el movimiento Occupy, aunque fue una de sus grandes influencias.

La naturaleza compiladora de este libro hace que sea, necesariamente, algo repetitivo, pues Chomsky vuelve una y otra vez sobre los mismos argumentos en sus charlas o en sus respuestas a las preguntas (que en algunos casos también son muy similares entre diferentes entrevistas). Las referencias continuas al 99% y al 1% (“precariado” y “plutocracia”, en términos chomskyanos) son inevitables, por ejemplo. También hay una especie de mantra que Chomsky repite muy arcertadamente en casi todas su intervenciones: para llegar a conseguir todo lo que se está planteando “hace falta una base popular masiva”, es decir, “ocupar la corriente principal de opinión”; no basta con ser unos pocos cientos de miles. Y es que uno de los aspectos más interesantes del libro es la voluntad de Chomsky de dar un baño de realidad a los demasiado ilusos, a los que esperaran unos efectos inmediatos del movimiento Occupy. Insiste varias veces el autor en que el éxito de todos los movimientos sociales populares surgidos a raíz de la crisis económica pasa por su continuidad en el tiempo y por su capacidad de crear redes de comunidades cooperativas que sean capaces de subvertir, a largo plazo y desde abajo, las estructuras tradicionales de poder del capitalismo. También resulta muy interesante la visión histórica que Chomsky aporta en varios momentos del libro, poniendo la crisis actual en contexto, enlazándola con la Gran Depresión o con la Guerra Fría y haciendo hincapié en que no se trata de un evento histórico aislado, sino de la  consecuencia de muchas décadas de infames políticas financieras, económicas y sociales.

2Así como uno de los pilares sobre los que se levantó el 15M fue aquél libro de Hessel, este libro de Chomsky parece haber querido actuar en Estados Unidos no como revulsivo previo sino como acicate posterior. Independientemente de que consiguieran realizar ese objetivo o no, estas pocas páginas son, cinco años después de aquella primavera, un buen recordatorio de lo que todavía nos queda por avanzar. Además, también son una buena invitación a reflexionar acerca del papel de los libros (ésos cuya extinción tanto se presagia) como “armas cargadas”…

“Jack London, el olvidado” de Gregorio Morán

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Este 2016 debería ser declarado el año de Jack London. Había nacido en 1876 en San Francisco y se suicidó en 1916. Nació en enero y cerró la tienda en noviembre. Vivió 40 años y escribió 50 libros y dejó una obra fotográfica monumental de 12.000 clichés. Fue el autor más famoso y mejor pagado de su época. Un desastre humano, nacido para matarse y sin embargo lo tenía todo: una pluma fácil y brillante, un físico de atleta, estatura mediana y un cuerpo hecho para la pelea.

Me acerqué a la literatura gracias a Jack London. Las descripciones farragosas de Emilio Salgari me aburrían, a Julio Verne no lo soportaba. La primera novela negra, según se diría ahora, cayó en mis manos con un comienzo que me dejó tan anonadado que aún lo recuerdo. “Se puso el sobretodo y se dirigió al macadam”. Eran traducciones argentinas o chilenas. Pero si uno no alcanza a entender ni la primera frase, lo mejor que puede hacer es esperar a hacerse mayor y ampliar el lenguaje. No tenía ni idea de qué era “un sobretodo” y menos aún “el macadam”. Me limité entonces a las novelas de vaqueros escritas en general por presos políticos del franquismo, recién salidos de la trena que adoptaban un seudónimo gringo, tenían un gran mapa del oeste de Estados Unidos clavado en la pared y a los que explotaba Bruguera.

2A mí me llevó a la literatura Jack London. Empecé con un texto de 1909, Por un bife. El boxeador tronado que debe escoger entre comer el bistec –traducción del argentino bife– antes del combate para coger fuerzas o ahorrar para el transporte y cansarse. No la volví a ver nunca, como las antiguas pasiones.

Jack London fue además de un escritor brillante e irregular, un tipo humano inasumible para nuestra época. Quizá eso explique el silencio. Se acaba de reeditar La llamada de lo salvaje (Nórdica) un texto soberbio de sensibilidad y ritmo, por más que la edición contenga detalles tan incomprensibles como designar a London “como una mezcla de socialista y fascista ingenuo”, lo que demuestra que los tiempos han cambiado y hasta los buenos editores pueden escribir barbaridades. Jack London no tuvo la más mínima veleidad fascista: fue hasta el último año de su vida un militante socialista y un escritor radical, incluso por encima de sus modos de vida absolutamente atrabiliarios. Pero que el currículo del ilustrador, que ni ha entendido el libro ni creo que le inspire nada Jack London, ocupe el mismo espacio del autor, es un signo que te llena de congoja. Un texto en blanco nieve y rojo sangre de perro-lobo se convierte en dibujos negro funeraria. Olvídense de las tonterías editoriales y descubran a un autor en lo mejor de su edad.

La primera década del siglo XX tiene en Jack London a un referente literario y ­humano. Un hombre tan ponderado como Anatole France le llamará “socialista re­volucionario” en el prólogo de uno de los libros que conmocionaran el mundo ra­dical de comienzos del siglo XX, El talón de hierro. Probablemente haya pocos textos tan leídos por la clase obrera que entonces aspiraba a conquistar los cielos. 400.000 ejemplares de salida. Estamos en el mundo gringo, donde los escritores ­ganan cantidades astronómicas gracias a los semanarios que reparten sus libros en capítulos.

3Jack London quiere convertirse en granjero. No le bastan los espacios infinitos del río Yukón, de Alaska, de las nieves vírgenes donde sobreviven lobos y perros, y seres humanos muy poco diferentes. Llegará a decir que prefiere los perros a las damas, lo que no obsta para que llevara una vida amorosa ajetreada. Construye barcos de vela para recorrer los lugares más insólitos hasta que descubre Hawái y sus islas. Serán los momentos más creativos y locos de su vida.

Teñido por el alcohol, sin límites ni paliativos. Quiere granjas en EE.UU. y un barco para surcar el paraíso hawaiano, no hay escritor que aguante todo eso sin ­acabar en ruina. Es un mundo para ­banqueros, no para escritores. Las aven­turas empresariales de London, incluidas las comunas, las fábricas, las grandes extensiones de territorio para sus centenares de cabezas de animales, las plantaciones más exóticas y singulares, todo se va al traste. Pero sigue siendo el gran Jack London y mientras le quede un resquicio de capacidad literaria, entre las nueve de la mañana a las doce del mediodía, seguirá con su propia e inigualable empresa de construir relatos.

Su prestigio recorre el mundo y su de­terioro, entre farras y alegrías que duran semanas, entre amigos, mujeres, nego­ciaciones financieras para las que no está dotado, le va acercando a la quiebra. ­Resulta significativo el interés de grandes escritores norteamericanos por conseguir fondos por los procedimientos más insólitos. La vida entera de Mark Twain está preñada de charlas idiotas, representa­ciones dignas de un payaso prestidigitador, y demás métodos para sacar fondos, lo que llama la atención tratándose de autores que vendían miles y miles de ejemplares, y que quizá explicaría la obsesión de Faulkner por hacerse granjero, muchos años después, como si esa fuera la única garantía frente a la fragilidad del mundo de las ­letras.

No conozco otra biografía de Jack London que la de Richard O’Connor, aparecida en traducción castellana en México, hacia 1967, un documento de 500 páginas que ilumina de manera más que brillante y muy minuciosa la trayectoria de este gran escritor que fue Jack London, que vivió 40 años y publicó 50 libros. Algunos de ellos obras maestras –mis favoritos son La llamada de lo salvaje (recién editada por Nórdica), Martin Eden, aquel libro que recordaba Che Guevara en sus momentos de mayor aprensión. Y la tortuosa belleza de Colmillo blanco, del que no dispongo ejemplar porque lo presté y lo perdí, no sé si se habrá reeditado en castellano: Por un bistec, o Por un filete, que sería lo suyo.

Cuenta Nadia Kruskaia, la mujer de Lenin, que cuando el líder de la revolución de octubre estaba en las últimas y apenas si hablaba, le indicó que le leyera algo de Jack London. Ella, buena lectora, como lo eran los maestros antiguos, escogió Amor a la vida, una narración conmovedora de los años brillantes de London (1905-1907), en el que se cuenta la agonía de un hombre y un lobo. Ella dice que a Vladímir Ilich le gustó y a su muerte quedó depositado para siempre en la mesita de noche. Lo dudo mucho.

Hace ya algunos años compré en París un precioso catálogo fotográfico: Jack London, fotógrafo –París, 2011. Traducción de la norteamericana Universidad de Georgia Press–. Son los viajes de London vistos por la agudeza visual de London, pero no viajes en barco sólo sino a la miseria de la clase obrera de su país, de sus adorados hawaianos, de la revolución mexicana, allí donde se encontrará con otro personaje de leyenda, el periodista y narrador Ambrose Bierce, que desaparecería en el lugar que más odiaba, México, entre Pancho Villa y Emiliano Zapata. Como si uno hubiera escogido el infierno como el lugar más apropiado para morirse.

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El perro y el lobo, sobre los que no hacía demasiadas diferencias en su sensibilidad de hombre que había logrado la gloria pero no la felicidad, tenían para él tanta importancia. Eran tan familiares como su ADN literario. Su exlibris, pintado por él mismo –otra actividad sobre la que insistió, aunque no se le diera bien– consiste en una cabeza de lobo perruno que te mira.

Hizo de la humanización de la natura­leza salvaje la razón de una vida dispara­tada. Pero nunca dejó de ser un radical ­socialista en un mundo que cada vez más se alejaba de aquello que se llamó la clase obrera norteamericana. Murió una noche de noviembre de 1916, después de calcular la dosis de morfina y la atropina que le ­serían letales. Su mujer exigió a los mé­dicos que firmaran que la muerte había ­sido natural. Sólo firmó uno. El propio London lo había dicho: el hombre posee un derecho inalienable, “el de adelantar el día de su muerte”.

Article de Gregorio Moran, publicat al mes de març a La Vanguardia