Anarquisme

Cuéntenles a sus hijos quién es Marcos Ana

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Doncs això, avui dia de Reis pot ser un bon dia per trobar un moment descansant de consums, àpats, televisió i tertúlies, per explicar als infants i no tant infants qui era (és i serà en la memòria de desenes de milers de persones) Marcos Ana… per gaudir dels seus mots d’amor i llibertat, per emocionar-se i per recordar… per viure de nou Marcos Ana…

“Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana. Porque de lo contrario, salvo que hayan tenido la suerte de conocerlo en alguna de sus visitas a colegios e institutos, es probable que no sepan quién es. Pese a algunos homenajes y reconocimientos recientes, este jueves (23 de noviembre 2016) eran muchos los que buscaban en Google quién es ese tal Marcos Ana. Y esa ignorancia da la medida de los agujeros que sigue teniendo la memoria colectiva de este país, sobre todo con los antifascistas, y más con los comunistas.

Y si sus hijos no saben quién es Marcos Ana, quizás tampoco sepan que hace ochenta años hubo mujeres y hombres que lucharon contra el fascismo, algunos casi niños, como él. Y que decenas de miles fueron condenados a muerte, fusilados, pasados a garrote. A punto estuvo Ana, condenado a muerte dos veces. Quizás sus hijos han oído algo de la dictadura, pero no conocen cómo eran las durísimas cárceles de la posguerra, donde Marcos Ana se dejó 23 años. Porlier, Ocaña, Burgos. Repítanles la cifra a sus hijos: 23 años. Toda la juventud, entrar adolescente y salir adulto.

 Si tienen edad para ello, cuéntenles también cómo torturaba el franquismo, las palizas que Ana y tantos antifascistas se llevaron en esas cárceles o en la Puerta del Sol madrileña, donde sigue sin haber una placa que los recuerde.

Cuéntenles a sus hijas e hijos quién es Marcos Ana, denles a leer sus memorias, para que conozcan cómo trabajadoras y trabajadores de todo el mundo fueron solidarios con los presos españoles y contra la dictadura. Todos esos países donde acogieron a Ana en los quince años que pasó llevando por el mundo la lucha por la libertad y los derechos humanos en España.

Aunque quizás sus hijas, sus hijos, les sorprenden: claro que saben quién es Marcos Ana. El revolucionario, el comunista, el poeta. Lo conocieron en Sol, cuando el 15M. Lo han visto en manifestaciones, en concentraciones, en huelgas, en actos solidarios. Puede que hasta hayan ido a su casa, su piso en Retiro que siempre ha estado abierto, donde si vas coincides siempre con varias visitas a la vez, jóvenes sobre todo. La casa abierta de quien estuvo 23 años encerrado y decidió que “si salgo un día a la vida / mi casa no tendrá llaves”.

No solo a sus hijos: cuenten a todo el mundo quién es Marcos Ana, porque vamos a necesitar mucha gente para mantener viva toda la memoria que llevaba encima. La suya, la de sus padres, Marcos y Ana. La de sus camaradas caídos. La de tantas mujeres y hombres que conoció en la guerra, en la ratonera trágica del puerto de Alicante, en el terrible Campo de los Almendros, en las cárceles donde había sacas diarias y frío, hambre, enfermedad y palizas; en el exilio del que muchos ya no tuvieron tiempo para volver.

De todos es memoria Marcos Ana, de todos lleva décadas hablando en plural, siendo “nosotros”, leal y generoso. Hoy ha muerto, ya no podrá seguir recuperando los años que le quitó la cárcel. Y vamos a necesitar mucha gente buena para mantener viva su resistencia, que es la de miles de mujeres y hombres desde hace un siglo…”

Article d’Isaac Rosa a eldiario.es

 

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2017: Iniciem l’any amb la veu de Marcos Ana

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Decidme cómo es un árbol,
contadme el canto de un río
cuando se cubre de pájaros,
habladme del mar,
habladme del olor ancho del campo
de las estrellas, del aire
recítame un horizonte sin cerradura
y sin llave como la choza de un pobre
decidme como es el beso de una mujer
dadme el nombre del amor
no lo recuerdo
Aún las noches se perfuman de enamorados
que tiemblan de pasión bajo la luna
o sólo queda esta fosa?
la luz de una cerradura
y la canción de mi rosa
22 años, ya olvidé
la dimensión de las cosas
su olor, su aroma
escribo a tientas el mar,
el campo, el bosque, digo bosque
y he perdido la geometría del árbol.
Hablo por hablar asuntos
que los años me olvidaron,
no puedo seguir
escucho los pasos del funcionario.

¿Héroe o mito? Un anarquista llamado Durruti

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4Article de Julian Vadillo, professor de la Universidad Complutense de Madrid, publicat a Público el passat 14 de juliol.

Se cumplen 120 años del nacimiento de José Buenaventura Durruti Dumange en las vísperas del 80 aniversario del golpe de Estado contra la Segunda República. Y aunque en muchos medios es recordado por su participación en la Guerra, lo cierto es que la actividad de Durruti en la misma fue más bien escasa, teniendo en cuenta que murió el 20 de noviembre en el transcurso de la Defensa de Madrid.

¿Donde rádica la importancia de Buenaventura Durruti? Básicamente en ser una de las figuras más emblemáticas del movimiento obrero. Nacido en León el 14 de julio de 1896, Durruti desde muy joven participó en las sociedades obreras del ramo de la metalurgia. En este caso en la UGT. Pero pronto el joven Durruti va conociendo las ideas anarquistas hasta acabar afiliado a la poderosa Confederación Nacional del Trabajo. Esto en un periodo complicado, de pistolerismo por parte de la patronal que quería frenar el avance del movimiento obrero, que se veía también espoleado por el triunfo de la Revolución en Rusia.

Durruti fue de esos militantes que en esos momentos se separó de la CNT para crear grupos de acción que respondían con violencia política a la violencia patronal. Nació entonces Los Solidarios junto con Juan García Oliver, Francisco Ascaso, Ricardo Sanz o Rafael Torres Escartín. Sus acciones no pasaron desapercibidas: el atraco al Banco de Gijón en 1922 o el asesinado del Cardenal Soldevila en Zaragoza en 1923. Para “Los Solidarios”, Soldevila había sido uno de los instigadores del asesinato de una de las figuras más representativas del obrerismo libertario de aquel momento: Salvador Seguí.

3La dictadura de Primo de Rivera provocó el exilio de Durruti y el resto de sus compañeros. No sin antes haber pasados largas temporadas en prisión por su implicación en las movilizaciones obreras de la época. Durante su exilio no cejó su actividad. Junto con Ascaso recorrió diversos países latinoamericanos. Argentina, Chile, Cuba, etc. Realizaron algún atraco o “expropiación” como se denominaba entre algunos anarquistas de la época, siempre para financiar las actividades del movimiento libertario y nunca como enriquecimiento personal. De vuelta a Europa fue detenido en París junto a Ascaso y Gregorio Jover acusados de intento de asesinato contra Alfonso XIII lo que les llevó a participar en una huelga de hambre.

Al proclamarse la República, regresó a España. Historiográficamente se ha vinculado siempre a Durruti con el denominado “faismo” que intentó ejercer un control sobre la CNT. Pero esa visión esta muy lejos de la realidad. Durruti y su nuevo grupo anarquista, “Nosotros”, no eran de la FAI, organización nacida en 1927 y que tenía como finalidad la extensión de las ideas anarquistas entre los trabajadores ibéricos de España y Portugal. Y aunque Durruti si tuvo una visión beligerante contra el gobierno republicano-socialista, la posición “insurreccional” de la CNT no se desarrolló hasta 1932. Los intentos de Alto Llobregat-Cardoner en 1932 o Casas Viejas en 1933 fueron ejemplo de ello. Durruti fue detenido y deportado a Guinea Ecuatorial. Para esas fechas era ya un reconocido militante obrero del anarcosindicalismo.

La victoria de la derecha, la represión ejercida contra el movimiento obrero y la victoria del Frente Popular, hizo recomponer las ideas al movimiento libertario. En marzo de 1936, Durruti dejó claro que gracias a los esfuerzos de los anarquistas se había recuperado la República de abril de 1931 y que había que exigir el cumplimiento de determinados compromisos. Igualmente, en fechas previas al golpe de Estado de julio, ante las propuestas de nuevas “expropiaciones” contra bancos, Durruti se opone por no considerar el momento idóneo para ello. Al movimiento libertario le tocaba otro papel de cara a la revolución en marcha. Poco a poco va apareciendo un pragmatismo en Durruti que es reflejo del propio pragmatismo de la CNT.

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Si algo caracterizó al Durruti de aquel momento, fue precisamente su capacidad de reacción y dirección ante el golpe de Estado de julio de 1936. Gracias a personajes como él la sublevación encabezada por Goded en Barcelona fue derrotada. Una victoria que condujo al proletariado español a desarrollar una profunda revolución social con el control de los medios de producción, de consumo y de dirección política.

4Y sin dudarlo un instante, Durruti formó su unidad de milicias que, junto al militar Pérez Farrás, se desplazó hasta el frente de Aragón con la idea de tomar Zaragoza. Objetivo nunca cumplido. Esa frase suya de “hay que renunciar a todo menos a la victoria” le llevó a desplazarse hasta Madrid cuando las tropas de Franco asediaban la capital de la República. Y allí encontró la muerte por una bala en la Ciudad Universitaria siendo todavía un enigma todo lo relaciona con su muerte.

A partir de ese momento surgió el “mito de Durruti”. Su figura se paseó por periódicos, carteles, pancartas. Su propio entierro fue una enorme manifestación. Sin embargo, y tal como el propio Durruti dejó, ni fue un heroe ni fue un mito (y tampoco un sanguinario como le presentó esos cuarenta años de dictadura). Durruti fue uno más de esos miles y miles de militantes obreros que enriquecieron las filas del poderoso anarcosindicalismo.

Que dependiendo de la época histórica leyó su realidad y adoptó determinadas estrategias, correctas o no. Un anarquista que, por testimonio de su compañera sentimental Emilienne Morin, siempre creyó en la igualdad de género. Una víctima más de una Guerra iniciada por un golpe de Estado perpetrado por un grupo de militares contra la República que condujo al país a la larga noche de la dictadura.

Lectures d’estiu (5): “El lector de Julio Verne” de Almudena Grandes

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¿Qué puede escuchar detrás de la puerta el hijo de un guardia civil en un pueblo de Jaén en 1947?

Nino, hijo de guardia civil, tiene nueve años, vive en la casa cuartel de un pueblo de la Sierra Sur de Jaén, y nunca podrá olvidar el verano de 1947. Pepe el Portugués, el forastero misterioso, fascinante, que acaba de instalarse en un molino apartado, se convierte en su amigo y su modelo, el hombre en el que le gustaría convertirse alguna vez. Mientras pasan juntos las tardes a la orilla del río, Nino se jurará a sí mismo que nunca será guardia civil como su padre, y comenzará a recibir clases de mecanografía en el cortijo de las Rubias, donde una familia de mujeres solas, viudas y huérfanas, resiste en la frontera entre el monte y el llano. Mientras descubre un mundo nuevo gracias a las novelas de aventuras que le convertirán en otra persona, Nino comprende una verdad que nadie había querido contarle. En la Sierra Sur se está librando una guerra, pero los enemigos de su padre no son los suyos. Tras ese verano, empezará a mirar con otros ojos a los guerrilleros liderados por Cencerro, y a entender por qué su padre quiere que aprenda mecanografía.

“El lector de Julio Verne” de Almudena Grandes (Tusquets editores, 2012) va ser considerada la millor novel.la internacional en llengua castellana de l’any 2012. Imprescindible, compromesa i deliciosa !!! I que si us ha agradat “Inés y la alegria” aquesta us encantarà encara més !!!

Lectures d’estiu (3): “Inés y la alegria” de Almudena Grandes

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Inés-y-la-alegríaLa historia comienza en el año 1939, una vez terminada la Guerra Civil española. Algunos republicanos han conseguido huir y se han exiliado en Francia, habiéndose concentrado muchos en la ciudad de Toulouse, verano de 1939.

Carmen de Pedro, responsable en Francia de los diezmados comunistas españoles, se cruza con Jesús Monzón, un cargo menor del partido que, sin ella intuirlo, alberga un ambicioso plan. Unos años después, en 1944, Monzón, convertido en su pareja, ha organizado el grupo más disciplinado de la Resistencia contra la ocupación alemana, prepara la plataforma de la Unión Nacional Española y cuenta con un ejército de hombres dispuestos a invadir España. Entre ellos está Galán, que ha combatido en la Agrupación de Guerrilleros Españoles y que cree, como muchos otros en el otoño de 1944, que tras el desembarco aliado y la retirada de los alemanes, es posible establecer un gobierno republicano en Viella.

Por otra parte, en España Inés se encuentra en prisión. Hija de una familia rica y poderosa se enamoró de un comunista y sus ideas; ideas que, finalmente, le llevaron a la cárcel. Pero su familia es poderosa, su hermano Ricardo es delegado provincial de la Falange y consigue sacarla de prisión y llevarla a un convento en el que agoniza durante un tiempo hasta que su cuñada convence a Ricardo para llevársela a su casa. Allí es feliz, con su cuñada que se convertirá en su amiga y su sobrino pero cuando se entera por una emisora prohibida de radio, Radio Pirenaica, que algunos comunistas han cruzado la frontera, roba un caballo y se dirige a Pont de Suert, para unirse a ellos.

Este acontecimiento, real, se conocerá como la invasión del valle de Arán. Su cabecilla es Jesús Monzón quien junto a Carmen de Pedro, líder en Francia de los comunistas españoles, bajo la dirección de Dolores Ibarurri, trama un plan que pudo cambiar la historia. Así con Inés, Galán, Comprendes y otros muchos, asistiremos a la invasión y derrota del valle de Arán y, posteriormente, a la vida de los exiliados comunistas en Toulouse.

Este libro de Almudena Grandes corresponde a la primera novela de sus “Episodios de una Guerra Interminable”, que, según comenta la propia autora, viene a ser como unos Episodios Nacionales de Galdós (salvando las diferencias, como también dice la Grandes).

Una obra totalment recomanable, d’aquelles que tothom hauria de gaudir… 

 

Lectures d’estiu (2): Ocupar Wall Street de Noam Chomsky

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Extracte de la web Libros prohibidos sobre l’interessant  llibre “Occupy Wall Steet” de Noam Chomsky:

Tan solo cuatro meses después del comienzo de las acampadas en Madrid, en toda España, en Europa y en muchas otras partes del mundo, comenzó el movimiento Occupy Wall Street. Es decir, se empezó a extender por Estados Unidos (el epicentro del terremoto financiero de 2008-20¿?…) el virus de la indignación: el 99% empezó a decirle a gritos al 1% que ya estaba bien. Y una de las personalidades públicas estadounidenses que no quiso perderse estos acontecimientos fue Noam Chomsky, quien, con más de 80 años, no es sólo el lingüista más famoso del mundo (y hacerse famoso siendo lingüista ya tiene mucho mérito) sino el pensador y activista político de izquierdas más respetado en su país. Así que allí se plantó, en la acampada de Boston del movimiento Occupy, para dedicarles unas palabras de aliento y apoyo a los allí reunidos y allí indignados (como ya había hecho en Madrid el también carismático, aunque no tan famoso, Agustín García Calvo).

Ése es el origen de este libro, que recoge varias conferencias y entrevistas de Noam Chomsky, procedentes de los primeros meses del movimiento Occupy y centradas en su opinión sobre la relevancia política e histórica del movimiento y sobre los siguientes pasos que éste debería dar. En primer lugar aparece el discurso original que dio enOccupy Boston, junto con las preguntas que le hicieron algunos de los manifestantes y sus respuestas. Después dos entrevistas, una hecha por un estudiante universitario y otra realizada a partir de preguntas que los simpatizantes de Occupy habían planteado previamente por internet. Por último, aparecen las transcripciones de una mesa redonda en la que participó Chomsky centrada en la pregunta “¿cómo ‘ocupar’ la política exterior estadounidense?”, junto a un breve texto final en homenaje a Howard Zinn, a quien Chomsky considera “el gran activista e historiador norteamericano” y que no llegó a ver el movimiento Occupy, aunque fue una de sus grandes influencias.

La naturaleza compiladora de este libro hace que sea, necesariamente, algo repetitivo, pues Chomsky vuelve una y otra vez sobre los mismos argumentos en sus charlas o en sus respuestas a las preguntas (que en algunos casos también son muy similares entre diferentes entrevistas). Las referencias continuas al 99% y al 1% (“precariado” y “plutocracia”, en términos chomskyanos) son inevitables, por ejemplo. También hay una especie de mantra que Chomsky repite muy arcertadamente en casi todas su intervenciones: para llegar a conseguir todo lo que se está planteando “hace falta una base popular masiva”, es decir, “ocupar la corriente principal de opinión”; no basta con ser unos pocos cientos de miles. Y es que uno de los aspectos más interesantes del libro es la voluntad de Chomsky de dar un baño de realidad a los demasiado ilusos, a los que esperaran unos efectos inmediatos del movimiento Occupy. Insiste varias veces el autor en que el éxito de todos los movimientos sociales populares surgidos a raíz de la crisis económica pasa por su continuidad en el tiempo y por su capacidad de crear redes de comunidades cooperativas que sean capaces de subvertir, a largo plazo y desde abajo, las estructuras tradicionales de poder del capitalismo. También resulta muy interesante la visión histórica que Chomsky aporta en varios momentos del libro, poniendo la crisis actual en contexto, enlazándola con la Gran Depresión o con la Guerra Fría y haciendo hincapié en que no se trata de un evento histórico aislado, sino de la  consecuencia de muchas décadas de infames políticas financieras, económicas y sociales.

2Así como uno de los pilares sobre los que se levantó el 15M fue aquél libro de Hessel, este libro de Chomsky parece haber querido actuar en Estados Unidos no como revulsivo previo sino como acicate posterior. Independientemente de que consiguieran realizar ese objetivo o no, estas pocas páginas son, cinco años después de aquella primavera, un buen recordatorio de lo que todavía nos queda por avanzar. Además, también son una buena invitación a reflexionar acerca del papel de los libros (ésos cuya extinción tanto se presagia) como “armas cargadas”…

Gràcies Delmer Berg !!!!

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Gràcies !!! Delmer Berg el darrer membre de la Brigada Lincoln va deixar-nos el passat febrerç… aquí un article de eldiario.es sobre la seva persona:

“Nadie se lo había pedido, pero en enero de 1938, a los 22 años,  Delmer Berg dejó su casa en California y usó un pasaporte que decía “Not Valid for Travel to Spain” para hacer precisamente lo contrario. Cogió un autobús a Nueva York, un barco a Francia y cruzó los Pirineos a pie para unirse al frente republicano en la Guerra Civil española. Hoy tiene 99 años y es el último brigadista vivo del Batallón Lincoln, la unidad compuesta por combatientes estadounidenses que formó parte de la XV Brigada Internacional, también conocida a veces como Brigada Lincoln.

6“Había un amplio movimiento en el país y en todo el mundo para ayudar a gente española a combatir el fascismo en España. Poco a poco me convertí en parte de él y se convirtió en parte de mi vida”, explica Berg a la Abraham Lincoln Brigade Archives, asociación fundada por los brigadistas a su regreso a EEUU.

Berg había crecido en una “familia de granjeros pobres” y la reforma agraria republicana había despertado simpatías en él. “Era un sentimiento muy humano: la idea de que se estaba quitando tierra a los grandes propietarios para dársela a pequeños granjeros. Me dije: ¡Yo quiero ayudar a hacer eso!”.

Mientras transcurría la guerra, Berg trabajaba fregando platos en un hotel de Hollywood. Cuando vio un cartel de la asociación de los amigos de la Brigada Abraham Lincoln, decidió saltarse la restricción de viajar a España que el Gobierno norteamericano había establecido.

Su unidad estuvo destinada en una batería antiaérea en Barcelona, en la defensa de Teruel y en la batalla del Ebro, donde colaboró en la voladura de uno de los puentes (Berg bromea diciendo que Hemingway no tenía ni idea de lo que estaba hablando cuando describió la explosión de Por quién doblan las campanas). Más tarde fue enviado a Valencia, donde fue herido en un bombardeo de la aviación italiana.

El 4 de febrero de 1939, dos meses antes de la derrota republicana y el final de la guerra, regresó a Estados Unidos. Entre 1936 y 1939, unas 40.000 mujeres y hombres de más de 50 países abandonaron sus hogares para formar parte de las Brigadas Internacionales y luchar en una guerra extranjera. La mayor parte lo hizo por motivos ideológicos: defender el gobierno democrático de la Segunda República y frenar la expansión fascista en Europa. Alrededor de 2.800 eran estadounidenses. Un tercio de ellos perdió la vida en la contienda.

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“Para mí es el ejemplo máximo de responsabilidad y libertad”, dice Marina Garde, actual directora de ALBA, cuya misión es preservar el legado ideológico del Batallón Lincoln. “Son unos individuos que voluntariamente decidieron viajar a otro continente y poner sus vidas en riesgo por sus ideales”.

Precisamente a causa de esas convicciones la vida de los supervivientes no fue sencilla en Estados Unidos. En la década de los 50, la filiación comunista de muchos brigadistas les valió el envite de la caza de brujas macartista. “Para ellos éramos una panda de bastardos”, dice Berg. “Fueron de un lado para el otro hablando con todo el mundo a quien conocía y con quien trabajaba: estaban buscando a ese “hijo de puta”, esa “rata”, “traidor”… y toda esa mierda, ya sabes, elmacartismo.” “Estaban en la lista negra, perseguidos por el FBI y muchos no pudieron ejercer sus profesiones”, añade Garde.
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Pero desde su California natal Berg siguió compaginando su trabajo en la agricultura con la militancia en diversas causas: fue miembro de la Unión de Campesinos, se hizo amigo de la activista agraria Dolores Huerta, se opuso a la Guerra de Vietnam y se convirtió en el único miembro blanco de la delegación local de la la primera asociación en defensa de los derechos civiles de los negros en América, la NAACP.

Berg vive hoy junto a su mujer en la casa que él mismo construyó cerca de Columbia, en Sierra Nevada. Su compromiso político sigue intacto y su estado de salud es estable, aunque tiene dificultades para oír. Tras la muerte el pasado invierno del brigadista John Hovan en Rhode Island, se convirtió en el último veterano americano vivo de la Guerra Civil española (quedan otros cinco brigadistas internacionales, dos combatientes republicanos y tres franquistas).

2 Garde sabe lo que es despedir a un brigadista desde su comienzo en ALBA, que coincidió con la muerte de Matti Mattson, uno de los miembros más longevos del batallón. Era su primer día y la noticia le sirvió para identificar la que sigue siendo la parte más dolorosa de su trabajo: esperar el goteo de llamadas que informan de la desaparición de los supervivientes. Cuando llegue el turno de Berg, será la última vez que suceda.

“Yo lo llevo muy mal”, dice Garde. “Pero también me doy cuenta de que tengo una gran responsabilidad: preservar y mantener vivo este legado que nos han dejado. Las personas se van, los cuerpos ya no están, pero su legado sí nos queda”.

Nota: entrevista a Delmer Berg por Maria Opett y Nelson G. Navarrete