Antón Losada: «Hoy los piratas se llaman Montoro, Rato, Blesa y Piqué»

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antón losada“Ni la gestión privada es mejor que la pública, ni el Estado del bienestar es insostenible. El politólogo gallego lo demuestra con datos en su último libro”.

Entrevista a  Antón Losada. Xove (Lugo), 1966. Politólogo y articulista, publicada el pasado 17 de noviembre del 2013 a El Periódico de Catalunya.

 
Hijo y nieto de maestros, el politólogo y articulista de este diario Antón Losada reconoce que no es imparcial en el debate del Estado del bienestar. Pero su reivindicación de lo público no es romántica ni nostálgica, sino basada en los datos que desgrana en su libro Piratas de lo público (Deusto), y en una convicción: «La sanidad y la educación pública son el mayor éxito de nuestra historia».

–¿Por qué ha elegido la figura del pirata para retratar al neoliberalismo?
–Porque es la que mejor lo define. Los corsarios eran contratados por ciertos países para hacerse con las rutas comerciales y eliminar a los competidores. Ahora estamos en manos de piratas que asaltan el Estado del bienestar siguiendo el mismo modelo. Lo sorprendente es que el Gobierno, que debería proteger nuestro barco, alienta a los corsarios para que lo desvalijen.

–¿Quiénes son?
–¿Quiere nombres? Josep Piqué, Miguel Blesa, Francisco González, César Alierta, Alberto Cortina, Rodrigo Rato, Cristóbal Montoro… Hoy los piratas se llaman así. Muchos de ellos participaron en la oleada de privatizaciones que hubo en los años 90 y ahora sus empresas esperan apropiarse de la sanidad y la educación públicas y de las pensiones.

–¿Cómo actúan?
–Siguen lo que llamo el círculo corsario. Casi todos los altos cargos de Economía y Hacienda son exfuncionarios que hicieron carrera en el Gobierno de Aznar, de ahí saltaron a la empresa privada y ahora vuelven al poder para imponer el discurso de la banca y las consultoras. En educación y sanidad pasa lo mismo: las cúpulas ministeriales vienen del sector privado para dirigir el proceso de privatización. La reforma de las pensiones la ha diseñado gente que cree que el dinero lo deben gestionar los bancos, no el Estado.

–¿Cuál es su plan?
–Repetir lo que hicieron en los años 90 con empresas públicas como Telefónica, Repsol, Argentaria y el sector energético. Aquel primer asalto funcionó. La lectura que han hecho es: demos un segundo asalto aprovechando la oportunidad que nos ofrece la crisis. El discurso es el mismo. Consiste en culpar al Estado de todos los males y en convencernos de que hay que expulsarlo de la actividad económica.

–¿La gestión privada es mejor que la pública?
–Ese es un mito de nuestro tiempo que hemos dado por bueno y es rotundamente falso. Llevamos 30 años estudiándolo y el resultado es «oiga, depende». Hay situaciones donde funciona mejor la gestión pública y otras donde no. De entrada, la privada posee una ventaja: la posibilidad de elegir al cliente.

–¿A qué se refiere?
–La sanidad privada decide qué pacientes y dolencias cubre. No tiene obligación de asumir lo que no le interesa. La pública, sí. Desde ese momento, la comparación carece de sentido. Además, en áreas como la sanidad, la educación o los servicios asistenciales está demostrado que lo público ofrece mejores servicios en mejores condiciones de trabajo y genera ciudadanos más satisfechos.

–Entonces, ¿por qué se dice con tanta rotundidad lo contrario?
–Porque hay potentes intereses económicos. Quieren apropiarse de esos sectores, que son muy rentables, para convertir servicios públicos en negocios privados.

–No me negará que el sector público tiene problemas.
–Sin duda. Nuestro Estado del bienestar se diseñó en los años 80 para aquella España, pero la de hoy es muy diferente. Tiene otra demografía, otro mercado laboral, vivimos en un mundo globalizado. Aquel modelo necesitaba adaptarse, pero una cosa es reformar y otra, desmantelar. El copago no mejora la gestión de la sanidad, es un puro tijeretazo.

–¿No cree que también había que recortar gastos?
–¿En base a qué datos? De entrada, rechazo el concepto gasto público. Es inversión pública, porque no hay nada que genere más riqueza en la sociedad que el dinero que se dedica a educación y sanidad. Pero es que, además, los datos sobre los que se han basado los recortes que nos han aplicado son falsos o están manipulados. Esa es una de las mayores sorpresas que me he llevado al documentarme para escribir el libro. Lo de Wert y las becas Erasmus es una anécdota al lado de las mentiras que nos cuelan a diario. Nos están timando.

–¿Es falso que el sistema de pensiones era insostenible?

–Totalmente falso. Gastamos en pensiones mucho menos que el resto de países de nuestro entorno. El sistema no ha entrado en déficit porque haya demasiados pensionistas, sino porque hay seis millones de parados que antes cotizaban y ahora no. Nuestro problema no es de gasto, sino de ingreso. Nos dicen que el modelo público está en quiebra para que desconfiemos de él y nos pasemos al privado. Hemos dado por bueno dogmas basados en mentiras.

–¿Por ejemplo?
–Por ejemplo, que tenemos un Estado del bienestar que no nos podemos permitir. No, señores, la sanidad y la educación no son insostenibles porque generen mucho gasto, sino porque las grandes empresas y fortunas no colaboran como deben. El 70% del fraude fiscal que hay en nuestro país está en esas manos. No es cierto que viviéramos por encima de nuestras posibilidades. Cuando llegó la crisis, España tenía superávit, una deuda bajísima y un gasto público 10 puntos inferior a la media europea. ¿Eso es derrochar?

–Pero llegó la crisis y los votantes se echaron en manos de las políticas liberales que usted tilda de piratas.
–Porque el neoliberalismo corsario propuso medicinas fáciles de entender y, desde el minuto uno, dijo a la gente: «Tranquilo, que la crisis no la vas a pagar tú, la van a pagar los demás». Los demás son los funcionarios, los pensionistas, los enfermos, los estudiantes con beca… Y la gente compró ese discurso.

–Quizá no escuchó otro alternativo.
–Ese ha sido el problema, que frente al neoliberalismo corsario, la izquierda solo ofreció un discurso resistencialista, confuso, resignado, a la defensiva, en vez de decir alto y claro: «Oiga, eso es mentira, ni la crisis la provocamos nosotros, ni la solución es la austeridad». Faltó un relato alternativo, con datos en la mano, que demostrara que la solución no es recortar el Estado del bienestar, sino reformarlo y reforzarlo.

–¿Y ese relato aún no se ha construido?
–Solo se ha hecho en partidos que la gente no percibe con opciones de gobernar. El gran error de Zapatero fue comprar el discurso de los piratas. Aún estoy esperando que los líderes de esa izquierda salgan a negar que lo privado es mejor que lo público. Han tenido que ser los ciudadanos los que se echaran a la calle a recordar que lo público no se vende, se defiende.

–¿Cómo ve el futuro?
–Yo espero que recordemos lo que era este país hace 30 años y lo que es ahora, y entendamos que ha sido el sector público el que ha transformado nuestra sociedad. Pueden tenernos conmocionados y engañados un año, tres, cinco, pero al final la verdad acabará imponiéndose.

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One thought on “Antón Losada: «Hoy los piratas se llaman Montoro, Rato, Blesa y Piqué»

    josé said:
    20/04/2014 a les 15:39

    La clave del articulo : claro, breve, conciso, directo y sobre todo clarificador.
    Es difícil explicarlo mejor con la breve exposición del comentario y de su hondo calado. Sin embargo deberíamos estudiar la forma de castigar a éstos ladrones, que basándose en engaños, incumpliendo las leyes, distorsionando la realidad y cercenando los derechos y libertades delinquen en beneficio propio.

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